Hola Profesor Yehuda Ribco:
Le escribo para hacerle una pregunta que me está rondando por la cabeza desde ayer. Tal vez sea trivial, pero necesito hacerla.
Es la siguiente: ¿ Podría afirmarse que lo que debe hacer(fundamentalmente) un noájida es PENSAR Y ACTUAR EN CONFORMIDAD CON LA TORA PERMITIDA,donde por «Torá permitida» entiendo la Torá que le es transmitida(a dicho noájida) por un Rabino o por un judío ortodoxo especialista en la misma, como es por ejemplo su caso?.
Sin más que decirle por los momentos,
Atentamente,
Franklin Galindo
Buen día.
No, no podría afirmarse eso.
Lo que debe hacer un noájida, fundamentalmente o no, es cumplir con los siete mandamientos que el Eterno les ha dado (siglos ANTES de que existiera la Torá).
Puede pensar como le guste, siempre y cuando su pensamiento no lo lleve a contrariar alguno de los siete mandamientos.
Puede actuar como le plazca, siempre y cuando su conducta esté dentro de los límites marcados por los siete mandamientos.
La Torá NO es parte de la vida del noájida. Seguir pegado a esa idea de que los gentiles tienen parte en la Torá, es continuar adheridos a las ideas oscuras del cristianismo, que en su pesado dogma craso habla de injertos al tronco de Israel, el reemplazo de los judíos, etc.
Cuando en los hechos, en la realidad de Dios, la Torá es patrimonio y heredad perpetua de los judíos, pero no de los gentiles.
Los gentiles, es decir, los noájidas, tienen su propio patrimonio, su propia heredad, su propio pacto eterno con Dios, su propia señal de esa pacto, su propio camino, que NO es el camino del judaísmo, ni de la Torá.
La Torá es un manual de vida para los judíos. Punto. Sin más.
Pretender otra cosa, es querer ser más «diosistas» que Dios, pues fue Él quien decretó la propiedad de la Torá por parte de los judíos, su perpetua identificación con la nación de Israel, y no con los noájidas.
Claro, los gentiles del pasado perdieron el rumbo, se fueron detrás de los vicios, desoyeron al Eterno, mancillaron Su Santuario, abandonaron los siete mandamientos, inventaron sus religiones y doctrinas.
Por lo cual, los gentiles de ahora, ustedes, encuentran difícil el retorno a su esencia más pura y sagrada.
Se les dificulta reencontrar su patrimonio perdido.
Algunos creen que usurpando la identidad judía lo conseguirán, pero eso es un grave error, además de pecado.
Otros suponen que convirtiéndose al judaísmo enmendarían su falta de espiritualidad verdadera, pero eso es otro profundo error, ya que no está en el judaísmo el pan espiritual y la plenitud de gozo y días para los gentiles.
Otros confían en que haciendo suya la Torá, pero como gentiles, serán bendecidos con aquellos que les falta, pero nuevamente es un error.
La solución que queda a mano, por ahora, en tanto la identidad noájida no renace a plenitud, es que los noájidas tomen del manto del judío observante para ser conducidos con amor, justicia y rectitud.
Pues, a diferencia de los gentiles, entre los judíos se ha mantenido viva la Tradición sagrada. A pesar de diversos altibajos, la afiliación judía ha quedado indemne. El legado milenario de Luz permanece tan joven y vital como en el primer día.
Entre los judíos fieles del Eterno, los observantes de Sus mandamientos, se encuentra el manantial que también dará agua de fresca vida a los noájidas que desean reencontrar la senda del Eterno que Él ha preparado para los gentiles.
NO porque tengan en la Torá su porción los gentiles, pues ya dijimos que no es así.
Sino porque habiendo perdido el rastro sagrado, son los judíos los que los pueden orientar (no cualquier judío, sino aquellos capacitados para hacerlo, téngalo en cuenta).
Con que usted entienda que existen los siete mandamientos, que los ha dictado Dios y no algún hombre, que eso es su legado y patrimonio, que ese es su pan para Este Mundo y la Eternidad, que viva de acuerdo a ellos, tal es lo que debe pensar y hacer el noájida.
No precisa de rabinos ni de maestros, siempre y cuando no se pierda nuevamente de la ruta diseñada por Dios para el gentil.
Ahora bien, como el renacer de la conciencia noájica es reciente. Como los obstáculos y enemigos son variados. Como el adoctrinamiento pasado es fuerte. Como la soledad es abrumadora.
Como esto es adverso, es indispensable que sumemos cada día más actividad y fuerza a FULVIDA, para que la conciencia noájica renazca a pleno, para actuar como constructores de Shalom, para aligerar la carga, para evitar errores.
Si somos constructores de Shalom, si hacemos de FULVIDA una poderosa herramienta para la difusión y sostén del noájismo y de los noájidas, estaremos en camino a una Era de brillante esplendor y plenitud.
Si le quedan dudas pertinentes, hágalas llegar.
Dios te bendiga, y que podamos ser constructores de Shalom.
Moré Yehuda Ribco
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