«Y Noaj [Noé] hizo conforme a todo lo que el Eterno le mandó.»
(Bereshit / Génesis 7:5 )
Comenta al respecto el prestigioso Rav Munk (En la obra enciclopédica «La voz de la Torá»):
«La frecuente repetición de esta observación recalca el hecho de que Noaj no actúa según inspiración o de acuerdo con sus propios planes, a la hora de salvar su vida y la de su familia; sino que se limita a hacer lo que Dios le ha ordenado. Pero esto lo hace puntualmente, como quien confía totalmente en Dios.
Cuando la Torá nos habla de la obediencia de los justos a la Palabra Divina, a menudo insiste en ello citando la frase de nuestro versículo.
De esta manera nos recuerda un principio muy importante: ‘más grande es el que actúa por obediencia que el que actúa por iniciativa propia’.
Contrariamente a lo que se suele pensar, el acto ejecutado para cumplir la Voluntad Divina es el que más valor tiene; en cambio, el que se deriva de un impulso personal no rebasa la esfera de la subjetividad.
Por esta razón, cuando realizamos uin acto moral o ‘religioso’, insistimos en el hecho de que estamos cumpliendo con la Voluntad de Dios.»
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