Hace tiempo publiqué un artículo similar. Pensé que retomarlo podría ser bueno.
Planteamiento:
Que alguien demuestre que a la verdad se llega por medio de obviar, ignorar, dejar pasar lo que otro dijo.
Recordemos que las opiniones, comentarios, artículos, ideas y demás, no son vacas sagradas que deban ser respetadas y reverenciadas sin atreverse a tocarlas. En lo personal me gusta que me critiquen mis opiniones, ideas y demás porque así crezco y así me ayudan a encontrar alguna verdad que desconozco. Si nuestros puntos de vista no son sometidos a cuestionamientos, entonces TODA actividad intelectual en pro de la verdad se detendrá y dejaremos de ser críticos buscadores de la verdad. Nos movemos en una sociedad donde se acepta lo que fulano dijo por lo que fulano «es» (doctor, profesor, abogado, ingeniero, etc), sin tomar en cuenta el sentido (si lo hay) de lo que se dijo. Quien piense que sus opiniones no deban ser cuestionadas estará dejando de crecer.
Lo importante no es lo que alguien piensa u opina, lo importante es el respeto a la persona que lo dijo. Siempre y cuando no me falten el respeto, pueden hacer lo que quieran con mis pensamientos, ideas y opiniones, si eso va a traer más luz a mi vida. Entiendo claramente que no soy perfecto y que mis palabras no son verdades absolutas y que mientras sea así, tendré que aceptar que otros no toleren lo que digo.
Las opiniones no son vacas sagradas. Lo sagrado es el respeto a la persona que opina, mas no hay opiniones sagradas e intocables. Quien quiera establecer su punto de vista pisoteando a otra persona, entonces ese punto de vista carece de toda validez.
No se trata de decir “estoy en desacuerdo”, se trata de decir “estoy en desacuerdo por esto, por esto y por esto”. No se trata de decir “excelente artículo”, se trata de dar razones de por qué es excelente.
Si me molesto porque una opinión, articulo, comentario ha sido cuestionado, entonces no he aprendido para qué se escribe.
Lo que se dijo y la persona que lo dijo son dos asuntos muy diferentes. Tenemos todo el derecho a ser respetados, pero también tenemos el deber de aprender a ser cuestionados.
¡Arriba la comprensión, la critica constructiva! Y más arriba el respeto a la persona!
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