(Deben incluir en todos sus mensajes para
nosotros su nombre completo, el nombre de la ciudad y país donde vive)
Shalom.
Gracias por participar.
Si este texto le será provechoso, recuerde que nuestro sitio continúa
funcionando con la colaboración económica
de los lectores.
Por un lado me parece coherente el planteo de
su madre.
Desde un punto de vista acorde con la Torá no es correcto que un joven
(varón o mujer) anden de copas, bailes, pubs, u otras
actividades propias de la vida nocturna occidental. En realidad, no
es correcto para ninguna edad, ni para ninguna condición social o cultural.
También parece coherente si tomamos en consideración el antecedente de
borracheras previas que usted admite en su misiva.
Por otro lado, me parece
(y recalco el "me parece") que estamos ante una situación en el cual
las partes (su madre y usted) no están dialogando de
modo adulto y franco, ni están estableciendo canales para la negociación,
ni se están pudiendo poner una en el lugar de la otra.
Sin intención de ofender ni a usted ni a su madre, me arriesgo a imaginarme
una plática entre ustedes:
…
Madre: Es mi casa y se cumplen mis reglas. A la medianoche, y ni un
minuto más tarde.
Usted: Pero ya soy adulta y tengo capacidad para cumplir mi palabra. Te
prometí no volver a pasarme de copas. Además, ¿no me puedo emborrachar antes
de las 12? ¿Acaso la borrachera sube a la cabeza como a las 2 o 3 de la
madrugada?
Madre: Si no te gusta, sabes dónde está la puerta.
Usted: Me tratas como a una niña, ya deberías entender que tengo 22 años.
Madre: Pues, demuéstralo.
Usted: ¿Más? ¿No trabajo, estudio, soy respetuosa, atenta, colaboro? ¿Qué
más tengo que hacer para que te enteres?
Madre: ¿Y qué haces viviendo con nosotros? Ten tu casa y harás lo que se te
antoje.
Usted: Eso no es lo que le dices a mi hermano. ¿El señorito es el rey aquí?
Viene y va a gusto, y tú le aplaudes.
Madre: Respétame chaparra, que soy tu madre.
Usted: No hay modo, es imposible hablar contigo.
Madre: ¡Mira quien lo dice!
¿Es el alcohol un problema patente
en su vida?
¿Hay antecedentes de alcoholismo en su familia?
¿Hay antecedentes de algún drama nocturno ocurrido a algún allegado?
¿Se están escuchando?
¿Hablan acerca de lo mismo, o cada una está hablando su tema
intercaladamente?
¿No están monologando a dúo?
Además, ¿el tema de la disputa es la hora de llegada a la noche, o de algo
muy diferente?
¿Qué es lo que quiere usted realmente al oponerse a las reglas de su madre?
¿Y qué cree usted que quiere su madre al imponerle estas reglas?
Le ruego que por favor me responda
estas preguntas que le acabo de hacer, luego de haberlas pensado
detenidamente.
Con esta información quizás podamos avanzar a la búsqueda de un camino de
concordia dentro de su familia.
Les deseo lo mejor.
Si este texto le ha sido de provecho, no
olvide que este sitio se mantiene gracias a SU colaboración
económica. No cierre su mano, y abra su corazón bondadoso.
Que el Uno y Único Dios bendiga a quienes le
son fieles servidores,
y que
sepamos construir Shalom, Iebarejejá H’.
Yehuda Ribco
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