En principio la pregunta es un tanto contradictoria. En realidad siempre se es noájida. Noajismo no es algo que te pones o te quitas. A diferencia de las religiones en las que alguien un dia decide ser parte de ella e identificarse como tal, y otro dia decide no ser más parte de ella y dejar de identificarse como tal, se es noájida se quiera o no.
Al decir «no eres noájida» me refiero a aquellos momentos de nuestra vida en los cuales no somos ‘religiosos’ o ‘espirituales’. Aquellos instantes en los que no pensamos en Dios y Sus asuntos, en las Siete Leyes, en fulvida y todo lo que esta implica. Espero haber sido explicito.
Pensemos en la manera de hablar, por ejemplo. ¿Hablamos de forma educada y respetuosa o usamos un lenguaje grocero y tosco?
¿Y qué hay de nuestra forma de relacionarnos con los demás? Somos empáticos, comprensivos, compasivos, buenos oyentes… ¿cómo somos?
Hay muchas otras facetas que se podrian mencionar: manejo del dinero, uso del tiempo libre, concurrencia a reuniones sociales, uso de bebidas alcoholicas, tabaco, pornografia, temas políticos, etc.
El asunto es pensar en lo que hacemos cuándo no tenemos en mente las Siete Leyes de Noaj. ¿Por qué? Por una buena razón.
Porque es allí donde podemos ejercer real y verdadera influencia en la construcción de shalom, de integridad.
La verdadera influencia del noajismo se logra cuando interactuamos con la vida, y hacemos de ésta algo trascendente y significativo. Más allá del aspecto religioso de nuestra identidad, más allá de estar constantemente repitiendo la palabra Dios, noájida, siete, etc.
Existen cientos de miles de cosas por hacer cuando «no somos noájidas», y que al hacerlas influiremos de manera positiva en nuestro entorno. Cosas simples, desde lavar el plato en el que comes, tender la cama en la que duermes, colaborar en la preparación de alguna de las comidas diarias, ir al supermercado, hasta escribir un gran libro que impacte a la humanidad.
Noájida no es una gorra que te pones cuando entras a algun sitio noajico o cuando te encuentras entre noájidas, y que te quitas al salir.
Todos las facetas de nuestra vida, de nuestra identidad, de la mano, en equilibrio, en perfecto balance, darán como resultado una verdadera e inamovible construcción de shalom.
Cariños.
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