
En el momento en que escribo estas líneas son las tres de la mañana porque no puedo dormir no porque no quisiera sino porque como ayer comencé a trabajar en el tribunal estuve muy ocupado y como era el primer día entonces había mucho por hacer. Hay un millar de casos que resolver y mucha gente esperando una respuesta a sus problemas y al ser nuevo no me ponen a resolver inmediatamente sino que primero hay que leer jurisprudencia para ver cuál es la forma de resolver los casos y el estilo de los jueces.
Así que no es de extrañar que cayera rendido en mi cama que gracias a Dios tengo y que cayera en un profundo sueño. Me desperté como a eso de las dos de la mañana porque me había dormido como desde las ocho de la noche y en lo que me preparaba para volverme a dormir una compañera de la universidad me contacta por el Facebook que había quedado abierto y me dice que ya está la marca de la bestia.
La muchacha me pasa un link de You Tube de un programa en Chile cuyo nombre no recuerdo pero donde se ponen a hacer alharaca porque Obama implementó un chip para que sea implantado en las personas para que reciban atención médica. Así que no dudé en darme cuenta que vendría el tema del apocalipsis. Este es un tema bastante trillado pero que a mucha gente asusta. A mí en realidad lo que me asusta de la implementación de un chip es que el gobierno se arrogue derechos que no tiene porque en el momento que puedan rastrear todos mis movimientos, en ese momento dejo de ser libre. Todavía con el teléfono inteligente podemos quitarle la batería y no hay forma que nos localicen pero ya que haya un chip insertado entonces ya es otra cosa.
Además que aun no quedo convencido que un chip, aunque sea del tamaño de un grano de arroz, no vaya a tener secuelas negativas pero de ahí a hablar de bestias y de números y vaya uno a saber qué más patrañas, pues en realidad es un poco ridículo, sin embargo, mucha gente aun lo cree. Le dije a esta muchacha que ese es el problema de la religión, que enceguece a las personas y las mantiene bajo un miedo constante, ella me dijo que la mamá de ella le decía que ella era atea porque no tenía religión.
El caso fue que le pregunté si ella en realidad era atea y me dijo que no, que ella creía en dios y entonces ya sabemos por dónde va la historia. Cuando le dije que cómo era su dios me dijo que era el dizque padre, el dizque hijo y el dizque espíritu santo, entonces le dije que eso no era así, que sólo hay un Único Dios que es Todopoderoso y que no se fracciona ni en jesús de Nazaret ni en palomas ni en nada de esas cosas, la reacción que ella tuvo y que era lo que yo esperaba, fue que me dijo que se iba a poner a investigar, así que le pasé el link de “Empieza Aquí” de FULVIDA para que comience a leer más y se compenetre con su identidad noájida.
Esto de los chips y de las marcas de las bestias es una de las principales armas que utilizan las religiones para asustar a las personas, las dizque profecías de Juan, no sé cuál de todos será, son tan vagas que están diseñadas para que encajen para cada época y lugar y obviamente las religiones, como buenas rufianes que son, se valen del miedo y de la ligereza intelectual de los menos pudientes para atemorizarles y tomar ventaja de ellos.
El tema del implante de un chip en una persona no tiene nada que ver con la parte apocalíptica sino con un tema de constitucionalidad y de que el Estado siempre busca establecer un paternalismo y entonces tiene que valerse de esas artimañas para controlar a los ciudadanos, en otras palabras, nos quieren restringir nuestras libertades, pero de ahí a pensar que un muchacho imaginario vendrá de entre las nubes con caballos de guerra a gobernar después de que otrora fuera clavado a una cruz, que dicho sea de paso, ni siquiera eso fue cierto, hay mucha distancia y mucha tela que cortar.
La marca de la bestia no es tal, se es una bestia cuando se asesina, se es una bestia cuando se roba, se es una bestia cuando se es infiel, cuando se acuesta con la mujer de otro o con el hombre de otra, se es una bestia cuando se hace caso omiso a la ayuda que alguien está pidiendo, se es una bestia y se da la marca bestial cuando nos piden ayuda y a personas cerca de salir de la idolatría y no les damos una mano, se es una bestia cuando con no actuamos en defensa de los más necesitados, pero no hay tal marca de una bestia, las únicas bestias fueron los energúmenos que con tal de controlar a poblaciones enteras inventan leyendas vagas para que así puedan mantener controladas a millones de personas infundiéndoles miedo y no permitiéndoles vivir una vida plena y de gozo porque están atados a las cadenas de la religión y encarcelados en el presidio del miedo y de la zozobra.
Somos seres humanos, con defectos y virtudes, con altibajos y con ganas de superarnos, la marca de la bestia no es tal, es uno de los tantos mitos de las religiones para controlar a la gente, pero lo que sí podemos aprender de todo esto es que lo más importante no está en si las leyendas encajan o no en las situaciones de cada época, pues debido a su vaguedad siempre lo harán, sino más bien de qué estoy haciendo yo como persona en este momento para mejorar el mundo en el que vivo. Con o sin chip de computadora en uestras pieles, lo cierto del caso es que para nosotros, los noájidas conscientes de nuestra identidad no se trata de un tema de marcas de bestias sino de un tema de libertad, defendemos nuestra libertad, nuestra autonomía y nuestro anonimato de los Estados abusivos, pero la verdad es que hay que ponerse a pensar las cosas con lógica, ¿será que por usar un chip realmente nos iríamos a un “infierno”? Por cierto, infierno viene de inferno y significa subsuelo así que ya se pueden imaginar por dónde va la historia.
Con o sin chip, Dios no juzga por andar con una porquería metida en la piel sino por lo que hacemos como seres humanos, por cómo nos comportamos con nosotros mismos y con nuestro prójimo y no por si cedemos nuestras libertades individuales al Estado. El tema de andar un chip es un tema de convicción personal, para los liberales esto es una aberración, para los colectivistas es la solución, entonces no nos ponemos de acuerdo, pero de ahí a darle connotaciones apocalípticas la verdad es que hay mucho trecho por recorrer.
Gracias por el tiempo y seguiré durmiendo, quería compartir esta experiencia porque quizás les pueda servir para cuando lidien con amistades que siguen sumidos en las celdas mentales de la prisión de la idolatría. Que pasen buenas noches.
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