Judío (judaísmo)

YR Por Rav Yehuda Ribco
15/05/2002 10 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

Judío (judaísmo)

Por Rav Yehuda Ribco • 15/05/2002 • Material de estudio para la mesa de Shabat

Rodrigo D.
País: Argentina

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gracias.)

Shalom.
Gracias por escribirme.

Empecemos citando la fuente:

"(16) Pero Tú eres nuestro Padre;
aunque Avraham [Abraham] no nos conozca e Israel no nos reconozca,
Tú, oh Eterno, eres nuestro Padre.
Desde la eternidad tu nombre es Redentor Nuestro.
(17) ¿Por qué, oh Eterno, nos dejas extraviarnos de Tus caminos y endureces
nuestro corazón para no temerte?
¡Vuélvete por amor de Tus siervos, por las tribus de Tu heredad!
(18) Por poco tiempo Tu pueblo poseyó Tu lugar santo, pero nuestros
adversarios han pisoteado Tu santuario.
(19) (1) Hemos venido a ser como aquellos sobre quienes Tú jamás has
señoreado y sobre los cuales nunca ha sido invocado Tu Nombre.
¡Oh, si desgarraras los cielos y descendieras!
Ante Tu Presencia temblarían los montes, como cuando el matorral es abrasado
por el fuego o como cuando el fuego hace hervir el agua; para dar a conocer
Tu Nombre a Tus adversarios, de modo que las naciones se estremezcan ante Tu
Presencia.
(2) Descendiste, haciendo cosas temibles que no esperábamos; ante Tu
Presencia temblaron los montes.
(3) Desde la antigüedad no se ha escuchado, ni el oído ha percibido, ni el
ojo ha visto a ningún Elokim fuera de Ti, que actúe a favor del que en él
espera.
(4) Sales al encuentro del que con alegría hace justicia,
de los que Te recuerdan en sus caminos.
He aquí, Tú te airaste cuando pecamos.
En esta situación hemos permanecido desde hace mucho tiempo, ¿y seremos
salvos?
(5) Todos nosotros somos como cosa impura, y todas nuestras obras justas son
como trapo de inmundicia. Todos nosotros nos hemos marchitado como hojas, y
nuestras iniquidades nos han llevado como el viento.
(6) No hay quien invoque Tu Nombre ni se despierte para asirse de Ti.
Ciertamente escondiste Tu rostro de nosotros y nos has entregado al poder de
nuestras iniquidades.
(7) Pero ahora, oh Eterno, Tú eres nuestro Padre.
Nosotros somos el barro, y Tú eres nuestro alfarero;
todos nosotros somos la obra de Tus manos.
(8) No te enojes sobremanera, oh Eterno, ni guardes para siempre memoria de
la iniquidad.
Por favor, mira; todos nosotros somos Tu pueblo.
"
(Ieshaiá / Isaías 63:16 📖 – 64:1)

Ahora, una breve interpretación acorde a la
Tradición, en esta caso emergida del mismo profeta Ieshaiá/Isaías, y
recogida por sus discípulos y luego trasmitida de una generación a la
siguiente de Sabios.
Iremos enumerando los versículos que iluminaremos:

(16) Si bien la nación judía conoce y reconoce
a sus padres biológicos, a los patriarcas de Israel, no es en ellos que
deposita su confianza, ni en ellos a quienes reconoce la paternidad
espiritual y la identidad peculiar de Israel; sino en Dios. Así pues, la
distancia y el tiempo pueden hacer aparecer como extraños a los padres
materiales de la nación, ellos pueden surgir quizás como figuras
legendarias, pero nada puede obstaculizar el trato pate al de Dios con Su
nación. Nada interrumpe la misericordia divina, y su amor de Padre eterno,
de generación en generación.
Ni santos, ni padres de antaño, ni figuras heroicas, ni guardianes de la
fe
, ni maestros, nada ni nadie está en el lugar que Dios ha dispuesto
para Sí en Su relación con Sus hijos amados.

(17) Habiendo reconocido la paternidad del
Eterno sobre Israel, se pide de Él que les ayude a vencer sus apetencias por
lo negativo, pues el ser humano sin la guía de Dios está extraviado y sin
rumbo preciso, sus caminos personales les son de fatal error
(Iejezkel/Ezequiel 7:3-9 📖). La guía es Su Torá y los preceptos que Él
ha ordenado que sean cumplidos (ver Tehilim / Salmos 25:10 📖,
Tehilim / Salmos 103:7 📖).
El pedido se hace amparándose en el inmotivado amor eterno de Dios por la
nación judía, y no por algún mérito que se quiera presentar orgullosamente.

(18) Ni el mérito de los héroes nacionales
pasados, ni las propias sendas apartadas de la Torá, ni el férreo
nacionalismo, ni la majestuosidad del ritual y del santuario pueden suplir
el amor de Dios por Su nación, y la gloria que emana de Su Torá y de cumplir
con Sus mandamientos estipulados en ella.
Pues, aquellos que se aferran a lo que no es Torá y preceptos, y de ese modo
pretenden estar andando por la senda que es agradable al Eterno, en realidad
son pasto de las fieras, víctimas del opresor extraño y feroz
(que materializa lo que anida en sus mentes y espíritus).

