El sujeto de la imagen abandonó su vida social-material en 1970. Recunció a su empleo, a su familia y a sus amistades para rendirle culto a su dios, o más bien a su idea de lo que según él es dios.
Ha mantenido su brazo levantado como señal de fidelidad a su deidad. Es triste ver esto, pero es más triste ver cómo algunos lo han interpretado:
Algunos afirman que se trata de personificar un estandarte de paz y disciplina, mientras que otros aseguran que el acto de inmovilizar su brazo representa una tajante separación de los placeres mortales.
Está demas decir que el brazo de este hombre no es sino un trozo de hueso y carne inservible.
Es una pena que la religión sea capaz de dañar a la corona de la creación volviendolo inservible. No dista mucho de la gran falta de uso de cerebro por parte de aquellos gentiles que andan en pos de Torá, Cabalá, Hebreo o Conversión.
Por un noajismo puro.
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