Charlie nos consulta:
Poseo una extensa colección de libros de temática cristiana. Clásicos textos de Teología, Hermenéutica, Escatologia etc. Ante la posibilidad de una próxima mudanza y contemplando es espacio que ocupan y el peso que tienen me planteo: A. Plantarles fuego. B. Donarlos. C. Quedarme con ellos y usarlos como material para ser empleado en labores anti misioneras. Escucho consejos. Garcias.
Carlos Garcia Castro. 51 años actualmente en paro. España.
Buen día.
Querido amigo, le daré mis breves ideas ante cada una de sus opciones:
A- Interesante, oportuno, acorde a lo que valen tales obras de idolatría y difusión del mal.
Pero aclaremos, una cosa es quemar los libros que uno posee, demostrando así el nulo efecto sobre la vida personal, el absoluto repudio por tales infamias, el deseo de cortar definitiva y absolutamente con ese veneno terrible; otra cosa es organizar requisas y quemas de libros propiedad de otros.
Extremistas y fanáticos del pasado y actuales se dedican a quemas públicas de libros que ellos consideran “peligrosos” por ser contrarios a sus creencias religiosas o políticas, para lo cual asaltan viviendas, bibliotecas, instituciones y toman propiedad ajena y luego la incineran. Ese proceder no es el que el noájida debiera seguir, porque el noájida ha de llevar una vida acorde al principio de la bondad y justicia, nunca al de la intolerancia fanática, nunca a la violencia innecesaria, nunca al EGO.
Así pues, como algo privado, absolutamente personal, queme con placer esa ponzoña para que no dañe a otros. Trata de que en modo alguno obtenga beneficios materiales de la idolatría.
Aunque convertirlos en material provechoso para el reciclaje y ayudar (quizás) así al sustento del ambiente, es una opción aún mucho mejor (en mi opinión).
B- ¿Y causar que buena gente se envenene con ellos?
C- Podría ser… pero… ¿es necesario dedicarse a labores anti misioneras usando los textos llenos de podredumbre?
La belleza de la espiritualidad verdadera se construye en sí misma, no a partir de refutar los textos perniciosos.
Pero, quizás pueda ser provechoso para consultarlos… no sé… pero mi primera opción nunca sería esta.
Quiera el Eterno brindarle pronto un trabajo que le dé placer en varios planos y le ayude de esa forma a colaborar aún más en beneficiar al prójimo con bondad desinteresada, como sé que hace usted a diario.
Que sepamos construir Shalom.
Moré Yehuda Ribco
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