ronal.ar nos consulta:
1- Porque el corazón insiste en pecar de idolatría?
2- a caso esta costumbre es hereditaria?
3- y se trasmite en nuestros genes espirituales?
4- , y/o físicos?
5- o sencillamente es la pura influencia del mundo que ignora las cosas de Dios y termina acaparando el alma inocente e ingenua, ya habiendo tomado en cuenta el tema de las banas costumbres idolatrícas de un pais, pueblo, etc?
6- porque el alma no tiene internamente esta intuición de no acceder a la idolatría y/o rechazarla por sentido común dentro de si?
Ronald J. Gautemala, San Marcos, taxista, 27, noajida.
Buen día, le damos una calurosa bienvenida y agradecemos que participe activamente en la construcción de Shalom.
1- El corazón es un órgano que sirve para bombear sangre, el corazón no piensa, no tiene voluntad, no anhela, no persevera en buscar nada. Solamente bombea y bombea sin parar.
Lo que desea el pecado no es el corazón, aunque metafóricamente se pueda usar esa imagen.
Desea el pecado el hombre, el ser humano.
Este deseo no es solamente por la idolatría, sino por diversos pecados.
La idolatría es uno más de ellos, a veces más fuerte, pero no necesariamente.
Pero, ¿qué es un pecado?
En la Tradición se lo considera como un apartarse de la senda correcta para cada uno.
El desvío puede ser voluntario o involuntario.
Si es voluntario, puede ser con malicia o sin ella.
Si es involuntario, puede ser por pereza o por honesto error.
El pecado es el desvío de la senda correcta para cada uno, por tanto, para un judío, y sólo para él, comer jamón es pecado, pero no lo es en lo más mínimo para el gentil.
Por ejemplo, encender fuego en Shabat es pecado para el judío, pero el gentil puede prender, cambiar, apagar todo el fuego que quiera (en tanto no incendie a nada ni nadie).
¿Por qué el hombre desea el pecado?
Básicamente, porque tiene una poderosa tendencia hacia lo negativo que es el EGO.
La ambición, la búsqueda del poder, el anhelo por riquezas y posesiones, el reconocimiento, el alcanzar lo que se persigue a cualquier precio pero si es barato mejor.
Pero, ¿es de «satanás» esa tendencia a lo negativo?
En lo más mínimo.
Es una tendencia natural y hasta cierto punto saludable, que Dios instaló en cada ser humano.
Esa tendencia tiene su punto de vista favorable, siempre y cuando sea canalizada como corresponde, y usada para obras coherentes con el sendero marcado por Dios para cada uno.
El problema surge cuando la persona admite que el EGO sea el amo de su vida, en lugar de que sea nada más que un siervo, como debiera ser.
Pero, ¿por que Dios haría algo tan «torpe» de instalar una tendencia negativa, que lleva al pecado? ¿No hubiera sido más sencillo para todos no poseer esa tendencia y así estar libres de pecados?
Dios no hace nada torpemente, por tanto, si Él nos regaló con la tendencia a lo negativo, es para algo positivo.
Una de las razones, es para que nos esforcemos para hacer lo bueno y justo, y por tanto seamos merecedores justos de los bienes con los que Él nos bendice.
En cuanto a la idolatría, si bien es un pecado más, es la «justificación» para el resto de los pecados.
Hasta aquí una respuesta en lenguaje sencillo, pero el conocedor sabe que esta respuesta está ampliamente arraigada y fundamentada en la Tradición sagrada, y por supuesto que en la Cabalá (tan buscada pero tan prostituida por tantos fanfarrones y fantoches).
2- No.
3- No existen genes espirituales, que yo sepa.
4- Que yo sepa no.
5- Es del plano social, seguramente, que se aprovecha de las debilidades del plano emocional y físico.
Sobre el tema ya hemos escrito en abundancia.
6- La tiene, pero el miedo es muy fuerte.
Además, es un gran negocio la religión, ¿permitirán los imperialistas de la fe que la gente se libere?
Pensemos juntos y construyamos shalom.
Que sepamos construir Shalom.
Moré Yehuda Ribco
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