El noajísmo y el judaísmo son dos caminos entrelazados con puntos de contacto, esos puntos en común son los siete mandamientos noájicos dados originalmente a Adam/Adán y a Noaj/Noé (a la especie humana en extensión), adicionalmente los judíos observan 606 mandamientos más los que fueron fundidos a los 7 en Sinaí con el concebimiento del pacto mosaico. Los judíos son también “bnei noaj” en el sentido de que descienden de Noaj/Noé, pero en el sentido técnico contemporáneo los judíos no son “noájidas” porque tienen un pacto de santidad particular con el Eterno Noajísmo (denominación moderna de un estilo de vida antiguo, seguido por los patriarcas hebreos) son los deberes monoteístas (monoteísmo en su forma prístina absoluta y en nada similar al islam mono-idólatra ni mucho menos al cristianismo trinitario) que en su forma básica implica observar los siete mandamientos noájicos devotamente bajo la normativa explicada y desarrollada por los sabios judíos. Existe un principio simbiótico entre el judío y el noájida, en dónde el primero (*el que vive su judaísmo a pleno), bajo su denominación tanájica/bíblica de “Luz de las naciones” es la guía, el maestro oportuno y pertinente para que el noájida enrumbe su camino espiritual, pero eso no implica que el noájida sea como un niño espiritual de pecho, sino que su proceso evolutivo espiritual, es un trabajo que requiere esfuerzos conscientes e inconscientes de si mismo. Noajísmo con su implicancia moderna no es sólo cumplir esos deberes básicos sino también regirse bajo el principio de la construcción de shalom (plenitud, estabilidad, armonía, paz verdadera y no falaz hueca), en cierto sentido esto amerita seguir el sentido positivo de los mandamientos que son esencialmente negativos (6 negativos y uno positivo). Negativo se refiere a no hacer o restringirse de algo, positivo implica hacer, movilizar esfuerzos conscientes e inconscientes por una tarea. Bajo la explicación anterior, se puede hablar del noajísmo en un sentido de movimiento por ser el modo de vida (desconocida por la mayoría de la humanidad) al que adhieren cierto grupo de gente contemporánea. Pero cabe deslindar que el 99% son noájidas, porque la identidad trasciende la limitación del desconocimiento y el ser noájida es primariamente biológico (aunque también espiritual/integral)-la misma palabra noájida indica universalidad: “descendiente de Noaj/Noé” es decir se remonta al ancestro común de la humanidad (noájida = a humano, aunque esta lectura suene controversial), pero apenas quizás un 0.001% de la humanidad son noájidas viviendo su noajísmo. Hasta aquí la explicación de que no somos una rama de los judíos y su judaísmo, ni una secta moderna, sino un movimiento, pero lo último a explicar al respecto es que este movimiento no es religioso, la palabra religión es inexistente en el glosario del noajísmo, es más la esencia religiosa en la antítesis de la esencia del noajísmo, y uno de los dictamines de los sabios, es que al noájida le esta prohibido implicarse, crear, innovar o promover una religión (aunque este basado en los siete mandamientos).
César Oncoy Bustamante
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