Resp. 348 – ¿Creer en Darwin o en Las Escrituras Hebreas?

YR Por Rav Yehuda Ribco
22/10/2008 9 min de lectura
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Torá Viva y Sabiduría Aplicada a la Vida

Resp. 348 – ¿Creer en Darwin o en Las Escrituras Hebreas?

Por Rav Yehuda Ribco • 22/10/2008 • Material de estudio para la mesa de Shabat

Rubén Dario Betanzo Saavedra, 33, Profesor de Hist., Concepción, Chile, nos pregunta:

1. ¿Es lícito para quien quiera servir y complacer al Eterno creer en la evolución orgánica darwiniana?
2. ¿Hay grupos o individuos judíos que la acepten?
3. ¿En vista de que Implicaría dejar de creer textualmente en las Santas Escrituras?
4. ¿Implicaría fundamentalismo religioso seguir creyendo en la historicidad de Adán y Eva, en la Creación de 7 días, etc.?

Shalom,
«Bendito el que viene en el nombre del Eterno.» (Tehilim / Salmos 118:26 📖).
Bienvenido y gracias por enviarnos su interesante misiva.

 

1. Analicemos un poco a Darwin y su trabajo, y luego veamos si es lícito creer en ello.

Cuando Darwin propuso en 1859 por primera vez la evolución, sólo era una teoría basada en premisas sin soporte. Para desgracia de Darwin, la evidencia esencial necesaria para trasformar su teoría en un hecho real no se materializó durante su vida. Ni tampoco lo hizo hasta el día de hoy.

Esencialmente, carecemos de dos tipos de evidencia necesaria:

Primero, el Neo-Darwinismo (que propone la evolución de la vida partiendo de materia inanimada) se basa en la existencia de una mezcla prebiótica rica en todos los ingredientes necesarios para la vida. Hasta la fecha, los paleontólogos no han podido confirmar que alguna vez tal mezcla haya existido. Los más antiguos sedimentos descubiertos, “no muestran señal de ningún compuesto orgánico abiótico”. Los Doctores J. Brooks y G. Shaw de la Escuela de Química de la Universidad de Bradford (Inglaterra) en el año 1978 concluyeron en su reporte evaluación crítica al origen de las especies: “No hay evidencia que alguna combinación química primordial haya existido alguna vez en este planeta por un tiempo apreciable”.

El astrónomo y químico ganador del premio Nóbel, Dr. Fred Hoyle y su coautora británica la Doctora en Química Chandra Wickramasimghe, escriben en su famoso “Lifecloud”: “Aceptando la teoría de la “sopa primordial” como origen de la vida, vemos que los científicos han reemplazado los misterios religiosos que velaban esta cuestión con dogmas científicos igualmente misteriosos”.

De ésta forma la primera premisa del Neo-darwinismo -que existió una mezcla primordial- queda todavía sin sustento.

La segunda parte de evidencia faltante concierne a los fósiles hallados. Si la Teoría de la Evolución fuese verdadera, cada especie debería estar precedida por una casi idéntica. En El Origen de las Especies, Darwin mismo admite que tal serie evolutiva de especies no ha sido aún descubierta: “La investigación geológica, si bien ha sumado numerosas especies a las existentes y extintas y ha hecho los intervalos entre ciertos grupos menos anchos de los que hubiesen sido de otra forma, todavía no hacen nada por eliminar las diferencias entre las especies, conectándolas por variedades intermedias. Al no cumplir tal efecto, ésta sería probablemente la más obvia y grave de las muchas objeciones que se puedan sugerir en contra de mi punto de vista”.

Darwin tenía fe en que algún día los paleontólogos descubrirían los eslabones faltantes, sin embargo las investigaciones más recientes sugieren que nunca serán encontrados.

Es interesante destacar que Charles Darwin nunca sugirió que fuerzas evolutivas pudieran transformar materia muerta o inerte en criaturas vivientes. Su teoría, en cambio, sólo intenta explicar cómo formas de vida bajas pueden evolucionar en más sofisticadas. Fueron los alumnos de Darwin los que expandieron su teoría para albergar incluso la formación de la primera criatura viviente

Preguntémonos: ¿Es lícito o legítimo creer en algo que no tiene sustento?

2. Sí, hay grupos o individuos que la aceptan, pero esto en nada dota de validez a dicha teoría. Así como hay individuos y grupos judíos (biológicos) que creen en la falsa mesianidad de Ieshu, dicho error no hace a tal personaje mesías.

3. No hay razón para dejar de creer en la textualidad de las Escrituras, todo lo contrario, se deben tener razones para hacerlo. El Moré Yehuda ha enseñado que:

Hay cuatro niveles de estudiar Torá, y se los conoce como PaRDéS (que literalmente significa «jardín»), nombre que proviene de las iniciales de cada nivel:

1. P- peshat -literal, simple. Es entender (decodificar el significante de) las palabras, sin más (ni menos). Debe tomar en cuanto que a pesar de esta llaneza, dentro del peshat es preciso reconocer que se usan diversos tipos de lenguaje, tales como el figurativo, el alegórico o el simbólico.

2. R- remez -indicio. Es lo que el texto alude, en sí mismo, cuando se lo analiza en profundidad.

3. D- drash -exégesis, explicación elaborada (también conocido como midrash). Son los datos anexos, contenidos o no contenidos en el texto (y contexto) en sí, y que provienen del Talmud o los distintos estudios realizados por los Sabios de Israel. Como valor principal a tener en consideración, es que el midrash no puede desautorizar lo que el peshat enuncia; y que el principal objetivo es de índole filosófico y moral.

