uriel nos consulta:
Apreciado Morè , quiera el Eterno seguir proveyendole las fuerzas para que siga a la cabeza de esta Fundacion y los Noajidas saber recompensarlo.
Esta dificil para mi hacer esta clase de ptreguntas pero necesito de su orientacion.
En caso de una guerra contra mi Pais debo regresar al mismo y reincorporarme en las Fuerzas Armadas para su defensa . Me da muchas vueltas esto en la cabeza ya que tengo una formacion Militar pero mi verdadera formacion ahora esta en el Noajismo. Que debo hacer.
Bendicion
uriel chaves USA
Buen día querido amigo.
Para usted es difícil la pregunta y la situación,
para mí es difícil darle una respuesta que sea definitiva.
La misión del ser humano es vivir de acuerdo a la Voluntad del Eterno, ser Sus socios en la construcción de Shalom.
Por lo cual, todos debemos mantener una conducta de equilibrio entre lo bueno y lo justo en todo momento, con toda persona, en toda circunstancia.
Eso lo sabemos, para eso nos entrenamos constantemente.
Ahora bien, en nuestro interior existen fuerzas que nos impulsan hacia lo contrario, hacia conductas nocivas, perjudiciales, injustas, maliciosas, conductas y actitudes que se pueden englobar bajo el rotulo de EGO.
De esas debemos apartarnos, esas debemos alejar de nuestra vida, adiestrarnos marcialmente para derrotar al EGO y someterlo a las fuerzas de la LUZ.
Ahora bien, en lo posible, en lo ideal, debiéramos mantener una vida sin luchas contra el prójimo, sin guerras, sin conflictos violentos, debiéramos aprender a convivir con nuestras diferencias y similitudes. Encontrar vías de comunicación que nos lleven a vivir en un paraíso terrenal, en donde reine la armonía, la solidaridad, la concordia, la abundancia para todos, la equidad, etc.
Un mundo ideal, el mundo en la que pronto será la Era Mesiánica.
Pero, a veces el otro no quiere o no puede dialogar.
El prójimo no quiere ser próximo, busca destruir maliciosamente, someter injustamente, esclavizar, maltratar, usurpar, asesinar, etc.
Nuestra tarea, como fieles del Eterno, es impedirlo con todas las herramientas y armas de las que dispongamos.
Tal como hiciera el gran noájida Avraham, que no dudó ni un instante en salir a la guerra en contra de los poderosos reyes que sometían con terror y maldad las tierras vecinas.
Avraham, junto a un puñado de valientes leales noájidas, combatieron hasta las últimas consecuencias para derrotar el perturbador, al enemigo del hombre y de las Leyes de Dios.
Por tanto, si por una de esas cosas que quisiéramos no pasaran, los enemigos de su patria la agreden injustamente, violan su libertad, agreden su integridad, amenazan las vidas de sus habitantes, su responsabilidad como soldado es luchar para defender a su patria y sus habitantes.
Pero entienda bien, luchar como soldado adiestrado en las artes de la guerra, pero con la conciencia del noájida, adiestrado en actuar con bondad y justicia incluso en esas situaciones.
Claro, la guerra suele ser inmoral, suele ser ocasión para los desmanes, para las más cruentas injusticias; por lo cual su tarea no solamente será presevar vida e integridad de sus conciudadanos, sino también en lo posible de sus enemigos, especialmente de aquellos que no están armados ni representan una amenaza real.
Deberá luchar para que el bien y la justicia prevalezcan, no por honor a banderas, por machismo, por imperialismo, por ejercicio del poder, por engrandecer a la patria; sino para que el bien y la justicia prevalezcan.
Ahora, si usted fuera llamado a formar parte de las huestes nacionales del país agresor, que no porta la llama del bien y la justicia, que se opone al Eterno, entonces deberá objetar su enrolamiento y preferir el arresto o el exilio antes que ser cómplice de los que maquinan el mal y lo quieren desparramar por los bellos paisajes de nuestra América.
Es un asunto sumamente delicado, tanto lo anterior como esto, que deberá ser evaluado con mucha profundidad por usted, sin pasiones, sin miedos, sin la cobardía del machismo nacionalista; sino con conciencia pura y limpia que anhela una vida de bien y justicia para todos.
No sé si le he dado respuesta a su valiosa y válida duda, pero sin dudas que leeremos muchos comentarios aquí debajo en pro y contra, que quizás nos ayuden a encontrar una mejor respuesta y quién sabe si no sean soluciones para eliminar la guerra y los padecimientos injustos de este mundo.
Oremos por paz y tranquilidad.
Que sepamos construir Shalom, incluso en medio de la batalla.
More Yehuda Ribco
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