Es algo que siempre martilló mi vida, saberlo todo…. o tratar, por lo menos. No había duda respecto a lo que Dios hace y piensa que no me interesara yo en resolver, sí, lo confieso me encanta la teología….Pero…. ¿llegaré un día a entender todos los porqués, o acaso puedo sentar a Dios en el diván e interrogarlo acerca de cómo se siente, que piensa, que le gusta?.
Sé que puede sonar absurdo pero por favor piénsalo…. tomate un minutito para considerar si no hacemos eso cuando indagamos demasiado en cosas que escapan a nuestra «pequeña» pero grande condición y conocimiento.
Que tanto podemos realmente saber porque hace, porque no hace, si dijo… pero porque lo dijo; está o no está escrito.
Se nos han dictado aquí las pautas para reconocer al EGO en su primerísima condición, cuando somos solo unos recién nacidos. ¿Y no es EGO pretender averiguarlo todo acerca de EL?
¿No es ese sentimiento de impotencia que nos enseñaron?, con el que nos dijeron: «Dios dice así o asado, hizo esto por aquello, y ¿no fue así como nos enviciamos y caímos a una terrible oscuridad?
Si esa impotencia primigenia aún está latente en nosotros, ¿no deberíamos aceptar que aunque podemos aprender mucho de Dios es mejor primero aprender a dejar de ser esclavos del EGO? Si algo tan básico como hacer algo bueno por alguien, construir Shalom cada día en nuestros propios hogares, las bases… lo cotidiano… si algo así aún no lo logramos, ¿hemos de pilotear un avión si nos caemos de un triciclo?
Aprender de los sabios de FULVIDA es una bendición, más cuando lleguemos a un tema lejano y complejo hemos sido bendecidos no con un líder que nos anime a hundirnos, o un manipulador que para alimentar nuestro EGO nos incite a la locura: «averigüemos, especulemos del Creador» NO, sino creo que ahí viene nuestra responsabilidad en reconocer nuestra incapacidad, nuestra necesidad de regresar el principio y con paciencia esperar…. ¿Llegará?
Mucho se nos ha enseñado en fulvida a tomar el estandarte del aquí, el ahora; sí, claro aquí y ahora se puede debatir y compartir ideas, más si el camino se oscurece no tiene caso debatir la sabiduría que quizá algún día alcancemos, tal vez algún día…… mientras, reconozcamos en nosotros esa gran, gran capacidad para aceptar nuestra impotencia, nuestro límite. Y finalmente, aquí va una suposición teológica:
«Dios está esperando que nos conozcamos a fondo nosotros mismos, para luego enseñarnos un poco más de EL»
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