Por Rabí Aron Moss
Mi confusión es la siguiente: cuando fui a hablar con un rabino acerca de la conversión, él me disuadió de ésta, diciendo que es más seria de lo que pienso, y que puedo vivir una vida plena sin llegar a ser judío. Le dije cuán emocionado estoy por el judaísmo, pero aún así me alejó.
¿Qué está pasando? Estoy sediento por el judaísmo y me apartó, mientras que muchos judíos ni siquiera están abiertos a aprender más acerca de su propia religión!
Respuesta:
Hay una creencia judía de que el judaísmo no sólo es bueno para el alma judía; es natural para ella. El alma se siente en casa cuando dice oraciones en hebreo, prueba una mesa de Shabat, o pone una mezuzá. Estos actos son los que hacen cómoda al alma judía. Un judío tiene una afinidad innata hacia el judaísmo.
Así que ¿por qué no tantos judíos parecen interesados en su religión? Porque hay otra creencia judía de que toda la energía tiene una contra-energía. Si el alma judía se siente atraída por el judaísmo, debe haber una fuerza igual y opuesta que aleja al judío del judaísmo. El materialismo, el cinismo, la pereza, la apatía – todas estas y más conspiran para apartar al/ a la judí@ de conectarse con su judaísmo. De hecho, mientras más poderosa sea el alma judía, más intensa será la resistencia.
Y debe ser de esta manera. De lo contrario la vida espiritual sería demasiado fácil – un alma judía de manera natural caería en el judaísmo. Y Di-s quiere que seamos desafiados. Cuando los Judíos se comprometen con el judaísmo, están tomando sobre sí el reto a lo largo de la vida de superar estos obstáculos internos y encontrar su yo más profundo.
Cuando un no-judío se acerca el judaísmo, es una historia completamente diferente. Él (o ella) no tiene un «equipaje», por lo que está abiert@ a lo que el judaísmo tiene que decir. Puede ser atraído, puede ser que no – pero no tiene la resistencia emocional que el judío. Por esta razón muchos no- judíos llegan a respetar el judaísmo cuando lo estudian verdaderamente. Vienen con un corazón abierto, a diferencia del judío que tiene una resistencia automática a todo lo judío.
Esto es bueno – hasta que el no-judío considera la conversión. Puede sentir que el judaísmo tiene la profundidad y calidez que busca, puede sentirse bien yendo a la sinagoga, celebrando festividades, y esto puede llevarle a pensar que sería tan fácil llegar a ser judío y hacerlo su hogar espiritual. Pero hay un factor del que no está consciente.
Ahora todo parece agradable y cómodo, porque sólo estás de visita. No es tuyo todavía, así que se puede ver en forma objetiva y simplemente disfrutar de lo que es, sin resistencia alguna. Pero en el momento en que se convierte en judío, cambia todo. La conversión no sólo significa recibir el alma judía, sino que también recibes el equipaje judío que pesa y trata de refrenarte de ser un judío activo (de nuevo, con el fin de mantener el equilibrio y darle un desafío).
Esta es una razón por la que alejamos los conversos. Hemos creado obstáculos en su camino para que puedan probar lo que realmente significa ser judío. Así debe quedar claro desde el principio que una vida judía no es una tarea fácil. Siempre habrá obstáculos. La única diferencia es que, antes de la conversión los obstáculos son de fuera – los rabinos tercos que dicen «no se moleste con el judaísmo». Después de la conversión, esos mismos rabinos le darán la bienvenida con los brazos abiertos, y siempre habrá una voz que le diga que no se moleste – pero entonces será una voz desde su interior.
Si puede vencer la resistencia preparada por los rabinos, entonces usted tiene una buena oportunidad de ser capaz de vencer la resistencia interna que representa la lucha de cada judío*.
Fuente:
* http://www.noahide.org/article.asp?Level=505&Parent=342. Traducido por F.P.S.M.


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