Hay algo muy curioso cuando te introduces en el estudio de la Torá; la reacción de las personas que te rodean. Extrañamente todas las personas que te rodean se empiezan a sentir amenazadas, frustradas, preocupadas, se vuelven hasta enojadas e insultantes. De alguna forma no pueden entender que puedes tener un trabajo productivo, un matrimonio feliz, una sonrisa en tu rostro, y aun así una necesidad inmensa de volver tu rostro hacia lo que D-is quiere decirte para que tu vida sea cada vez mejor. Puedes decirle a tus padres, pareja, amigos, hermanos a quien sea; que estas estudiando Nueva Era, Budismo, cualquier religión o cultura; pero diles que estudias Torá y la reacción es inmediata, como si les dieras un golpe en su punto débil.
Ven la Torá como una amenaza porque representa un camino de vida que desafía a toda la sociedad, a toda forma de vivir del mundo actual, literalmente una vida de Torá, ya sea como noajidas o como judíos representa decirle a al mundo: “Tu vas hacia el Oeste, yo voy hacia el Este”. Y lo más divertido es que de alguna forma intuyen que el camino de la Torá es la verdad; y esa comprensión los hace sentir culpables de no tener el valor y levantarse para decirle al mundo que están equivocados y que si se continua así no se va a llegar a ningún lugar.
Pero todo esto no importa, cuando inicias un estudio de Torá abundante y constante, cada palabra, cada letra, cada marca de puntuación y notación tiene capas y capas de significados y mensajes que encuentran un lugar en tu alma. Las más grandes mentes la han estudiado una y otra vez a lo largo de sus vidas y cada vez que lo hacen encuentran algo nuevo.
El conocimiento que encuentras cada vez que abres una Torá es infinito, porque viene de una fuente infinita; no es simplemente un libro, es un camino que dura una o varias vidas. Y porque es tan amplio; porque la palabra hebrea para conocimiento (el verdadero) es Daat, y Daat es mucho más que un simple conocimiento intelectual; es aprender a estar consciente y conectado con Hashem en cada fibra de nuestro ser y en todas nuestras actividades, incluidas las que para nosotros son las más mundanas.
No importa cuánto tiempo hayamos perdido, no importa cuanta negatividad hayamos hecho, podemos estar seguros que la Torá nos cambiara y convertirá cada una de nuestras acciones pasadas en bellas virtudes.
Busca donde estudiarla, reúnete en tu propia casa, y verás que en cuanto menos te des cuenta el mundo será otro para ti. Y recuerda siempre: “Tu no eliges como ni cuando morirás, sino solo como vivirás”.
El estudio de la Torá
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