Rescatando la santidad en tu vida

«Entonces el Eterno dijo a Moshé [Moisés]: –Hazte una serpiente venenosa y ponla sobre un asta. Y sucederá que cualquiera que sea mordido y la mire, vivirá.»
(Bemidbar/Números 21:8)

La Voluntad y Presencia de Dios NO están plasmadas en ninguna de las religiones.
Como ya hemos enseñado, la religión es un producto social del EGO (IETZER HARÁ); por tanto, NO refleja al espíritu sino la lucha irracional del hombre contra sus impotencias.
Así pues, religión es la antítesis a espíritu.
Por procesos que ya explicamos y no haremos ahora, el EGO pasa a ocupar un sitial de potencia a la cual se adora, se estima como la salvación, es el origen emocional de los dioses, e incluso de Dios (el Verdadero) en la mente de los que erróneamente viven (o etiquetan) el judaísmo y noajismo como religiones.
Por ello lo más correcto y saludable es desechar cualquier manifestación religiosa y por supuesto que toda superstición, hasta las que parecen más “laicas” y que no resultan “tan irracionales”.

¿Esto significa no rezar, no realizar las prácticas rituales normativas, dejar de lado los preceptos del hombre en su relación con Dios?
¡Por supuesto que no!
Pues mucho de esto es expresión humana de nuestra conexión con el Creador, otras son acciones ordenadas por Dios.
Pero, cuidado extremo en no convertir el oro para el templo en un nuevo becerro de oro; ni hacer de la serpiente de bronce un objeto sagrado para adorar.

Esta precaución incluye el no elevar líderes (rabinos, maestros, clérigos, jefes, etc.) a rangos de amos a los cuales servir y acatar sus palabras como sagradas e incuestionables.
Ni de tomar ideas para reverenciar por encima de los dictados de la Ética (ley espiritual), o hacer de lemas motivos de vida y muerte.
Ya que el corazón del hombre es muy dado a resbalar a la primera oportunidad que se le presente, aunque las “buenas intenciones” sean las que se proclamen con firmeza.

Tengamos mucha atención con esto, pues personas muy preparadas también sucumbieron a la tentación de la religión.
Seguramente que contaban con excusas para ello, y hasta podían disertar horas enteras elogiando las religiones (o la suya en particular) y siendo convincentes con sus explicaciones.
De hecho, ahora que lo pienso, en Internet hay multitud de estas personas religiosas (entre los que tristemente hay judíos, e incluso de los llamados ortodoxos) quienes con toda buena onda y mucha palabrería agradable te hacen sentir en casa con sus propuestas religiosas a las que nombran como “judaísmo”.
Ciertamente, el judaísmo (y el noajismo) NO son ni deben ser equiparadas con religiones.

Recordemos que el anhelo por trascender, por dar un paso más, por conocer lo ignorado, e incluso por tener materialmente siempre más, se explica por el intenso deseo del hombre por encontrar su Yo Esencial, es decir, por conectarse con su NESHAMÁ (espíritu).
Porque por más que el hombre reciba caricias y mimos y aleje de sí a la impotencia, igualmente nada sacia esa separación de lo que somos y podemos ser en esta vida con nuestro Yo Vivido, a lo que somos en realidad antes, durante y después de esta vida con nuestro Yo Esencial.
Por lo cual, el sentimiento de falta, de vacío, de exilio es una parte sustancial de nuestra experiencia terrenal.
Algunos la tratan de ocultar con materialismo desenfocado (consumismo, penurias por no adquirir objetos de lujo, etc.), otros con diferentes causantes de inconsciencia (drogas, fanatismo, dogmatismo, servilismo a hombres, etc.) y otros además echan tierra con las prácticas de las religiones.

Pero, nada de ello calma nuestra sed por el Eterno, que es el reencuentro de nuestro Yo Vivido con nuestro Yo Esencial.
Solamente al llevar nuestra conducta a la sincronía con la Ética (código espiritual), esa brecha se reduce.
No hay otra forma.
Nada de las religiones sirven para traer la Presencia y Voluntad de Dios a nuestras vidas, más bien nos llenan de imposiciones del EGO con caretas de santidad.

Por lo cual, que cada uno conozca su código espiritual correspondiente y lo experimente a la plenitud posible.
El gentil con el noajismo y sus Siete Mandamientos Universales, así como sus ramificaciones.
El judío con los preceptos de la Torá que le toca cumplir, a los cuales llega no solamente por una práctica de autómata, sino con el estudio y el crecimiento multidimensional.

Lo cual podemos resumir como construcción de SHALOM a cada momento.
Esto es, acciones (pensamiento, palabra, actos) de bondad y justicia.
Dentro de uno y con el otro.
Así estaremos llevando a la NESHAMÁ a ser nuestra verdadera guía de vida, por lo tanto estaremos formando una personalidad que la refleje en el máximo posible.

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Lleva años comprender lo que expone en este artículo, y el los miles que llevan el mismo tema: el objeto del deseo humano es no estar desincrinizado más, sino está al fin unificado. Pero mis hermanos no captan bien, y buscan personificar en algo ese deseo tan humano.

Gracias m por insistir tanto, porque eso dice que algún día lo lograremos.

Freddy Contreras

En referencia a lo que humildemente he aprendido en Fulvida, a donde hace tiempo llegue siguiendo el llamado de mi Neshamá, siempre he de recordar que la totalidad de las religiones son producto de la invención humana. Alguno que otro individuo con dotes de líder se erige como cabeza de alguna iglesia y se lleva delante de sí a toda una multitud de incautos de quienes obtienen poder, riquezas y gloría. Incluso, llegan a proclamarse “infalibles”, colocando una alcabala en nuestra relación con el Creador. O en el peor de los casos, intentando sustituirlo. En el Judaísmo y el Noajísmo… Read more »

Freddy Contreras

Gracias More.

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