Hay situaciones de situaciones e incidencias de incidencias, estos meses de Tamuz y de Av son bastante convulsos, pero como decía una querida amiga, es el momento perfecto para ver la gloria de Dios, porque estamos tan faltos de energía y tan prontos a explotar, que en una que va y en otra que viene estallamos sin razón. Es como ir fumando un cigarrillo en una fábrica de pólvora, entonces, debido a la ausencia de energía es que se pueden ver más los milagros de Dios, porque es claro y evidente que no somos nosotros los que estamos aportando a los niveles que sí lo hacemos en otras épocas del año.
¿Pero entonces, por qué es que están estos meses tan complicados? Es muy sencillo, porque si no existieran situaciones adversas, no tendríamos la capacidad de avanzar y esto no es idea mía sino de los grandes sabios. Ponte a pensarlo, lo que no se mueve se pudre, entonces ¡hay que mantenerse en movimiento! Y como somos medio perezosos por naturaleza, Dios en su infinita sabiduría creó un sistema de avance y de retroceso.
No es que retrocedamos al mismo momento en el que estábamos, pues el universo no permite ese viaje en el tiempo tal cual, pero sí existen circunstancias que se asemejan a otras ya vividas. El retroceso nos obliga a dos cosas, o a quedarnos estancados o a seguir hacia adelante. No existen delegatarios a los que les encomendemos nuestras obligaciones, o sea, no te puedes zafar el lomo y quitarte tus responsabilidades de encima. En el eterno vaivén del péndulo que oscila hacia la derecha y luego hacia la izquierda, necesariamente habrá días buenos y días malos, meses buenos y meses malos y años buenos y años malos.
No tenemos el control de lo que pasa salvo sobre nuestra propia mente y cómo nos adaptemos a la situación, ¡si no fuera por la necesidad no existiría la inventiva! ¿Te imaginas un mundo sin inventos? Estaríamos peor que los animales, porque a diferencia de los animales que son perfectos de acuerdo a la función que deben de desempeñar, los seres humanos somos imperfectos porque al tener libre albedrío tenemos la correspondiente responsabilidad de elevarnos a nosotros mismos por nuestros propios medios, según dicen los sabios.
Por más que a veces se quiera tapar el sol con un dedo, el calendario universal no es un invento rabínico o de exclusivo acatamiento para el pueblo judío, por el contrario, es el calendario de todos tanto judíos como noájidas. Así que ambos estamos expuestos a los efectos de los meses. No es astrología barata de esos payasos que se visten con ropa cortesana de los tiempos de las monarquías y maquillaje cleopátrico, ni tampoco de brujos escondidos en el mercado local, ni… Se trata más bien de una verdad irrefutable, del hecho que hay situaciones que no comprendemos pero que están ahí.
No se trata de conformarse ni de achantarse con la excusa que el mes es malo, no, ¡más bien todo lo contrario! Como seres humanos que somos hay ciertos caminos trazados para nosotros, pero ello no implica que estemos condenados a seguir ese camino sin opción alguna, precisamente por nuestro libre albedrío es que tenemos la opción de superponernos y de sobreponernos a las circunstancias adversas. Nos superponemos en el plano mental, no obsesionándonos con la desdicha pero tampoco ignorándola como si no existiera; nos sobreponemos a ella tomando ventaja de la energía cinética y avanzando por medio del fango.
Habrá muchas ocasiones en que las cosas nos salgan mal, pero también habrá muchas ocasiones en que nos salgan bien. El punto es capitalizar de ambas experiencias y saber que no hay mal que dure cien años ni cuerpo que lo pueda aguantar, y para eso afortunadamente es que Dios creó los ciclos, para que haya un tiempo y lugar para cada cosa bajo el sol. Te deseo lo mejor en esta semana.

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