4. S- sod -secreto, místico. Es la Tradición que ha permanecido velada y vedada a la mayoría, y que haya uno de sus referentes fundamentales en los estudios de los verdaderos cabalistas.

Para ejemplificar, le ruego que tomemos la primer palabra del primer versículo de la Torá: «BeReshit» – En el principio.
Ahora daremos una breve interpretación de acuerdo a cada nivel:

1. Peshat: Dios creó todo, dando así comienzo a la Creación.

2. Remez: De acuerdo a las reglas gramaticales hebreas es más correcto si estuviera escrito Reshit («al principio») y no BeReshit («en el principio»), la inclusión de la preposición be («en el») nos viene a indicar que incluso el Tiempo es una creación de Dios, es decir, que no existía Tiempo antes del Inicio.

3. Drash: Tanto la Torá (Mishle/Proverbios 8:22 📖) como el pueblo de Israel (Irmiá/Jeremías 2:3 📖) recibieron la denominación de Reshit («principio»), por lo que podemos deducir que desde la Creación ambos ya tenían establecido un lugar en el Plan divino: que Israel sirva a Dios de acuerdo a la Torá.

4. Sod: La Creación es un acto continuo, a cada instante se reproduce el Inicio, pues si el Eterno un sólo momento no proveyera de energía al Universo, éste desaparecería de inmediato. Por lo que el Inicio de la Creación es el Inicio de todos los inicios.

4. El fundamentalismo religioso es la corriente del pensamiento religioso que no necesita de nuestras extravagantes interpretaciones, sino que se hace lo que dice, sin más y porque sí.

Si usted llega a ver que en fulvida.com se le enseña algo a base de razones que la razón no entiende, entonces huya.

Respecto al Génesis:

El primer capítulo de Génesis recuenta, día tras día, los eventos claves de los seis días de la creación. Pero el sol no aparece hasta el cuarto día. Todos los sabios dicen que el término “día” se refiere a la duración de un tiempo, y esa duración era de 24 horas, más allá de la existencia o no del sol.

Esos primeros seis días, dicen los sabios, “no eran más largos que los seis días de nuestra semana laboral, pero contenían todos los años y secretos del universo”.

Días que contienen “años” suena extraño. Sin embargo, eso es lo que leemos dos veces en Génesis: «Estas son las generaciones de los cielos y la tierra, cuando fueron creados, en el día que Dios creó el cielo y la tierra» (Génesis 2:4 📖). Y otra vez: “Este es el libro de las generaciones de Adam, en el día que Dios creó a Adam” (Génesis 5:1 📖).

Le tomó años a Einstein descubrir cómo los “años” pueden ser limitados a un día.

Las leyes de la relatividad le enseñaron al mundo que el pasar del tiempo y la percepción del pasar del tiempo varía de lugar en lugar en nuestro increíble universo. Un minuto en el sol pasa más lento. La duración – entre los tics de un reloj, los latidos del corazón, el tiempo de maduración de las naranjas – se estrecha y se contrae.

Donde sea que estés, el tiempo parece normal, porque tu cuerpo está a tono con tu ambiente local. Sólo elevándose y viendo por sobre las fronteras de un lugar relativo a otro lugar muy diferente, podemos observar la relatividad del tiempo.

Si no puedes entender cómo esto puede ser posible no te desesperes. La mayoría de los 5 mil millones de habitantes del planeta tierra tienen las mismas dudas.

Nosotros nos remontamos en el tiempo, estudiando la historia del universo. Desde nuestra perspectiva encontramos correctamente que mil millones de años han pasado, pero los sabios nos dijeron que la Biblia ve los seis días del Génesis desde el principio.

Viendo los seis días desde ese comienzo, encontramos la respuesta a cómo nuestras generaciones entran en esos días.

El universo en el que vivimos no es estático. Se está expandiendo. El espacio del universo se está expandiendo. Si hacemos un viaje mental al pasado, enviando información al momento desde el cuál Génesis ve el tiempo, el efecto de nuestro viaje mental será pasar a un tiempo donde el universo era mucho más chico, de hecho un millonésimo más chico de lo que es hoy. El espacio se hubiera reducido un millonésimo.

Esta compresión de espacio, de la misma manera comprimiría la percepción de tiempo para cualquier serie de eventos. Esto es porque así como la cadena de información que describía esos eventos viajaba hacia atrás en el tiempo, el espacio por medio del cual estaban pasando se estaba reduciendo, comprimiendo la información cada vez más.

Para calcular el efecto de esa compresión, divide los 15 mil millones de años que nosotros observamos, viendo hacia atrás en el tiempo por ese millonésimo.

Te quedan seis días. Lo que el primer capítulo de Génesis ha aclamado por los últimos 3,300 años. Génesis y la ciencia tienen la misma cuenta, pero visto desde diferentes perspectivas. (Para una respuesta más detallada véase en nuestro sitio el artículo «La Edad del Universo»).

Si le quedan dudas pertinentes, hágalas llegar.

Que sepamos construir Shalom.

Prof. Jonathan Ortiz

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ACERCA DEL AUTOR

¿Quién es el Rav Yehuda Ribco?

Más de 4 décadas dedicadas a la enseñanza y difusión de la Torá viva, la ética judía, el pensamiento auténtico y la psicología espiritual aplicada a la vida cotidiana. Es autor de la monumental traducción moderna y completa del Tanaj al español latinoamericano (disponible en la inmensa biblioteca de Sefaria y en la app de Tanaj de SerJudio).

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