F.G. FLORES nos consulta:
Buenas querido amigo Moré y amigos de FULVIDA. Mi pregunta es un tanto filsófica pero me ha llegado con base a algo que escuché. ¿Cuál es la diferencia entre el valor y la virtud y cómo podemos aplicar estos conceptos a la vida como constructores activos de Shalom?
Felipe G. Flores, 28, San José, Costa Rica.
Buen día querido amigo, gracias por su pregunta.
Creo que el más indicado sería el amigo Jorge Romero, alias drungario, puesto que creo que tiene mayores conocimientos del idioma.
O quizás Laura Elizabeth, quien nos está dando a diario un rico pan acerca de valores, o quizás son virtudes…
Sin embargo, me atreveré con una breve idea. Espero no incurrir en traumas filosóficos.
Virtudes son cualidades positivas que posibilitan a quien las posee y emplea hacer lo que es correcto.
Una virtud no depende de lo que estima la sociedad o el grupo que sea valioso, sino de que sea un instrumento para el bien.
Virtudes son lo opuesto a vicios.
Tenemos, por ejemplo fortaleza, justicia, bondad, misericordia, lealtad, sabiduría, verdad, alegría, etc.
Valores, por su parte son cualidades apreciadas socialmente, encuentran su sentido en como son formados y forman a los grupos sociales.
¿Virtudes y valores comparten un espacio de existencia, se intersectan, son idénticos?
Creo que por lo general sí, al menos en las sociedades en las que nosotros vivimos actualmente (occidentales, que abrevaron en el judaísmo, en el helenismo, en el romanismo (cristianismo)).
Sin embargo, al estar los valores supeditados a la ideología imperante, en ocasiones pueden chocar frontalmente con algunas virtudes.
Ejemplifiquemos.
Ser bondadoso, actuar con bondad, es una virtud.
Aquí/Ahora y en la Alemania nazi, nadie quita el virtuosismo a la bondad.
Sin embargo, en aquella oscura época no tan lejana (por desgracia, para muchos aún viva o resucitando), era un valor someter a escarnio, maltrato y muerte a los judíos por el mero hecho de ser judíos.
No importaba si el judío era moral, ético, bueno, limpio, educado, trabajador, buen ciudadano, respetuoso de la ley, en todo similar a su vecino nazi, incluso hasta en el credo. Ser judío era su “crimen”, que se penalizaba con cualquier tipo de abominación.
Allí no era considerado “bueno” el ario que era bondadoso con el judío, más bien era tipificado como traidor a la raza, criminal, o barbaridades similares.
Nosotros, como constructores de Shalom hemos de encontrar nuestras virtudes, no solamente las “morales”, también las artísticas, conductuales, etc. para hacer florecer la Era Mesiánica en nuestro interior y de esa forma promoverla en el mundo.
Que las virtudes sean valores, y los valores solo virtudes.
No sé si me he podido expresar con suficiente claridad y contenido.
¿Qué fue lo que escuchó que lo llevo a esta cuestión?
Me gustaría saberlo, si es que se puede compartir.
Hasta luego, a seguir construyendo Shalom siempre, de dentro hacia fuera.
Que sepamos construir Shalom.
Moré Yehuda Ribco
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