Las Deudas.

YR Por Rav Yehuda Ribco
09/10/2008 3 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

Las Deudas.

Por Rav Yehuda Ribco • 09/10/2008 • Material de estudio para la mesa de Shabat

Las Deudas.
Las Deudas.

Durante la ocupación Satsuma de Okinawa, un Samurai japonés que le había prestado dinero a un pescador, hizo un viaje para recolectarlo a la provincia Itoman, donde vivía el pescador. No siéndole posible pagar, el pobre pescador huyó y trató de esconderse del Samurai, que era famoso por ser corto de genio. El Samurai fue a su hogar y al no encontrarlo ahí, lo buscó por todo el pueblo. A medida que se daba cuenta que no lo encontraba se volvió furioso. Finalmente, al atardecer, lo encontró bajo un barranco que lo escondía de la vista. En su enojo, desenvainó su espada y dijo: «Qué tienes para decirme», le gritó.

El pescador replicó, «Antes que me mate, me gustaría decir algo. Humildemente le pido esa posibilidad.» El Samurai dijo, «Ingrato! Te presto dinero cuando lo necesitas y te doy un año para pagarme y me retribuyes de esta manera. Habla antes que cambie de parecer.»

«Lo siento», dijo el pescador. «Lo que quería decir era ésto. Acabo de comenzar el aprendizaje del arte de la mano vacía y la primera cosa que he aprendido es el precepto: ‘Si alzas tu mano, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza, restringe tu mano.»
El Samurai quedó anonadado al escuchar esto de los labios de un simple pescador. Envainó su espada y dijo: «Bueno, tienes razón. Pero acuérdate de esto, volveré en un año a partir de hoy, y será mejor que tengas el dinero.» Y se fue.

Había anochecido cuando el Samurai llegó a su casa y, como era costumbre, estaba a punto de anunciar su regreso, se vio sorprendido por un haz de luz que provenía de su pieza, a través de la puerta entreabierta.

Afinó su ojo y pudo ver a su esposa tendida durmiendo y el contorno impreciso de alguien que dormía a su lado. Muy sorprendido y explotando de ira se dio cuenta de que era un samurai!

Sacó su espada y sigilosamente se acercó a la puerta de su pieza. Levantó su espada preparándose para atacar a través de la puerta, cuando se acordó de las palabras del pescador: «Si tu mano se alza, restringe tu temperamento; si tu temperamento se alza restringe tu mano.»
Volvió a la entrada y dijo en voz alta. «He vuelto». Su esposa se levantó, abriendo la puerta salió junto con la madre del Samurai para saludarlo. La madre vestida con ropas de él. Se había puesto ropas de Samurai para ahuyentar intrusos durante su ausencia.

El año pasó rápidamente y el día del cobro llegó. El Samurai hizo nuevamente el largo viaje. El pescador lo estaba esperando. Apenas vio al Samurai, este salió corriendo y le dijo: «He tenido un buen año. Aquí está lo que le debo y además los intereses. No sé cómo darle las gracias!»

El Samurai puso su mano sobre el hombro del pescador y dijo: «Quédate con tu dinero. No me debes nada. Soy yo el que está en deuda.»
Por Richard Kim.

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

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