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Respuestas a Preguntas


Torá: Fuego y Agua

Pregunta recibida

"gracias!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!.
te digo gracias nuevamente por tu maravillosa reespuesta, pude solo leer la respuesta y no los hipervinculos que me recomendaste portque no tuve tiempo pero igual luego los voy a leer.
espero todavia la respuesta de porque se dice que la Tora es como agua y fuego, sin mas que agradecer saluda atentamente,"

Uruguay

Respuesta

Gracias por tu interesante pregunta.

Se simboliza a la Torá con diversos elementos.
Entre ellos están el agua y el fuego.
Veamos brevemente algunos motivos.

El Midrash (Bemidbar Rabbá 1:7) enseña: "La Torá fue entregada por intermedio de tres elementos, en fuego, y en agua y en desierto... y así como estos tres son gratuitos para todos los mortales, las palabras de Torá también lo son... y todo aquel que no es humilde y receptivo es incapaz de adquirir conocimiento y Torá."

Dejaremos el desierto para otro momento, pues nos concentraremos en lo que ha sido tu interés.

Fuego:
El fuego ilumina, y permite observar y reconocer cual es el mejor sendero por el cual avanzar.
La luz de la Torá instruye acerca de los modos correctos de comportarse, pero también sirve para distinguir entre lo ilusorio y lo real.
El mensaje de la Torá es un anhelo a que a cada paso que demos tomemos las decisiones acertadas en procura de alcanzar siempre el mejor grado.
El fuego representa también el calor agradable, que acaricia dando seguridad y estabilidad, necesarias para afianzarse en el camino y poder continuar la marcha, sin detenerse asustado por el paso siguiente.
Sin embargo, el fuego representa la pasión que devora desde dentro, el entusiasmo y ardor por alcanzar algo.
Bien canalizado, como en el caso en particular de la Torá, esa fuerza poderosa es provechosa por alcanzar el mejoramiento, por ascender, pues, es característica del fuego el tender hacia arriba, hacia el Cielo.
En otra característica, el fuego representa el cumplimiento de los preceptos positivos, aquellos que nos encomiendan a hacer algo, pues es necesario el fuego que impulsa, que lleva a la acción asertiva, con la agilidad de las llamas dispersándose.
Es precisamente este poder de dispersión una de las propiedades más sorprendentes del fuego: una chispa enciende otra, pero ninguna de las dos pierde nada, sino que ambas ganan. Al estudiar Torá, se propaga su energía, se comparte con otro, pero nadie pierde y todos ganan.
Y al propagarse, al extenderse la cantidad de chispas, se enriquece el colorido de la llama, pues, cada chispa alumbra con su propia luz, con sus tintes y tonalidades, con sus claros y oscuros; tal como cada interpretación que es hecha acerca la Torá.
El fuego es necesidad, es deseo, es sed.

Agua:
Así como el agua fluye de lo alto hacia lo bajo, la Torá proviene de Dios y ha sido entregada a las personas. También porque el que ha alcanzado mayor altura en su estudio, está en posición de instruir a otros.
Esto nos enseña humildad, que es reconocer nuestras capacidades, nuestros méritos, y nuestros límites. Humildad es aceptar a otro (u Otro), y lo que éste puede brindarnos.
El agua representa también la calma, la temperancia que es imprescindible para acometer el estudio comprensivo de la Torá.
Sin embargo, el agua desatada en trombas tiene una fuerza inmensa, por lo que es necesario saber canalizarla.
En otra característica, el agua representa el cumplimiento de los preceptos negativos, aquellos que nos encomiendan a abstenernos o limitarnos en alguna acción, objeto o disfrute, pues es necesario el agua que calma, que enfría y suaviza el actuar irreflexivo, permitiendo el cese de lo que no es propio.
Otra de las propiedades del agua que más resaltan, es que sirve para nutrir y vivificar. No hay vida -al menos no en Esta Tierra- sin agua.
El agua es saciedad, asentamiento, satisfacción.

Ambos:
Son fluidos.
Es posible penetrar en ellos, munidos de los elementos que nos permiten soportarlos.
Tienden a llenar los recovecos con su presencia.

Síntesis:
Vivir acorde a nuestra naturaleza implica a ambos, fuego y agua.
A veces se prioriza uno sobre el otro, pero por regla general, se deben encontrar en armonía.
La Torá armoniza ambos, y nos instruye a lograrlo.

Shalom, Iebarejejá H' - Dios te bendiga.

Yehuda Ribco - Tammuz 19, 5761

Si les quedan interrogantes, comentarios o sugerencias, háganlas llegar que son siempre muy bienvenidas.

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