Hola Maestro, saludos y bendiciones para Ud. y sus allegados.
El otro día con unos compañeros salimos a un bar a tomar algo. Luego de ahi nos fuimos a una casa de prostitución. En el día de hoy me siento mal y no encuentro la razón exacta del asunto. Es decir, he tomado alcohol pero moderadamente, he asistido a una casa de prostitución pero no he transgredido ninguna ley Noajica, puesto que no es pecado la prostitución sí algo inmoral. Será la causa que ese tipo de actitudes no vaya acorde a un constructor de Shalom? Que opina de la bebida alcoholica y de asistir, en mi caso de no tener pareja, a una casa de prostitución.? Un abrazo bien fuerte!
Buen día amigo noájida.
Es bueno que comente con su maestro estas conductas y actitudes, pues demuestran sana humildad de su parte un deseo sincero por aprender y crecer. No se reviste de orgullo ni escupe excusas para hacer lo que su EGO le demanda, sino que por el contrario analiza sus acciones para encontrar si ha actuado correctamente o si debe esforzarse por superar hábitos o situaciones que quizás no sean de por sí prohibidas, pero que igualmente debieran ser evitadas.
Así pues, le agradezco por su cariño y confianza y pido al Padre celestial que me permita darle una respuesta que lo aliente a superar su estado actual para caminar con mayor integridad ante Él.
Como he mencionado, que algo no esté prohibido directamente por un mandamiento no implica que sea algo para hacer o admitir en su vida.
Ejemplos sobran, pero le daré uno bien sencillo.
El mandamiento no le veta comer con grasa (hablo del colesterol malo), quizás a usted le agrade la comida untuosa, pero sería mejor no darse este (extraño) deleite, pues afectaría su salud a largo plazo.
Convengamos que el dañar la salud tampoco está directamente prohibido, porque quizás no se muera por ello, pero como complemento positivo del mandamiento de «no asesinar» se encuentra el estilo de vida que favorece la salud, el desarrollo de la existencia, la preservación del equilibrio sano, la prevención de daños, etc.
Entonces, en el caso del alcohol, que no es un elemento prohibido directamente por ningún mandamiento, ¿qué podemos decir?
Más allá de una copita de vino que muy esporádicamente en la liturgia judía se emplea con fines «rituales», no habría razones para la ingesta de alcohol.
Aclaremos que no es un deber del noájida ser abstemio, que no peca si bebe moderadamente (repito y remarco moderadamente) alcohol ocasionalmente, que no sería motivo de preocupación si no comienza a influir y alterar negativamente en la vida de la persona o de su entorno.
Pero, es un placer sensorial que debiera ser evitado al máximo posible, especialmente por personas propensas a incurrir en adicciones, o si es usado como método para «tapar las penas», o con cualquier otra finalidad que derive en riesgos para la persona o su entorno.
Quiero que quede muy claro, para que nadie tergiverse la idea que se expresa aquí.
Beber alcohol de forma esporádica, moderada, sin dobles intenciones, que no le hará perder el control conciente de sus actos, es una conducta a evitar pero admisible.
Cuando deja de ser un deleite (extraño) muy ocasional, moderado, bajo control y/o deja de ser consumido para goce sensorial o brindis socialmente aceptable, entonces la persona debiera abstenerse por completo de ingerir siquiera una gota de alcohol.
Por supuesto que si una copa moderada, una vez cada tanto, le produce un ánimo triste, le desagrada, lo lleva a sentirse con culpao mal, o la toma «obligado» por sus compañeros, etc., es recomendable imponerse al EGO que procura llevarlo por caminos de dolor, con la excusa de proveerlo de satisfacción.
En cuanto al uso de los servicios de la prostitución.
Como ya hemos explicado anteriormente, no es un hecho directamente prohibido por el mandamiento de «no relaciones sexuales ilícitas».
Pero, tanto ética, como moral, como filosóficamente es una relación que la persona debe evitar, pues tuerce el destino natural y sagrado de la pasión sexual, del intenso anhelo por cohabitar, y lo lleva hacia la satisfacción del instinto al tiempo que lo degrada como persona y degrada a su ocasional pareja de acto sexual.
Así pues, y nuevamente para ser muy claro.
Si bien puede usar el servicio de prostitución, deberá hacer todo essfuerzo que esté a su alcance para no hacerlo.
Es bueno usar el poderoso empuje que parte del instinto sexual para que en vez de desperdiciarlo o usarlo incorrectamente, sea un fuerte motor para encontrar a su cónyuge, para unirse en una relacion matrimonial estable, para compartir su vida con esa persona, para procrear a su debido tiempo, etc.
Que la picazón del instinto sexual no sea motivo para que se comporte de una manera desagradable, aunque pudiera ser permitida, y que por el contrario pueda canalizar ese poderoso impulso por la vía correcta, que le dará mayor intensidad a su vida, le unirá fielmente con su pareja, dará descendencia y traerá armonía y luz a su vida y al mundo.
Pero, un punto importante a tener en cuenta.
Si la señora que ejerce la prostitución está casada, o en pareja estable, entonces no es lícito mantener relaciones sexuales con ella, puesto que se incurre en contradecir el mandamiento de «no relaciones sexuales ilícitas».
¿Acaso el cliente le preguntará antes de contratar los servicios si es casada o vive en pareja?
Otro caso, creo que no es frecuente pero no tengo datos, es cuando la señora prostituta se ve forzada a ejercer tal «oficio», y no lo realilza por libre voluntad sino bajo presión y riesgo de vida propio o ajeno. En tal situación, mantener contacto sexual con ella sería una forma de violación, lo que implica el no cumplimiento y contravención de «no robar».
En definitiva, el prudente evitará el contacto sexual con prostitutas, así como las relaciones ocasionales con desconocidos.
En cualquier caso, y aunque sea un acto poco digno, o hasta contradictor de algún mandamiento, si igualmente lo hará (y le pido que no lo haga), no deje de usar condón en todo momento.
En resumen, para construir shalom a veces tenemos que negarnos ciertos hechos que si observáramos solamente los mandamientos podrían no ser prohibidos.
Para construir shalom hemos de entrenar a nuestro EGO para que sea nuestro siervo y no que caigamos una y otra vez presas de él y seamos llevados por nuestros instintos a actuar de modos inapropiados, que desvirtúan nuestro sagrado título de «creados a imagen y semejanza (espirituales) de Dios».
Espero que quede muy claro lo expuesto, quedo a sus órdenes para seguir aprendiendo juntos a construir shalom.
Abrazo
Moré Yehuda Ribco
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