Existe una gran mentira que se ha vendido exitosamente a las masas durante los últimos dos mil años: «Felices los pobres porque de ellos será el reino de los cielos» (Palabras del sujeto de la cruz registradas en el evangelio de Lucas 6:20).
Pensemos por un momento:
– ¿Qué bien le haces a la gente pobre siendo uno de ellos?
– ¿A quién ayudas cuando estás sin dinero?
-¿No serias una boca más que alimentar?
-¿No seria mejor que crearas riqueza para ti y ayudaras a otros desde una posición de fortaleza en lugar de debilidad?
Estoy seguro que si alguna vez has ayudado a alguien has experimentado la formidable sensación que produce poder dar una mano a quien está en apuros.
Recuerdo un texto de la Torá que afirma «El Eterno te otorga fuerzas para hacer riquezas». Entonces, ¿si poseemos los medios para hacer riquezas por qué no poner manos a la obra?
Haz riquezas y luego ayuda a quienes no tienen la oportunidad que tu tuviste. Tal idea tiene más sentido que creerse feliz por ser pobre, verdad?
Obviamente no hará falta un religioso aferrado a su EGO que dirá «El dinero me cambiará, me hará menos espiritual, podria convertirme en estupido y egoista». Tengamos bien claro lo siguiente:
Los únicos que afirman tal cosa son los religiosos que pregonan espiritualidad. Es la manera en que justifican su fracaso y tiene su raiz en el EGO.
Por otro lado, coloquemos las cosas en su justo lugar: El dinero únicamente potenciará los rasgos de tu caracter. Si eres mezquino te brindará la oportunidad de serlo aun más. Si eres amable, te dará la oportunidad de ser más amable. Si eres estupido con dinero podrás serlo aun más. Si eres generoso, tener más dinero te permitirá ser todavia más generoso.
Y cualquiera que te diga otra cosa sencillamente es un religioso carente de espiritualidad verdadera.
Por un noajismo puro.
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