Pensaba el otro dia en la calle que cada persona que pasa delante mio es un noajida, es increible que haya tanta gente como yo.
Con el mismo legado, con diferencias y semejanzas, pero noajidas al fin.
Me puse triste porque no saludo a nadie, y mas yo, que vivo en la ciudad, donde se ha perdido la constumbre de hacerlo.
Entonces pense en tomarme 10 minutos al dia, pararme en una esquina y saludar a ver que pasa a ver cual es la reacción. quizas me lleve una sorpresa, despues les cuento.
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