(Deben incluir en todos sus mensajes para
nosotros su nombre y apellidos completos, edad, profesión o actividad, el nombre de la ciudad y país donde vive.
Si falta alguno de estos datos, probablemente su email no sea respondido de
ningún modo. Presten atención a las
REGLAS,
gracias.)
Shalom.
Gracias por participar.
(No me disgustan las cartas extensas, solamente que las
catalogo como poco operativas y muy confusas en general; por tanto,
escasamente provechosas para que yo pueda ayudar con efectividad).
Ante todo, joven querido, quizás usted lea
esto dentro de mucho tiempo, pues la dirección del e-mail que me envió me
retorna los mensajes por estar llena la casilla de Hotmail. Así que no puedo
avisarle de que la respuesta está publicada.
Ahora, pasemos al meollo de la misma.
La normativa judía es muy clara y precisa, además de milenaria, al respecto
de quién es judío, y nos indica que lo es:
-
aquel que ha nacido de vientre judío, o
-
la persona que se ha convertido siguiendo
apropiadamente todos los pasos de la conversión formal al judaísmo.
Como usted expresa en su mensaje, su madre es
gentil; por lo tanto, más allá de la pertenencia de su padre a la Familia
judía, más allá de su amor personal por el judaísmo, más allá de su
identificación con las raíces religiosas paternas, más allá de todos
sus deseos… está la ley.
Guste o no,
estemos de acuerdo o no,
queramos aceptarlo o no,
ESA es la realidad,
y lo único jurídicamente válido.
Así pues, estimado joven, aquellos que son
aplicados al cumplimiento de la ley, si no le reconocen como judío NO SE
CIERRAN como usted menciona, sino por el contrario, actúan del mejor modo
posible para sostener en sus límites las leyes, y de ese modo ayudan a que
exista libertad, orden y progreso.
Al no quebrar el reglamento, están beneficiándole a usted, al judaísmo y a
la sociedad en general; pues, jamás la violación de las normas aporta
provecho, aunque a primera vista lo parezca. (Mire usted un
ejemplo bien cercano: está la ley de que el judío no despose al gentil, y ya
ve cuán sabia es nuestra legislación que previene el sufrimiento a los
vástagos de esas uniones, y también previene el dolor a esas familias así
constituidas. Pero, cuando se rompen las reglas, al principio puede creerse
que se está saliendo victorioso… cuando a la postre, jamás hay ventajas
por contravenir a Dios).
La comunidad de la ciudad que usted menciona,
están en su pleno derecho y están haciendo lo correcto cuando le indican que
usted es gentil, y como tal debe vivir. (Supongo que lo hacen
de buenos modos, guardando el recato y la compostura apropiadas, pues no es
menester ofender, sino educar y guiar).
Supongo que le debe resultar doloroso escuchar esto nuevamente, pero, ¿de
qué nos sirve mentirnos entre nosotros?
Cuando se le devuelve a usted la imagen de gentil, lo único que se está
haciendo es reflejar la realidad, y no escapar de ella. De este modo queda
habilitado para vivir la vida realmente, de experimentar todo lo que hay en
ella, lo bueno y lo que no lo es.
Entonces, joven apreciado, ¿qué debiera usted
hacer?
Lo mejor es vivir como corresponde que haga, es decir, de acuerdo a las
normas que rigen para los gentiles que desean permanecer fieles a Dios y en
ánimo constructivo para con el prójimo. Lo mejor es aplicarse al
cumplimiento de los preceptos para las naciones.
Y mientras hace esto, debe rehuir identificarse como judío, ya que,
legalmente, no lo es.
Luego de haber experimentado años de aplicado ejercicio de su rol como
gentil justo, y si aún desea servir al Eterno del modo en que los judíos
deben hacerlo, entonces y sólo entonces estará en el principio del proceso
para la conversión formal al judaísmo, único camino que tiene para ser
miembro real de la Familia judía.
Si siente que está solo, créame que comparto
su pena, pero le pido esperanza y ánimo pues le aseguro que en sus cercanías
hay decenas, centenas de personas en similar situación que la suya: hijos de
uniones mixtas que ahora padecen por los errores y apuros de sus mayores.
(Ay, si los enamorados acataran las normas en lugar de
esclavizarse a las cadenas de la pasión, ¡cuántos pesares menos aquejarían
al mundo!).
Así como también hay cientos y miles de gentiles deseosos de transformar sus
vidas en bendición, por medio del fiel cumplimiento de los preceptos
noájidas.
Así pues, es cuestión de que con paciencia, dedicación, amor a la verdad e
integridad pueda encontrar a esas personas que como usted están buscando el
camino que sus mayores no supieron enseñarles.
Juntos podrán andar con mas firmeza y confianza por el sendero del
crecimiento y la trascendencia.
Pero, le reitero mi consejo fraternalmente: no
pida para usted aquello que legalmente y espiritualmente no le corresponde
por el momento.
Adécuese a su vida como gentil justo, que es lo apropiado para su espíritu
que está sediento de calma e identidad.
Haga su parte en la labor que el Eterno le ha encomendado.
Y si Dios permite, verá que amanece la buena luz para usted más pronto de lo
que ahora supone.
Antes de concluir, un último consejo: trabaje
por ser aquel quien puede usted llegar a ser, y deje el resto de la labor
para los otros.
Antes de despedirme, un recordatorio:
¿Ya ha colaborado con
nuestra tarea sagrada?
Que el Uno y Único Dios bendiga a quienes le
son fieles servidores,
y que
sepamos construir Shalom, Iebarejejá H’.
Yehuda Ribco
comentario@serjudio.com?subject=Rap2144
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©2003
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