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Shalom.
Gracias por participar.
Dentro del judaísmo de épocas recientes están
aquellas eminencias del pensamiento que consideran la reencarnación como una
realidad, o más bien, como una necesidad que les sirve para hallar
explicaciones a los enigmas de la vida.
Mientras que hay otros eruditos de todas las épocas, tan eminentes como los
anteriores, que rechazan de plano cualquier aproximación a la tal idea, por
considerarla extraña a la pureza de creencias que emana la Torá y como un
escollo para servir a Dios tal como Él ordena.
Sobre esto ya hemos escrito en más de una oportunidad, y hemos expresado
nuestra propia opinión, así que le pido que se tome el trabajo de buscar y
leer lo que está publicado
en
esta sección.
Achacarle la culpabilidad a los
pecados de vidas pasadas de los judíos asesinados maliciosamente por los
nazis; humildemente me parece que es una manera de absolver de
responsabilidad a los verdaderos culpables de los crímenes cometidos, a los
nazis; y de volver a profanar a los inocentes judíos que fueran asesinados.
Por otro lado, y más allá de esta
consideración de orden moral, tenemos la fría matemática: los pecadores
directos en el asunto de Becerro Dorado fueron unos 3000 varones,
nada más, de un total de 3 millones de personas: "…aquel día cayeron
del pueblo como 3.000 hombres." (Shemot / Éxodo 32:28 ).
Por tanto, que 6.000.000 paguen por lo hecho por 3.000, ¿sería aplicación de
Justicia divina? Parece que no, y sabemos que Dios es el Juez de la estricta
Justicia perfecta.
Y, aunque hubiera sido todo el pueblo de aquella época el que hubiera pecado
con el Becerro, ¿6.000.000 deben pagar por lo actuado erróneamente
por 3.000.000 (que era el número total de hebreos en el
Éxodo)?
Y, por si fuera poco, nos queda por oponer a
la descabellada idea de la reencarnación para ser sometido a castigos, uno
de los fundamentos del judaísmo: Dios da la justa retribución por los actos,
ni más, ni menos.
Aquellos tres mil pecadores YA recibieron su castigo acorde con su pecado,
pues fueron sentenciados a muerte por Moshé, y recibieron su pena.
¿Acaso castigar más de una vez por el mismo yerro es Justicia divina?
Sabemos que no lo es.
Por otro lado, ¿quién tiene la antena
espiritual como para captar el supuesto origen antiguo del espíritu
reencarnado?
¿Acaso se menciona, siquiera se alude, a tal capacidad en la Torá, el Talmud
o el Midrash?
¡Por supuesto que no!
Así, pues, ¿de qué misterioso y mágico modo una persona es capaz de
acusar/señalar a otro como reencarnado de tal o cual persona pasada, y de
estar expiando éste o aquel pecado ya extinto? ¿En qué se puede fundamentar,
aparte de en su imaginación, para tal atribución?
Y un punto clave para no olvidar: ¿qué culpa
ACTUAL tenían aquellos numerosos entre los seis millones judíos, que eran
fieles al Eterno, devotos cumplidores de preceptos, estudiosos de Torá,
modelos para sus hijos y vecinos, amorosos con su prójimo? ¿Acaso presuntos
crímenes de pasadas vidas borran de un plumazo los innumerables actos nobles
hechos durante toda Esta Vida?
De ser esta presunción correcta, todo la estructura que porta la Torá, de
servir al Eterno por medio del cumplimiento de los preceptos, NO tiene razón
de ser, puesto que, ¿un pecado de una supuesta vida anterior que no es Esta
Vida tiene más fuerza que todos los actos buenos, arrepentimiento y
crecimiento que se hallan alcanzado posteriormente?
Como verá, apreciado lector, la doctrina de la reencarnación mina los
fundamentos de la Torá, y la relación correcta del hombre con el hombre, con
Dios, y consigo mismo.
Creo que lo que usted menciona es una
tergiversación de lo que expresara el renombrado jajam Ovadia Yosef
(se lo puede leer en la versión del Jerusalem Post del
11/08/2000): sí dijo (lamentablemente) que las
víctimas judías eran reencarnaciones de pasados pecadores, aunque no hizo
referencia específica al pecado del Becerro Dorado.
Para finalizar, en lugar de pensar en
improbables vidas pasadas nuestras (o del vecino), lo
mejor que podemos hacer es construir nuestro futuro, y el de nuestro
semejante, a partir de conducirnos correctamente tal y como Dios nos demanda
AHORA.
Preste atención a la palabra repetida (que subrayaré),
pues le está dando la real dimensión a esta proposición de Dios:
"Mira, pues; yo pongo hoy delante de
vosotros la bendición y la maldición:
La bendición, si obedecéis los mandamientos del Eterno vuestro Elokim que yo
os mando hoy;
y la maldición, si no obedecéis los mandamientos del Eterno vuestro Elokim,
sino que os apartáis del camino que yo os mando hoy, para ir en pos
de dioses ajenos que no habéis conocido."
(Devarim / Deuteronomio 11:26-28 )
Dios nos juzga HOY, por lo que HOY es nuestro
estar en el mundo, nuestro hacer acorde a Sus preceptos o discrepante a
ellos;
tal como juzgó inocente, al que sería en el futuro muy perverso y padre de
malvados, pero al momento del juicio aún era inocente, tal como leemos:
"…Elokim ha oído la voz del muchacho,
allí donde está ahora"
(Bereshit / Génesis 21:17 )
Antes de despedirme, un recordatorio:
¿Ya ha colaborado con
nuestra tarea sagrada?
Que el Uno y Único Dios bendiga a quienes le
son fieles servidores,
y que
sepamos construir Shalom, Iebarejejá H’.
Yehuda Ribco
comentario@serjudio.com?subject=Rap2185
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