Como ciudadanos somos libres de afiliar a diversas ideologías o tendencias políticas, incluso de simpatizar con ciertos personajes políticos, siempre y cuando, actuemos en el marco de los siete preceptos universales y en el marco de respeto al libre derecho de las personas a optar por matices ideológicos que pueden ser divergentes a los nuestros
A pesar, de que el noajísmo es un modo integral de vida que cubre todas las facetas de existencia, hay aspectos «sensibles» (a mi modo de ver) que un sitio web (formal y de acceso público) difusor de los preceptos universales, como Fulvida, debiera tocar escuetamente y con la prudencia del caso.
En esta ocasión, me refiero específicamente a los temas políticos (esto incluye a los asuntos internos de cada país; incluyendo el Estado de Israel; la “eterna” pugna entre posiciones de derecha e izquierda, etc.). Considero que un noajísmo politizado no es la mejor forma evolutiva del movimiento ni la mejor forma de activismo para las organizaciones pro-noájidas.
Pienso que no se trata de restringir nuestras opiniones, sólo de publicarlas con moderación. El staff de escritores de Fulvida y los comentaristas somos responsables de cuidar la imagen de nuestro web site, y no permitir que este se convierta en un mamarracho, en el que se discuta que si tal es comunista, chavista, o que un noájida necesariamente deba coincidir con todas las decisiones políticas de Israel, o que debe ser siempre pro-yanqui o se inventen disparatadas teorías conspirativas sin base que sólo traen un efecto polarizador, etc., etc.
Construyamos siempre shalom, respetemos, difundamos, y limpiemos esta casa virtual, para que se vea impecable y brillante, siempre.
Sus comentarios, en contexto a lo expuesto en el artículo, siempre son bienvenidos. Buen día.
César Oncoy Bustamante
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