Busca:
Shalom.
Gracias por comunicarse nuevamente con nosotros.
La personas gentil que ha culminado su
preparación con vistas a su ingreso a la familia judía, y que ha sido
aprobada por un bet-din
competente, debe necesariamente además realizar tres pasos ceremoniales
(dos si es mujer):
-
Circuncisión (sólo varones);
-
Inmersión en pileta ritual;
-
Ofrenda en el Templo (este paso en la
actualidad es omitido, pues al no existir Templo en Ierushalaim, está
vedada la ofrenda de sacrificios).
¿De dónde se saben estos pasos?
Pues, de la históricamente primera conversión formal según la halajá
al judaísmo, que le ocurrió a nuestros antepasados los días previos a la
Revelación y entrega de la Torá en Sinai.
Si bien nuestros ancestros pre-sinaíticos eran descendientes de Avraham, es
decir, de la simiente del Pueblo Elegido, solamente al concertar la alianza
eterna con Dios en Sinai, pasaron a ser de hecho el pueblo elegido. La tal
elección es exclusivamente referida a la relación que el judío tiene con la
Torá y el cumplimiento de los preceptos de ella emanados.
Dicho de otra manera, los primeros conversos fueron israelitas que
debieron convertirse al judaísmo, lo que implica: la aceptación
íntegra del yugo de la Torá.
Es tal como en la actualidad se le pide a los no-judíos que quieren
ingresar al judaísmo: conviértanse y cumplan con los mandamientos prescritos
por la Torá; de otro modo… ¿cómo pueden ser considerados parte de la
familia judía?
Si lee la historia de nuestros antepasados
antes de la salida de Egipto, verá que fueron ordenados a circuncidarse y de
ese modo estar aptos para ofrecer el sacrificio pascual; y luego en el
capítulo 19 de Shemot/Éxodo, comprobará que para estar listos para recibir
la Torá debieron también pasar por la inmersión y limpieza física y
espiritual.
Así que, para resumir hasta ahora, lo que
nuestra ley especifica en cuanto a la conversión tiene sus precedentes
establecidos con claridad en las órdenes de Dios que encontramos en Su Torá
perfecta.
Sobre la segunda parte de su
Iebarejejá H’ – Dios te bendiga, y que
sepamos construir Shalom
Yehuda Ribco
Haga click
aquí para enviar su comentario acerca de este texto
Inicio |
Arriba |
Glosario |
Fechas |
![]()
| Información de
derechos | Sus
comentarios |
Servicios | Guía
©2002
Yehuda Ribco,
Montevideo, Uruguay.
Todos los derechos son propiedad de sus autores.
¿Deseas dejar un comentario o formular una pregunta?
Inicia sesión con tu cuenta de SerJudio.com o regístrate gratis en 1 paso para participar en la comunidad y compartir tus reflexiones.