Convertir a Dios en Rey no significa rendirse y dejar que todo dependa de Él. Es darse cuenta de que Dios quiere lo mejor para ti. Esto es obvio si entiendes lo que Él está diciendo: “Utiliza tu cerebro. Despiértate, crece, y date cuenta hacia dónde estás yendo y qué estás haciendo. Sé responsable por tu vida”.La responsabilidad principal es descifrar qué es lo correcto a través del estudio, la meditación y el entendimiento. Descubre para qué estás viviendo, cuáles son tus objetivos y cómo llegarás a ellos, y entiende las consecuencias de la estupidez y de la impulsividad. Esto no significa rendirse ante una fuerza exterior sumisamente. Todo lo contrario. ¡Es estimulante y se siente muy bien!La gente se confunde acerca de la definición de humildad. Hacerte a ti mismo “pequeño ante Dios” no significa decirte a ti mismo que eres un “don nadie”. Significa que te estás liberando de cada aspecto de ti mismo que pueda distanciarte de Dios. Significa que todas tus distracciones y deseos son puestos en su lugar apropiado. Es hacerte cargo de tus asuntos y darte cuenta de que un lado es positivo y saludable, mientras que el otro lado es “la nada”.Esto no significa decir, “No soy nadie”. Significa reconocer que Dios es la única fuente del éxito. No te creas importante, pensando que puedes obtener éxito de manera independiente y ser realmente feliz. Esta es la sumisión: someterse a la realidad de que hay un solo camino, y que no hay atajos para la grandeza, para la felicidad y para el éxito. No hay otra alternativa.
HUMILDE ANTE DIOS.
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