Desde que inicié el trabajo de colaborar al Moré Yehuda en se oajida.com como administrador y diseñador, y luego en fulvida.com como autor, he tenido acceso a comentarios publicados y no publicados, y he visto los distintos tipos de comentaristas. Comparto con ustedes los casos más comunes. Aclaro que no pretendo encajonar a nadie en ninguna clasificación.
Espero sea de utilidad para aquellos que llevan algún tiempo participando como escritores y desean perseverar en la tarea. Y para aquellos que algún día pretenden ser parte del grupo de publicadores de este sitio.
El comentarista discutidor: Son agresivos por naturaleza y seguramente no estarán de acuerdo o discutan cada cosa lean en un post o un comentario.
¿Qué hacer?
Solicitarles su opinión, hablarles suavemente pero firme, concentrar la conversación en los punto en que se está de acuerdo, contar hasta diez o más……
El comentarista enojado: A ellos no hay que pedirles que calmen su enojo, es decir: «No hay motivo para enojarse». Esto lo enojará más.
¿Qué hacer?
Ver más allá del enojo, no ponerse a la defensiva, no involucrarse en las emociones, no provocar situaciones más irritantes, no hay que enseñarle algo para lo que no se está capacitado, analizar a fondo el problema, hay que ser solidario.
El comentarista conversador: Estos comentaristas pueden ocupar mucho espacio en un comentario. Además de entrar a comentar algo, nos cuentan historias.
¿Qué hacer?
No hay que tratar de sacárselos de encima de un plumazo, se debe demostrar interés y tener un poco de paciencia, ya que, en algunos casos, el motivo real de su comportamiento es que se encuentran solos.
El comentarista ofensivo: Son aquellos a quienes apenas leemos nos provoca volvernos irónicos o ponerlos en su lugar.
¿Qué hacer?
Si lo que le diremos dará pie para más ofensas, es preferible no hacerlo. Lo mejor es ser amables, excepcionalmente amables. Esto los descoloca y hacer bajar el nivel de confrontación.
Por otro lado, si sus ofensas son constantes, se les debe exigir respeto, sin tomar en cuenta las ideas que defiende.
El comentarista infeliz: Entran en fulvida.com y hacen esta afirmación: «Estoy seguro que no tienen la verdad que busco». Estas personas no necesariamente tienen un problema con nosotros los noájidas o con fulvida.com, su conflicto es con la vida en general.
¿Qué hacer?
No hay que intentar cambiarlos, se debe procurar de mejorar la situación, mostrarse amable y comprensivo, tratando de colaborar y satisfacer lo que están buscando.
El comentarista que siempre se queja: No hay nada que le guste. Las publicaciones son malas, los publicadores son malos, etc. etc.
¿Qué hacer?
Hay que asumir que es parte de su personalidad. Se debe intentar separar las quejas reales de las falsas. Dejarlo hablar y una vez que se desahogue encarrilar la solución teniendo en cuenta el tema principal.
El comentarista exigente: Es el que si pudiera modificar la publicación, lo haría. Esta reacción nace de individuos que se sienten inseguros ante las opiniones de otros.
¿Qué hacer?
Hay que tratarlos con respeto, pero no sacrificar nuestros valores a cambio de ganar su aprobación.
El comentarista coqueteador: Las insinuaciones, comentarios en doble sentido con implicancias sexuales, pueden provenir tanto de hombres como de mujeres.
¿Qué hacer?
Se debe mantener una actitud calma, ubicada y de tipo profesional en todo momento. Ayudarles a encontrar lo que buscan y así se van (del artículo) lo más rápido posible.
El que no habla y el indeciso
Hay que tener paciencia, ayudarlos. Entran, leen y salen.
¿Qué hacer?
Sugerirles alternativas y colaborar en la decisión de participar.
Finalmente, si usted cree que alguno hizo falta, por favor, menciónelo.
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