Vivir en el error del cristianismo durante tantos años te pasa la factura. Cuando crees haberte liberado por completo de las cadenas que esa secta idolátrica puso a tu alrededor, todavía existe un grillete que te aprisiona y te impide ser totalmente libre: EL MIEDO A JESUS.
Cuando decides abandonar el cristianismo y toda su farsa es porque el Temor de Dios es mas fuerte en ti y quieres hacer Su Voluntad, entonces rompes con todos los dogmas de esa religión y abres tus ojos a la maravillosa luz. Sin embargo EL MIEDO A JESUS pesa todavía en esa naturaleza idolátrica que estás desechando y que no te permite ser libre, que todavía te ata, que te esclaviza.
Estás seguro de que Dios existe y que te ama, que eres Su Creación y que El es un Padre lleno de bondad. Pero en cuanto a Jesús se refiere, la cosa «parece ser» a otro precio. Inicialmente cuando inicié el camino hacia la libertad, me daba temor decir palabras o expresiones «duras» que le descalificaran como «Mesías» o como «Salvador» y por ello trataba de no opinar a favor de los que si le encaraban con toda decisión y firmeza. No me atrevía ni siquiera a pensar como ellos.
Poco a poco fuí comprendiendo que lo que realmente necesitaba mi vida entera era liberarme de ese grillete que aún me aprisionaba y así poder gritar victoriosamente que mi identidad espiritual estaba totalmente clara.
Empecé entonces a «desmitificar» la imagen de Jesús que durante años habían labrado profundamente. Dónde estaba la clave para dar este primer paso? Darme cuenta de que Dios siempre ha sido claro al manifestar a su Creación que El es UNICO, que no comparte su Gloria con nadie y que el solo hecho de igualar a Jesús con Dios es quebrantar la UNICIDAD del Eterno Creador.
También fué necesario entender que Dios no se contradice y que todo texto – por mas sagrado que diga ser – que vaya en contra de lo revelado por Dios entonces es espurio. Fué así como deseché lo que los Cristianos llaman «El Nuevo Testamento» y toda la basura que este libraco contiene. Este fué el segundo paso para perderle el miedo a Jesús.
Cuando empecé a frecuentar páginas como Fulvida.com y Serjudio.com reafirmé mi identidad Noájida y quité por completo el ropaje de «santidad» con el que siempre había vestido a Jesús, me di cuenta del gravísimo error cometido al considerarlo como si fuera el mismo Dios en persona y me arrepentí sinceramente ante EL ETERNO por mi comportamiento idolátrico.
Ahora que soy un Noájida consciente, me doy cuenta de algo, que tal vez parezca obvio para otros, pero que yo hasta ahora lo descubro: El camino que Dios le traza a los Noájidas está demarcado claramente (Las 7 Leyes Universales) ha estado allí durante siglos, pero la mala hierba, la maleza (Las Religiones) ha crecido abundantemente y ha ocultado a nuestros ojos ese camino, esos preceptos Divinos. Lo que debemos hacer es retirar la maleza, descubrir el camino, la Senda que Dios amorosamente trazó y empezar a recorrerla. Claro que allí vamos a encontrar obstáculos, piedras, basura que aún las religiones lanzan para impedirnos avanzar, pero nuevamente debemos proceder a removerla.
Aprender sobre el Noajismo es la mejor medicina para vencer el miedo a los falsos mesias. 
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