David P.
País: Colombia
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Shalom.
Gracias por escribirme.
El madero en el propio ojo.
Disculpe, pero su incorrecta apreciación de
que el pueblo judío ha sido el más desobediente del mundo, es una total y
completa falta de respeto, y una evidente demostración de desconocimiento de
los temas de Dios.
En ánimo de juzgar (cosa que no me agrada hacer), yo diría que la mayoría de los gentiles fracasan en
cumplir los simples y elementales y pocos (¡son sólo 7!)
mandamientos que Dios les ha dado. ¿Acaso la mayoría de los gentiles no
continúan siendo idólatras, repudiando con esta conducta horrenda el
cumplimiento de dos de los siete mandamientos para los gentiles? ¿Acaso los
gentiles que se apropian indebidamente de la Torá (lo que los
idólatras de occidente llamaron "Antiguo Testamento"), y dicen
estudiarla/leerla, cuando en realidad la ofenden con sus desviadas
versiones, no están cometiendo perjurio y robo?
Por favor señor, si quiere juzgar a la nación de Dios (que
debe hacerse cargo de
613 mandamientos, es decir, 606 MÁS que
los que tienen los gentiles), primero le aconsejo que mire en el ojo
de muchos gentiles el enorme madero pecaminoso que cargan y los ciega a la
divina Voluntad.
Su opinión me parece la triste mofa que el bajito de estatura hace del alto,
porque éste no puede alcanzar las estrellas con sus manos.
Sobre el indagar en Torá y no hallar en
ella lo que los Sabios enseñan.
Le explico lo que cualquier estudioso fiel y verdadero de la Torá SABE: la
Torá se compone de dos vertientes complementarias, la escrita y la oral.
Una sin la otra está incompleta.
Así que, aquel que sólo se atiene a la Torá en su faz escrita, es como el
que quiere andar por una inmensa autopista en un país extranjero y no lleva
un mapa, ni entiende las peculiares señales de tránsito.
Sin dudas que está destinado a perderse, y peor aún, a accidentarse y
provocar accidentes en los demás (que respetan o no las
señales de tránsito).
En cuanto al matrimonio y las relaciones
pre-maritales.
La Torá oral clarifica lo que está expresado en la escrita al respecto, y es
que hay tres mecanismos para que el varón judío despose a su
mujer judía:
-
por medio de un contrato matrimonial;
-
por medio de adquisición;
-
por medio de relaciones sexuales monógamas y
con la intención de que no sean meramente ocasionales.
Los tres mecanismos (que cuenta
cada uno con numerosas reglas, y que evidentemente éste no es el momento de
desarrollar) son totalmente válidos para que el varón consagre a una
fémina como su esposa. (Sí, incluida la relación sexual
monógama no ocasional y testimoniada).
Empero, para preservar la prudencia en las relaciones humanas, la dignidad
humana, la búsqueda de un vínculo afectivo trascendente y no el vacío goce,
la estructura familiar;
es que los Sabios han señalado el método del
contrato matrimonial como el preferible,
en tanto que sindicaron al método de desposar mediante mero acto sexual como
tendiente a lo inmoral (tendiente a lo inmoral NO quiere
decir que esté siendo de hecho inmoral).
¿Por qué esto sería tendiente a lo inmoral?
Para comprenderlo, primero veamos que es lo inmoral.
Basta mirar lo que acontece en los boliches (antros
bailables) para darse cuenta. Es frecuente que los jóvenes se
conocen, y al rato están manteniendo relaciones sexuales (que
en el mejor de los casos son pre-maritales; ya que ¡guarde Dios de que
alguno de ellos esté casado y estén cometiendo
adulterio!). Al otro día, acostumbra pasar que ni saben con quién están/estuvieron
acostados, y realmente poco les suele interesar. Lo que importa en este
estilo de vida es sacarse las ganas, frotar un cuerpo con otro para
sentir placer, y luego… nada… literalmente NADA…
El otro, el compañero de actividad sexual es desconocido en su dimensión
humana, en tanto uno mismo se desconoce como humano. Se cosifica, se
nulifica, se objetiva; tal como le está haciendo con su prójimo.
