
En el transcurso de la guerra, los Estados Unidos bombardearon su fábrica y la destruyeron casi totalmente. En vez de considerarse derrotado, el señor Honda convocó a su personal y les dijo: «Rápido! Salid fuera y observad a esos aviones. Van a arrojar sus latas de combustible. Caerán del cielo y necesitamos localizar el punto donde aterrizan, para recogerlas enseguida porque contienen materias primas que nos hacen falta para nuestro proceso de fabricación». Esos materiales no podían conseguirse en ningún lugar del Japón. El señor Honda encontró un modo de empleo que volvió a insuflarle vida. Por último, un terremoto arrasó su fábrica y se vio obligado a vender a Toyota su línea de segmentos de émbolo.
Al término de la guerra, Japón quedó sumido en un auténtico caos. Los recursos eran escasos en todos los lugares del país —la gasolina estaba racionada y era prácticamente imposible de encontrar— y el señor Honda apenas conseguía combustible suficiente para conducir su coche hasta el mercado donde comprar alimentos para su familia. Pero en vez de sentirse abatido o impotente, adoptó una nueva decisión. Decidió que no estaba hecho para aquella deficiente calidad de vida. Se formuló a sí mismo un par preguntas sustanciales: «Cómo puedo alimentar a mi familia?», «Cómo puedo utilizar las cosas de que dispongo para dar con una vía que lleve a ese objetivo?». Se fijó en un motorcito que tenía, un motor del tamaño y modelo que se emplea para impulsar las cortadoras de césped, y se le ocurrió la idea de adaptarlo a su bicicleta. En aquel momento se creó el primer ciclomotor. En él iba y venía del mercado diariamente y sus amigos no tardaron en pedirle que fabricase también para ellos algunos de esos vehículos. Al poco tiempo, había montado tantos «velo- motores» que se quedó sin motores, por lo que decidió construir una nueva factoría en la que fabricarlos.
Y después salimos preguntando ¿qué hacemos en tiempo de crisis? lo demás se lo agregan ustedes. En caso de que usted no le vea sentido al artículo lo invito a dar una paseo en una motocicleta como la de arriba, le aseguro lo disfrutará.
Hazte cargo de tu propia Existencia
Hazte cargo de tu propia Existencia
Profundiza este tema en vídeo
Acompaña al Rav Yehuda Ribco en sus clases, conferencias y respuestas audiovisuales en YouTube.
¿Valoras esta labor educativa comunitaria?
Apoya voluntariamente la difusión →
¿Deseas dejar un comentario o formular una pregunta?
Inicia sesión con tu cuenta de SerJudio.com o regístrate gratis en 1 paso para participar en la comunidad y compartir tus reflexiones.