(19) (1) A causa de abandonar la Torá y
desobedecer los mandamientos, una parte de Israel se ha asimilado a las
naciones del mundo; parecen paganos sin entendimiento y sin misión
trascendental. Por su conducta no demuestran ser dignos de llevar sobre sí
perpetuamente el santo Nombre de Dios, de ser Sus eternos representantes
entre las naciones de la tierra (pensemos en los ex judíos
venidos a adoradores de Jesús, como los así llamados "mesiánicos" por
ejemplo, que son una infame mancha sobre la nación de los fieles a Dios).
Sin embargo, el poder de Dios no disminuye por esto, y Su majestad no recibe
agravios, ya que Suyo es el poder y la gloria a perpetuidad. Y tal como
libertó a sus amados de Egipto, y los condujo por el desierto, y desde los
Cielos les entregó la perfecta Torá; así también puede hacer cuando Le
plazca nuevamente por Su nación, por Israel. Cuando Él quiera hará
nuevamente temblar a la tierra con Su Presencia, para demostrar que nada ni
nadie se Le compara, y que Suya es la fidelidad a la alianza pactada con la
nación judía.

(2) Él es Todopoderoso, y Sus caminos y
procedimientos resultan inesperados y más allá de cualquier posibilidad de
entendimiento cabal por parte del humano. Y si bien puede resultar
incomprensible Su elección de Israel, Él sabe lo que hace, y conoce los
tiempos en los cuales manifestar abiertamente su dominio, y en cuales
ocultar Su rostro del mundo.
Es precisamente esta incomprensión por parte de la mente humana lo que hace
de Israel un pueblo perseguido, ya que parece estar adherido a una idea
perimida y fantasiosa; y sin embargo, Él ha revelado Su Gloria en otros
tiempos, y lo reiterará para bendición de Sus amados.

(3) Dios ha dejado claro cuál es el Dios
verdadero, y qué es la falsedad y la idolatría. Jamás nunca se han repetido
hechos maravillosos como los narrados en Su Torá, y una manifestación de la
divinidad ante todo un pueblo congregado. Nunca se ha vuelto a percibir Su
Presencia, como lo fuera en el seno de la nación judía.

(4) Dios es un Juez justo, que retribuye
exactamente de acuerdo a las acciones de las personas.
A aquel que actúa en justicia y bondad, siguiendo lo mandado en Su Torá, lo
premia.
En tanto que a aquel que escoge sus propias ideologías y religiones, Dios le
devuelve según su iniquidad.
¿Cuál es la única posibilidad para liberarse del lazo fatal del pecado?
Pues, hacer lo que Dios ha decretado que es bueno de ser hecho: ¡los
mandamientos! (Tehilim / Salmos 103:18 📖).
Esa es la única vía para salvarse de la dura y estricta vara de la
divina Justicia.

(5) Aquel que transita por las vías de la
religión ajena a la Torá, y que está carente de mandamientos seguramente que
piensa que lo que hace está bien, y que su necedad en verdad es cosa
agradable para el Eterno. Cuando realmente eso que catalogan como bueno no
es más que cosa marchita y sin valor, pues "hay un camino que al hombre
le parece derecho, pero que al final es camino de muerte
"
(Mishlei / Proverbios 16:25 📖).
Pero el que hace de la Torá su regla de vida, y del cumplimiento de
preceptos su ideal personal, está apartado del fatídico yerro: "Pues no
hacen iniquidad los que andan en Sus caminos
" (Tehilim /
Salmos 119:3 📖).

(6) Cuando la persona deja de estudiar Torá y
de cumplir los preceptos que en ella se ordenan, y por lo tanto está en el
camino de los que invocan deidades que no son el Eterno, está provocando que
se aleje de él la divina Misericordia, y que los males que está cultivando
lo ataquen llegado el momento de la justa retribución por parte de Dios.
Dios, en su majestuosa Sabiduría, permite que la persona libremente escoja
entre andar por sus sendas personales, o por la Senda de Dios. Y Dios
advierte y señala cuál es la elección que él prefiere.
Más adelante, cuando las lógicas consecuencias de los actos personales se
conviertan en tormentosa realidad, la persona no podrá excusarse declarando
que fue objeto de la esclavitud del pensamiento, o del desconocimiento, o de
vaya uno a saber qué extraño poder. Pues Dios le ha ordenado que escoja el
Bien, cuando ha de elegir entre lo bueno y lo que no lo es. Y Dios le ha
dado las herramientas necesarias para poder concretar esa elección.

(7) Existe la estricta Justicia, y sin
embargo, Dios prefiere que muera el pecado y no que muera el pecador.
Por lo cual Él anhela que la persona, aunque estuviera totalmente
extraviada, reconozca sus errores, que se arrepienta, y que pida de la
compasión divina un Juicio menos severo.
Dios es el alfarero, es decir, el Creador, el Hacedor, el Sostén de Todo.
Y la persona, un elemento informe en sus manos, una cosa sin valor, que
solamente mediante el trabajo y la dedicación puede transformarse en una
entidad de belleza y alto precio.
El alfarero nos ha dado los utensilios para hacer de nosotros arcilla
valiosa, esos utensilios son los preceptos que han de cumplirse para servir
al Eterno, y de paso, construirnos a nosotros mismos en el camino de la
perfección.

(8) Dios, a pesar de las rebeliones de Sus
hijos, continúa siendo infinitamente un Padre amoroso, y por tanto, nunca es
tarde para arrepentirse y retornar al sendero de la Torá y los mandamientos.
Dios, como Amor perfecto que es, no guarda rencor, ni se venga, sino que
anhela con ardor el retorno de los pecadores, la rectificación de sus
caminos, el reforzamiento de las conductas que Él ha declarado como buenas y
obligatorias.

Antes de despedirme, un recordatorio:
¿Ya ha colaborado con
nuestra tarea sagrada?

Que el Uno y Único Dios bendiga a quienes le
son fieles servidores,
y que
sepamos construir Shalom
, Iebarejejá H’.

 Yehuda Ribco



E-mail: comentario@serjudio.com?subject=Rap2249

 


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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

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