Que tal amigos, Hoy trataremos el tema de las estafas y como es que las personas pueden evitar ser víctima de los timadores.
Según el diccionario de la Real Academia Española, la estafa consiste en provocar un perjuicio patrimonial a alguien mediante engaño y con ánimo de lucro. Desmenucemos este concepto un poco más para comprenderlo mejor. Perjuicio implica un menoscabo, es decir, un daño que puede darse materialmente o moralmente. Por otra parte tenemos el concepto de patrimonio que es el conjunto de bienes y riquezas que alguien tiene.
En primer lugar podemos ver que la estafa entonces es el daño material que se da contra los bienes y riquezas que alguien tiene. Analicemos la segunda parte de la definición; cuando se habla de engaño se habla de una falta de verdad entre lo que se dice, hace, cree, piensa o discurre y, el ánimo de lucro, es la intención o voluntad de sacar ganancia o provecho a algo, es decir, mediante la falta a la verdad se busca sacarle provecho a una situación. Si combinamos las dos partes del concepto tendremos que la estafa es el daño material que se da contra los bienes y riquezas que alguien tiene, faltando a la verdad, es decir, mintiendo, en aras de sacarle provecho a algo o a alguien.
Hablemos ahora de los fantoches religiosos que practican sus cultos para sacar provecho. Comencemos por acuñar un nuevo dicho: “El que no siendo judío usa kipá y lee Torá, condenado a la ignorancia siempre estará.” Muchos son los que dicen tener algún tipo de carta bajo la manga o autorizaciones para llevar a cabo actividades en nombres de distintos entes, los hay desde los trillados cristianos y musulmanes hasta los más “sofisticados” noajudas y judájidas.
Nótese cómo es que todos los fetraficantes coinciden en una cosa que es la falta a la verdad, que astutamente cubren para poder lucrar con el tonto. Cada vez que usted “dona” dinero a su congregación que, atropellando los preceptos de la Torá Escrita y Oral, busca crear identidades del tercer tipo, usted estará posicionándose como un necio que le gusta desperdiciar el dinero y obviamente debe de ser millonario para que despilfarre su dinero de esa forma. Pero, espere un minuto, ¿no es usted la persona que se queja que el salario no le alcanza? Y vea que interesante, mientras a usted el salario no le alcanza, su líder religioso acaba de comprarse una camioneta todo terreno de lujo.
¿Qué dijo, que usted no se encuentra en esa situación porque usted ya no acude a una secta idólatra? Déjeme hacerle una pregunta, si no le molesta, claro está; ¿cómo sabe usted que no está en una secta idólatra? Quizás no se haya dado cuenta pero ni la kipá ni la Torá hacen a Judá, bueno, al menos no como se lo quieren pintar a usted.
Recuerde esto y siempre le alcanzará el dinero, o al menos estará un poco más holgado; no desperdicie su dinero y recuerde que, a pesar de ser la libertad de culto un derecho constitucional, es decir, un derecho fundamentalísimo, lo es también el derecho a una vida digna, a una vida humana, donde usted pueda cubrir sus necesidades y llevar un proyecto de vida digno y aparte de eso también lo es el derecho a la propiedad, por lo que la próxima vez que su lidersucho le venga a tratar de manipular con que tiene que dar el diezmo, o como quieran llamarle al dinero que le roban, recuerde una cosa, usted tiene derechos y sobre todo, usted trabaja duro para tener sus cosas como para que un voraz alagartado se las quiera venir a quitar sólo porque es un perezoso que no quiere trabajar en un trabajo de verdad.
Mientras usted y yo nos levantamos temprano y vamos a dormir tarde para crear un buen proyecto de vida, el sanguijuela de su “líder espiritual” se sienta a esperar a que usted se descuide para chuparle la sangre. En el caso de los noajudas y los judájidas sería bueno recordarles que el reconocimiento al noajismo va adscrito al judaísmo según lo acordado en el Código Tributario Estadounidense, que es uno de las pocas legislaciones que ha dado reconocimiento legal al noajismo, por lo tanto, al estar adscrito al judaísmo se rige por las reglas de los rabinos y letrados, es decir, la Halajá y son los mismos rabinos los que han determinado que el gentil no debe de leer lo que no le corresponde.
Por tanto, todo aquel charlatán que le diga lo contrario está contraviniendo disposiciones rabínicas y por lo tanto faltando a la verdad. ¿Recuerda cuando hablamos al principio de que la falta a la verdad es uno de los requisitos para la estafa? Ahora, no va a ser usted tan inocentón como para creer que su “líder” no sabía eso, porque si es así, entonces no es muy líder que digamos de todas formas. Entonces veamos, si su líder sabe que falta a la verdad y aún así intercepta sus bienes aduciendo que está autorizado, aunque ya vimos que es mentira porque hay disposiciones rabínicas que la contrarían, no cree usted que está siendo estafado?
Ahorre su dinero, no se deje estafar.
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