Existe la mala suerte?.
Pudiéramos pensar que algunas veces estaríamos teniendo una racha de acontecimientos negativos o más bien para no ser tan dramático, no tan positivos, hasta pensamos que no van a parar nunca, sin embargo, todo lo que acontece tiene una razón y probablemente sucede que:
1.- Pudiéramos estar siendo probados para superar deficiencias en nuestra vida emocional o espiritual. Seguramente si sabemos aprender la lección que Dios esta queriendo enseñar, antes de renegar, estaríamos creciendo y siendo mejores personas.
2.- Puede ser la causa efecto de nuestras acciones. Las sagradas escrituras nos indican lo bueno y lo malo, lo que es permitido y lo que no es, queda de nuestra parte evaluar nuestra conducta y considerar los resultados sobre la base de las acciones emprendidas previamente.
3.- Tal ves estaríamos esperando cosas buenas por que consideramos justas nuestras acciones, pero no hacemos el suficiente esfuerzo para ver los frutos esperados, aunque debemos considerar el hecho de que siempre existe la posibilidad de que sucedan cosas desagradables que no esperamos o que creamos que no las merecemos. Debemos entender que todo lo que acontece es permitido por Dios, Él permite lo bueno y lo desagradable, por que ambas cosas nos ayudan a crecer; lo bueno por que nos brinda cobertura para nuestras necesidades, lo desagradable por que nos hace reflexionar, nos motiva a corregirnos, a procurar entender el propósito de nuestra existencia que es precisamente traer el cielo a la tierra..
Mas que suerte, se trata del flujo de bendiciones, pero este flujo no ocurre si no existe un recipiente que lo reciba. En el cielo se decreta lo qué una persona va a recibir en el año entrante. Eso no significa que una persona pueda sentarse con los brazos cruzados todo el año, y pensar, » No tengo que hacer nada, ya que lo que está decretado para mí vendrá de todas formas.» Un cheque no vendrá volando por la ventana. Una persona debe hacer un «recipiente» para la bendición Divina. El recipiente es el trabajo dedicado y honesto, y la plegaria para que los esfuerzos sean bendecidos con éxito desde arriba. De la misma forma, pedimos tener bendición con nuestros hijos, y al mismo tiempo debemos ocuparnos activamente de que reciban una educación apropiada. En vez de perder el tiempo pensando en la posibilidad de buena o mala suerte, el karma, la energía positiva, el chacra o cuanta expresión de poco valor se mencione, concentremos el esfuerzo en hacer lo que está a nuestro alcance para conseguir un buen sustento. Dediquemos buen tiempo a orar correctamente y constantemente a la fuente Divina de toda abundancia; y contribuyamos al máximo de nuestra capacidad con el necesitado, ya que ese es el mejor vehículo para la bendición financiera, pero
debemos hacerlo por que entendemos y nos duele la necesidad del prójimo. Y entonces dejemos de preocuparnos, ya que nuestro sustento está en las manos de Dios.
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