Roberto1977 nos consulta:
Estimado moré, tengo una pregunta para usted, soy una persona que no hace mucho, intenta llevar a cabo los preceptos noajidas, mi pregunta viene ya que soy soltero, y me comentaba una amiga que si yo quisiera casarme, bajo que creencia religiosa me casaria? Es decir, yo fui catolico y luego protestante, en este momento estoy saliendo con una joven y ella en su momento quisiera casarse por la iglesia, un noajida bajo que creencia puede casarse religiosamente, con un sacerdote?, con un pastor? Con
Roberto Toledo Román 35 años Medico Veterinario, minatitlan, mexico
Buen día, muchas gracias por tan interesante y necesaria pregunta.
Como primera respuesta le podría afirmar categóricamente que todas las bodas “religiosas” tienen nulo valor en el plano espiritual, cero, nada (recordemos que ni judaísmo ni noajismo son religiones). Así por tanto, buscar una boda religiosa es inútil, innecesario o hasta incluso perjudicial.
Sin embargo, en aquellas sociedades en donde no existe la institución del matrimonio civil, ni está legitimado legalmente y/o socialmente el concubinato, entonces tal vez (y solo tal vez) entonces la boda religiosa sería un peso necesario, absurdo, pero socialmente necesario. Es para pensarlo detenidamente en cada caso y situación.
Pero, creo que no es el caso que nos ocupa, puesto que hasta donde sé en México existe el instituto del matrimonio civil, por lo cual desde un estricto punto de vista de la espiritualidad noájica basta con tal enlace consagrado por la Ley nacional.
Si es del gusto de la pareja, y sienten la necesidad imperiosa, pueden organizar la boda noájica, con salmos, bendiciones, alabanzas, promesas entre los contrayentes, celebración, todo lo que sea apto y no derive en rituales religiosos, falsedad, usurpación de identidad, entre otros posibles peligros. O tal vez podrían considerar pedir de un rabino o de un maestro judío calificado en cuestiones noájicas a celebrar algún procedimiento, no que suplante la potestad legal del matrimonio civil, ni que se convierta en consagración excluyente del matrimonio o requisito indispensable, sino como accesorio, un detalle más para dotar al enlace conyugal de un aire de mayor reverencia “espiritual”. A gusto de la pareja, pero recuerde, que el añadir no conduzca al desplome, que lo accesorio no se convierte en medular.
Por otra parte, si nos ponemos a pensar un poco, podemos ser más estrictos y afirmar que las bodas religiosas, en iglesias de cualquier denominación, con clérigos de cualquier religión, conllevan un valor espiritual negativo, puesto que están implícitas y explícitas la idolatría y hasta la blasfemia.
Esto es, se pretende realizar una unión santificada espiritualmente, pero se cae en error, en contradicción, en pecado, aunque la intención sea pura, aunque en el fondo se esté buscando realmente la Luz de Dios, igualmente se va por un rumbo torcido y lleno de espinas.
Claro, esto lo sabemos nosotros, lo entendemos, porque no estamos encarcelados en esas celditas mentales de las religiones, porque advertimos la falsedad de los dioses, la corrosión multidimensional de los dogmas religiosos. Pero, para quien ha sido adoctrinado en tal o cual religión, y es fiel a tal o cual dios o salvador, se puede sentir honestamente ofendido por esta revelación, por este hecho. Sabemos esto, sabemos también de la libertad de cultos que existe en muchas sociedades y nos parece fantástico y meritorio, pero también sabemos que es necesario servir como faro en la noche tormentosa y advertir de los peligros que el navegante no percibe por estar extraviado en la borrasca, confundido, pero con la creencia de que está seguro.
Aunque, si somos menos rigurosos, tal vez podemos encontrar que el deseo de consagrar la boda con un ritual religioso tiene un núcleo positivo, de anhelo por Dios, de santidad, pero que en el camino, por culpa de la ignorancia imperante, la persona pierde el rumbo y cae en lo conocido y absurdo: la religión.
Es por ello que algunas personas sabias y con entendimiento del noajismo reconocen que como última instancia, luego de agotados todos los recursos de comunicación, explicación, esclarecimiento, oposición amable, etc., la persona consciente de su noajismo podría contraer matrimonio religioso cristiano, siempre y cuando no se le requiera servir a la deidad falsa en el proceso. Hasta donde tengo entendido, al menos en el ámbito católico, es admisible casar a un “creyente” católico con un “no creyente”, en una boda oficiada por un sacerdote católico.
Como sea, éste sería el ultimísimo recurso para el noájida consciente, siempre y cuando haya probado con tesón y amabilidad todas las posibilidades reales para explicar su posición y su oposición a participar de rituales de idolatría, sea activamente o pasivamente.
Así pues, en definitiva estimado amigo, queda en usted y en su pareja lo que harán finalmente.
Mi consejo, es que consagren su matrimonio legalmente y si desean luego hacen un ágape con algunos salmos y bendiciones, sin ritualismo, sin parsimonia, sin parodias, con las sencillez y santidad que implica el noajismo.
Recuerde que el reto no es el día del matrimonio, sino erigir una casa de noajismo, de santidad, de verdad, de bondad, de justicia, de shalom, de lealtad, todos los días.
Quedo de ustedes, a la espera de poder servirles en algo más y deseándoles que encuentren la senda para vuestra mutua bendición dentro del marco sagrado del noajismo.
Que sepamos construir Shalom.
Moré Yehuda Ribco
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