Algunas consideraciones acerca de los noajudas

YR Por Rav Yehuda Ribco
31/08/2011 6 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

Algunas consideraciones acerca de los noajudas

Por Rav Yehuda Ribco • 31/08/2011 • Material de estudio para la mesa de Shabat

"No hay emoticon para lo que estoy sintiendo."

Ahora que nos encontramos discutiendo el tema de los “líderes” de sectas, se me vino a la mente un recuerdo un tanto perturbador acerca de estas personas. En nuestro país el número de coches versus la capacidad de las carreteras es muy disparejo y los atascos viales están a la orden del día. Para evitar quedar atrapado en los embotellamientos viales, utilizo vías alternas, de esta manera evito topar con el tránsito pesado y llego más rápido a mi destino. Esos atajos que tomo atraviesan partes de la ciudad que son consideradas como urbano-marginales.

Resulta ser que un día de esos que pasaba por uno de esos barrios, me topé con una edificación que sobresalía de aquella imagen lúgubre que las casas viejas proyectaban. La edificación era amplia y con paredes altas, bien pintada y amplio espacio para aparcar vehículos. Cuando observé el rótulo colocado en el tejado de aquel edificio, me di cuenta que era una secta cristiana. No pude evitar comparar la pobreza que le rodeaba con aquel lujo del edificio que los sectarios utilizan para adorar muertos. (No le quiero robar la expresión querido amigo Moré, pero me pareció precisa).

Y es que cuando se analizan las cosas y se ven con “cabeza fría” es imposible no rascarse la cabeza con una expresión de signo de pregunta en nuestros rostros y ver cómo esos contrastes se dan y cómo la gente se deja estafar y victimizar de esa forma. Lo peor de todo es que el barrio del que hablo es uno de los más conflictivos de la capital y como decimos en la jerga profesional, “donde más jurisprudencia se crea” por la gran cantidad de crímenes que se cometen y el número de personas que son procesadas por la comisión de esos delitos.

Los menos pudientes y los sectores más vulnerables son los que caen más rápido en las garras de los fidépatas cristianos, pero existe un grupo que se enfoca en personas con una preparación y un estatus social superior. Saben que las “marcas” como le llaman los estafadores a sus víctimas, son personas que usualmente poseen una amplia preparación académica pero que muchas veces son más inseguras que sus contrapartes menos educadas que se dejan llevar por los cristianos.

Por alguna extraña razón, estas personas se obsesionan con los judíos y buscan emularlos. Es tan contradictorio; son personas estudiadas pero sufren del síndrome que tanto criticó Hobbes, porque leen y leen y memorizan pero no razonan ni analizan, entonces no se dan cuenta de su verdadera identidad y buscan robar o usurpar la de otros.

Mi querido abuelo decía que “donde quiera que se pueda hacer un dólar, siempre habrá un granuja,” entonces esos obsesionados con lo que no les corresponde se sabotean a sí mismos porque no saben quiénes son, ni se conocen a sí mismos y los festafadores aprovechan esa vulnerabilidad para atraerlos a la trampa.

Para ellos, todos los días son noche de brujas y su disfraz favorito es el de judíos. Unos se visten de judíos ortodoxos con una kipá y un tzitzit, otros se visten de judíos ultra-ortodoxos, imitando a los rusos de hace unos cuantos siglos, y otros creen que son el violinista del tejado. Para ellos, su fiesta de disfraces es su realidad; da lástima.

De hecho, según ciertos criterios psiquiátricos, la demencia se define como el desapego de la realidad, según algo recuerdo al respecto de los libros de medicina forense que alguna vez tuve que leer. Ir por la vida disfrazado y creyendo que se es algo que no se es, pareciera ser un tanto demente, ¿no les parece?

Y entonces aparecen los festafadores que también optan por jugar a la noche de brujas, pero ellos sí saben que no es noche de brujas, y se autodenominan como líderes, rabinos y cuanto calificativo hay que suene convincente, distante y superior. Su día favorito para celebrar la fiesta de disfraces es el “Séptimo,” perdón “Yom Sheva” que es una imitación del Shabbat pero hecho con “ciertos errores intencionales” para que no haya “perfección en la celebración.”

Los más tontos se acercan a la trampa embobados, como los ratones hipnotizados por los ojos de la serpiente y comienzan a acudir a los “cultos” o “reuniones” y de forma autómata sacan sus billeteras y entregan su dinero a la serpiente dirigente, disculpen, al “líder.” Ah pero eso no es todo. Dicen ellos: “Como no hay tantos noájidas y somos ‘socios’ de los judíos, entonces debemos de entender que el estudio de la Torá judía es indispensable para que podamos avanzar espiritualmente…” Como dijo el tipo de la tienda de revistas en Los Simpson “no encuentro emoticon alguno que me permita expresar mi desdén.”

Bien versadas se encuentran las serpientes dirigentes con respecto a esto del “liderazgo” que como bien dijo nuestro querido amigo Moré, son manipuladores. Ni a la derecha, ni a la izquierda. Las Siete Leyes Universales son la piedra angular para alcanzar la paz y la armonía y toda la verborrea de los festafadores es solamente eso, manipulación.

Conforme tratamos con más y más personas, mejor comprendemos lo trascendental que es nuestra tarea. Hay muchas personas que siguen haciendo las cosas mal porque nadie se ha molestado en decirles la verdad, FULVIDA no tiene solo que limitarse a la población en América Latina, cierto que fue fundada por hispanos, pero también es verdad que las Siete Leyes Universales deben de ser enseñadas a la humanidad entera. Es hora de darle un giro a la corrupción y a la maldad y eliminarlas por completo. El mundo puede ser un lugar distinto si todos hacemos algo.

Como dicen por ahí, el líder del escuadrón se gana la confianza de los soldados no por gritarles (sacarles dinero y exprimirlos hasta más no haber, como el caso de los festafadores) sino por recordarles su misión, inculcarles amor por el Eterno, amor por sus respectivos países y amor por su ejército. Muchos son los que leen estas palabras pero pocos los que actúan.

Reforcemos y preservemos nuestro legado,  las Siete Leyes Universales, y de paso reforcemos los tres principios que le permiten al mundo continuar, a saber; la verdad, la justicia y la caridad. Recuerden que esto nos trasciende a nosotros como individuos, nuestra generación marcará la diferencia y seremos juzgados por la historia de acuerdo a lo que hagamos. Poseemos avances tecnológicos dignos de películas de ciencia ficción. Nuestra paridad de compra ha sido una de las más amplias en la historia de la humanidad y el avance del pensamiento científico es asombroso. No hay excusas para no hacer nuestra parte, salvo la pereza y hemos de recordar que la pereza es uno de los peores defectos.

Sobrepongámonos a esa pesadez que nos atrae al plano material y nos aleja del espiritual para que podamos cumplir con nuestra misión. No busquemos el camino equivocado y digámosle a los noajudas “ya basta.”

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

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