César Oncoy Bustamante nos consulta:
Saludos cordiales,
1- ¿Los mandamientos son sólo los siete en esencia y las derivaciones (ya sea la lista de 30, 66 o la perspectiva mística) no tienen el estatus divino de los siete? Es cierta esta afirmación.
2- ¿Los noájidas deberían incidir en enseñar acerca de los reglamentos derivados, es esto prudente o el enfásis principal debe ser en los siete?
3- ¿Cuales son los parámetros para evitar que el noajísmo caiga en lo religioso o se configure en una nueva religión?
Gracias César, Oncoy, 19, estudiante de negocios internacionales, Lima, Perú
Shalom,
«Bendito el que viene en el nombre del Eterno.» (Tehilim / Salmos 118:26 ).
A la espera de comentarios y ampliaciones:
1- Los únicos mandamientos que Dios ha dado a los gentiles son los Siete Mandamientos Fundamentales.
Todas las reglas derivadas, que son 66 o cientos (depende como se vean), son de importante valor moral y ético, de adecuada sintonía espiritual, de construcción de Shalom, pero NO deben ser confundidos con mandamientos que el Eterno ha dado a los gentiles.
2- Por supuesto que se debe enseñar lo siete mandamientos, pero además todos los reglamentos y consejos que fortalezcan la identidad noájica y hagan de la persona una verdadera constructora de Shalom.
Los siete son las raíces, son las ordenadas por Dios para los pueblos, pero no se termina allí la herencia espiritual y ética del noajismo.
Siempre dejando bien en claro que los mandamientos son los ordenados por Dios, el resto son derivaciones que no constituyen ley divina.
3- Si los noájida se dedicaran a construir Shalom, en vez de querer hablar en hebreo, o enunciar citas judaicas, o hablar todo el tiempo de Dios, entonces se estarían cuidando mucho de no caer en el error de hacer del noajismo una religión. Es por esto, principalmente, mi insistencia para minimizar el uso de términos hebraicos, alusiones rabínicas o dejar una estela de «religosidad» que en poco contribuye a clarificar la conciencia noájica y dar ímpetu al renacer de la fidelidad gentil hacia el Eterno.
Por otra parte, al tener un maestro judío experto y dedicado al tema, se está en mejores manos que si el grupo noájico se queda sin la brújula adecuada.
Tenga en cuenta que está muy bien citar fuentes, manejar consejos, alabar al Eterno, mencionarLo en sus conversaciones, pero no hacer de estas cuestiones el centro de la vida, pues no constituyen de hecho el caudal de la herencia eterna del noájida.
Son elementos vigorizantes, positivos, pero no centrales ni mandadas.
Que sus acciones nobles, buenas y justas sean su carta de presentación.
Que sepamos construir Shalom.
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