Luego de tres años de vida noájica, llama la atención ver cómo muchos que fueron sacados de la oscuridad de la religión (cristianismo, seudo judaismo mesiánico, netzarismo, hernandismo, etc) a la luz del noajismo, aún insisten en la idea de seguir teniendo algun nexo con el pueblo de Israel (¿en realidad lo hubo?), bien sea leyendo toda la Torah, contactando a Rabinos para que les enseñen judaísmo, haciendo shabat a la manera judía, usando todos los textos contenidos en el sidur para orar a Dios, comprando solamente discos compactos de música hebrea, tocando solamente temas de indole judío, estudiando el Talmud, entre otros.
Cuando digo nexo, me refiero a la idea de algunos: «La Torá es para todos» o «El judaísmo es para todos».
A mi entender quienes saben que son gentiles pero persisten en creer que tienen alma judía, o algún nexo con el pueblo hebreo, son simplemente personas que no están ni en un lado ni en el otro. Así procede alguien desorientado, o alguien que se desorienta facilmente. Alguien cuyos principios permanecen lo que permanecen los beneficios.
Contrario a las religiones que andan ocupando en cosas inutiles a todo aquel que se acerca a beber de las intoxicadas aguas de sus rios, el noajismo otorga libertad. Al principio buscamos de manera tormentosa qué hay por hacer, cuál es el deber(es), en qué hay que ocuparse. Y descubrimos que noajismo no es religión y que la única tarea es ocuparse de hacer vida, hacer paz. Y luego la idea de estar desocupados no es muy atractiva porque venimos de creer que Dios espera que cumplamos una misión especial que nos fue otorgada desde antes de la creación del mundo. Paulina idea por cierto.
Otros, tristemente usan el noajismo como un puente que creen los conectará al judaísmo. La razón es que siguen creyendo que el alma judía está ahi, encerrada en el cuerpo gentil. Igual que el Dumbo de Disney: cuerpo de elefante con alma de pájaro. O Babe, el cerdito que queria ser un perro ovejero.
Algunos usan el noajismo como un ideal temporal para obtener lo que creen los beneficiará en el más allá. Pensar que ser un buen noájida me va a catapultar a ser judio es erróneo. Si en el noajismo veo que mi identidad es ejercida a cabalidad, entonces, eso significa que no sirvo para ser judío sino para ser gentil. Tampoco significa que ser un mal noajida signifique que seré un buen judío. El lector comprenda.
Andar buscando segundas intenciones al noajismo no es sano, así como andar buscando beneficios en el cigarro tampoco lo es. Aquello de «Advertencia: el fumar cigarro es nocivo para la salud», bien podria adaptarse a «Advertencia: Gentiles, estudiar Torá es nocivo para su alma». O, «el judaísmo es nocivo para la salud noajida, fume cigarrillos para noájidas».
¿Quién dijo que el noajida debe ser un experto en Torá, en judaísmo, en shabat? Eso es trabajo del hermano mayor.
Por otro lado, en el caminar noájida hemos visto a decenas de personas convirtiendose al judaísmo. Cabe destacar que la gran mayoria lo hacen de manera falsa. ¿Qué ha provocado esto? Que el gentil que estaba consagrado al noajismo, al ver esto, crea que su deber es convertirse en judío tambien. Esos gentiles que creen haber hecho conversión se convierten en distractores, mostrando rutas alternas al verdadero camino que nos corresponde. Esto es creerse más sabio que Dios. Son personas que si pudieran ser Dios, cambiarian la Torá y dirian que es Torá para todos.
Si vamos a ser noájidas, entonces, en la medida de nuestras posibilidades, hagamoslo bien. Y evitemos andar zigzagueando o nadando hacia donde la corriente nos lleve o adoptando ideales según la situación.
«Finalmente se pasa a la etapa en la cual el noájida admite su identidad espiritual y por tanto vive su noajísmo con gozo, liberación, crecimiento.
Aquí son muchos los noájidas que confiesan que sienten una gran sensación de libertad, que se han visto libertados de sus prisiones espirituales, que ya no le deben sumisión y obediencia a despóticos pastores ignorantes y aprovechadores.
En este momento el noájida se encuentra realmente con su familia y amigos. Expresa su ser. Trabaja con alegría. Entiende que el Eterno le ha provisto del alimento espiritual idóneo, que por tanto es innecesaria la conversión al judaísmo o el adoptar prácticas judaicas en su vida como noájida.
En resumen, desarrolla sus virtudes y capacidades que estaban dominadas, sometidas y anestesiadas por la adicción a las religiones que lo atraparon en su pasado.»
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