saludos!!!!
Eduardo R.
País: Brasil
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Shalom.
Gracias por participar.
Mi querido, el único camino que tenemos
los humanos para alcanzar la santidad es a través de la elevación de
las necesidades corporales.
Uno puede comer para alimentarse y continuar
viviendo, tal como hacen los animales.
O eso y además descubrir en el acto de alimentarse la conexión con Dios, la
maravilla de la existencia.
Uno puede mantener relaciones sexuales, para
desagotar sus pasiones, para llenar sus vacíos, para espantar el terror de
la soledad.
O puede hacer de la relación conyugal un tiempo y espacio para el encuentro
verdadero con el otro, consigo mismo, y una senda para aproximarse a Dios.
Y tal como hablamos de estas dos, así podemos
seguir hablando acerca de las otras necesidades y pasiones humanas:
las podemos ejecutar como manifestaciones de actividad animalística,
o realizarlas como mecanismos para exteriorizar la espiritualidad.
Para hacer del cuerpo un templo, es que
existen los preceptos que Dios nos ha dado y que se encuentran en la Torá.
Para hacer de nuestra vida un motivo de regocijo divino, es que cumplimos
los mandamientos y estudiamos Torá, ya que esto es lo único que llena a la
vida humana de sentido verdadero y trascendente… de santidad:
"Será para que os acordéis y cumpláis todos
Mis mandamientos,
a fin de que seáis santos para vuestro Elokim."
(Bemidbar / Números 15:40 )
Por tanto, ya lo sabe: las personas que
reniegan del cuerpo, están renegando de Dios.
Los que son más estrictos de lo que la norma establece respecto a los
placeres corporales, son personas extraviadas, y que poco contacto tienen
con la dimensión espiritual. Están tan perdidos en su rumbo y tan ajenos a
lo espiritual, como aquellos que dedican sus días excesivamente a la
obtención de placeres físicos y materiales.
En el equilibrio entre cuerpo y espíritu que
brinda el cumplimiento de los preceptos se encuentra la armonía, la paz, la
trascendencia, la santidad… la comunión verdadera con el Divino.
El príncipe de los pensadores nos enseñó:
No debe el hombre decir: ‘Puesto que la
envidia y la ambición y la codicia son malas consejeras y arruinan al
hombre, me apartaré al otro extremo y me abstendré de todo: no comeré carne,
ni beberé vino, no tomaré mujer, ni viviré en un casa confortable, no usaré
lindos trajes sino una bolsa de arpillera; me mortificaré como los
sacerdotes paganos.’
También ésta es un conducta extraviada y no se la debe imitar.
(Maimónides, Mishné Torá, Shenat Shmita uIobel 13:12-13)
Así que, ya lo sabe mi querido: cuando el
marido y la mujer unen sus cuerpos en la unidad sexual, respetando los
parámetros de la halajá, están haciendo emerger tanto lo mejor de
ellos en cuerpo y espíritu.
Antes de despedirme, un recordatorio:
¿Ya ha colaborado con
nuestra tarea sagrada?
Que el Uno y Único Dios bendiga a quienes le
son fieles servidores,
y que
sepamos construir Shalom, Iebarejejá H’.
Yehuda Ribco
comentario@serjudio.com?subject=Rap2150
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Yehuda Ribco,
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