Mucha gente dice y casi con toda razón que: «Cada ser humano tiene una conexión indestructible con Dios.»
¿Por qué dije que «casi»?
Porque en realidad no tenemos una conexión con Dios, somos esa conexión.
Porque lo que somos es NESHAMÁ, espíritu, una molécula de Dios.
No somos la persona que está haciendo cosas en este mundo, esa persona es lo que estamos siendo.
Lo que somos es la NESHAMÁ, en su travesía por este mundo.
Por tanto, recuerda que eres una chispa de Dios, tú eres conexión sin rupturas con el Padre Celestial.
Ahora que lo sabes, ¿entiendes el privilegio que conlleva y por tanto una enorme responsabilidad y compromiso?
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