Entonces, la
humanidad intrínseca a la persona es denegada con este obstinado apego por
el hedonismo egoísta.
Y esto, señor mío, es la esencia de la inmoralidad, el núcleo de la
idolatría. Lo que está absolutamente prohibido.
Por otro lado, cuando estoy con mi pareja estable, conviviendo con ella,
peor no nos avala el
contrato matrimonial, estamos viviendo en el desamparo legal.
La armonía de
pareja puede quebrarse en cualquier momento, y llegado el momento de la
separación no hay nada que respalde a
ninguno de los miembros de la pareja, y a los posibles hijos de la misma.
Todo queda librado al arreglo del momento de la ruptura, que generalmente no
suele ser un tiempo de reflexión y armonía para los que fueran amantes.
El amor de ayer trocado en odio de hoy difícilmente auxilie a ser ecuánimes
y mesurados.
Por
tanto,
y para preservarlos de caer en inmoralidad
(que dijimos que puede ser entendida como el desconocer
la dimensión humana del otro, o en uno mismo),
es que lo aconsejable
es darles un marco de contención para los momentos de equilibrio, y para el
factible tiempo del quiebre de la relación.
Es decir, que medie entre ellos un claro, formal, aceptado contrato de
obligaciones matrimoniales, y de dispositivos en caso de divorcio.
Pero, mucho peor aún si no tienen documentos formales avalando el matrimonio es
lo que acontece si la pareja se quiebra, y habiendo convivido
juntos (y por tanto resulta que están de hecho casados aunque
no tengan un contrato matrimonial), no media entre ellos un documento
legal de divorcio: ¡esto generaría descomunales complicaciones legales para
ellos y los futuros descendientes! (ver por ejemplo
aquí).
En definitiva, mantener relaciones pre-matrimoniales
con la intención de mantenerlas solamente, es un acto de inmoralidad
prohibido (ver Mishné Torá, Ishut 1:4, a partir de Devarim /
Deuteronomio 23:18 ).
En tanto que mantenerlas con una pareja estable, pero sin que medie el
contrato matrimonial, es un acto tendiente a la inmoralidad, del cual hay
que procurar abstenerse grandemente.
Por lo cual, resulta que el único mecanismo aceptable para que el judío despose a
una judía es el de que haya un contrato matrimonial entre ellos, lo cual
también preserva para que no se mantengan alguna de las relaciones sexuales que
la Torá específicamente ha declarado como prohibidas (ver,
por ejemplo las mencionadas en Vaikrá / Levítico 18 ). Si debe mediar
un contrato nupcial, ya no es ‘me gusta y me acuesto’, y caigo
virtualmente en fatal error.
Sino que es: ‘nos gustamos, queremos casarnos, revisamos, meditamos, nos
cercioramos, nos comprometemos, nos hacemos responsables, pactamos para
construir una vida en común o para separarnos eventualmente en adecuados
términos humanos.’
Así es la ley objetiva, la palabra de la Torá
que ha sido preservada desde su revelación en Sinaí y hasta este día.
Quiérase o no, ésta es la ley que ha de cuidar el miembro de la nación
elegida por Dios.
En cuanto a las leyes para los gentiles
al respecto: deben atenerse a las leyes vigentes en su país que
regulan las relaciones entre las personas. Recordando que en todo momento
tienen absolutamente prohibido el adulterio y el incesto, aunque en las
leyes de su nación esos actos estén permitidos, ya que es Dios el que los ha
prohibido para los gentiles así como para los judíos.
Le deseo lo mejor, y le
recuerdo que nuestro sitio se mantiene gracias a la colaboración de los
generosos visitantes.
Que el Uno y Único Dios bendiga a quienes le
son fieles servidores,
y que
sepamos construir Shalom, Iebarejejá H’.
Yehuda Ribco
E-mail: comentario@serjudio.com?subject=Rap2275
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