rnEn la producción de automóviles los operarios cuenta con un espacio físico con limites claramente definidos, llamados tactos. Cada operario cuenta con un tacto para poder realizar su trabajo especifico y entregar el producto terminado que es“ comprado” el operario de siguiente tacto. Esta operación se repite una y otra vez hasta tener el automóvil terminado.
Sucede muchas veces que en el afán de sentarse un rato o irse mas temprano a comer, hay operarios que se adelantan a los tactos, entonces se empiezan a “invadir los territorios” de otros operarios.
Esta conducta trae aparejadas consecuencias no del todo positivas para el proceso de producción. Comienzan las discusiones acerca de que uno no quiere adelantar y otro si. Gente que se siente invadida, no dice nada y se adelanta en contra de su voluntad. Autos que salen con faltantes, por el apuro.
Operarios que hacen trabajo “extra” “ayudando” al compañero a adelantarse.
Al que respeto su tacto e hizo las cosas tal cual le pidieron, sin fallas y al que no, pero el segundo salió perdiendo al final.
Por que? El primero esta en condiciones optimas de cumplir diariamente su trabajo, tiene un estatus de trabajador confiable y su salud asegurada. En cambio el segundo ,tanto en lo físico como en lo mental se siente desgastado, en un estado de estrés y nerviosismo, y en una constante exposición a accidentes y lesiones.
En el noajismo se respetan los tactos (leyes), por ello el trabajo sale bien y como trabajadores (constructores) somos confiables. En cambio no ajustarse a los mismos, en búsqueda de beneficios personales no trae buenos resultados en ningún plano del trabajador.
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