Judaismo conversion Israel Mashiaj Tora Dios amor paz

Busca:   

 Lic. Prof. Yehuda Ribco (Elul 1, 5762 - 9/8/02)

Inicio (Judaismo conversion Israel Mashiaj Tora Dios amor paz kosher kasher)Contacto (Judaismo conversion Israel Mashiaj Tora Dios amor paz kosher kasher)Apoyo (Judaismo conversion Israel Mashiaj Tora Dios amor paz kosher kasher)

BeShem H' El Olam


 Respuestas a Preguntas // Caba
laterapia        

   Expiatorio, el otro que soy yo

Claves: Chivo, expiatorio, korban, expiación, Kippur, Kipur, sacrificio, ofrenda, Adam, Adán, Edén, serpiente, Satán, Ietzer, Tov, Ra, psicología, grupo, rol, estigma, tacha, señal, depósito, proyectar

judíos preguntas respuestas mashiaj hamashiaj fiestas jaguim shabat shabbat rezos plegaria Dios Pregunta:   shalom yehuda!!!
para la sociedad enferma quitar sus frustraciones de ordem (sexual,politica,ideologica,etc..) ella siempre tiene que eligir un pueblo o un grupo de personas para hacer su expiacion!!!
ejemplo creo que tenemos muchos!!!!
o que la psicologia habla de este pensamiento???
abrazo

Eduardo R.
Brasil

(Deben incluir en todos sus mensajes para nosotros su nombre completo, el nombre de la ciudad y país donde vive)

Shalom.
Gracias por participar.

Si me permite, no le responderé exactamente a su pregunta, pues enfoques en psicología hay variadísimos, y seguramente encontrará otras fuentes más afinadas para responder exactamente a su duda.
Así que le ruego que me acompañe en esta humilde respuesta, que espero le será de provecho, y anhelo que le brinde una luz diferente a lo que supongo está disponible en sitios dedicados exclusivamente a temas de psicología.

El concepto de chivo expiatorio aparece originalmente en la Torá (Vaikrá / Levítico 16:8 en adelante), y está relacionado con el sacrificio para expiación (vea Vaikrá / Levítico 14).
Ambos cuentan con una perspectiva netamente desde la concepción judaica, y otra que más tarde fue elaborada por algunas escuelas de pensamiento y de práctica psicológica.

Empecemos estudiando algo acerca del chivo expiatorio a la luz de la sacra Tradición.
¿Qué podemos (brevemente) decir del mismo a partir de lo narrado en la Torá?
El objeto expiatorio es aquel usado:

  • con fines de compensar por culpas ajenas (que no le pertenecen),

  • sobre el cual se proyectan conscientemente aspectos negativos propios del pecador arrepentido,

  • a partir de esto se lo estigmatiza y aparta

  • sin deshonrarlo,

  • para que luego sufra

  • a causa de los aspectos negativos que se han depositado en él.

Sin embargo, debemos advertir que el vínculo que se establece entre sujeto pecador-arrepentido y objeto expiatorio es profundo y no superficial y casual.
Pues, el objeto expiatorio debe funcionar como vehículo privilegiado para simbolizar el sufrimiento que debiera padecer el arrepentido a causa de sus transgresiones, y de esta manera enseñarle su obligación para enmendar la propia conducta hacia el futuro.
Es decir, el objeto expiatorio no carga con los pecados para liberar de responsabilidad y penurias al arrepentido. Sino que lo dispensa de sufrir en carne propia lo que (se supone) está sufriendo emocionalmente (el arrepentido).
Todo esto con vistas al mejoramiento del arrepentido sincero, a partir del esfuerzo voluntario por cambiar conducta y actitud.
De esta manera, el ritual de la Torá que dispone el uso del objeto expiatorio sirve para que se comience un camino de liberación personal, al haber sacado a la luz, y objetivado y reconocido los males propios (depositados en cuerpo ajeno).
Este darse cuenta en el afuera de lo que sucede en el mundo interno, tiende a establecer un equilibrio personal, y con el entorno.

Ahora bien, lo que el chivo expiatorio representa en enfoques de psicología social, es un tanto diferente.
Comparémoslo con lo que hemos indicado anteriormente:

Torá Psicologías
Objeto (cosa u animal) Sujeto (persona o grupo)
Ritual consciente Mecanismo inconsciente
Vinculación firme con el objeto Vinculación inestable
Dignificación del objeto Rechazo del sujeto estigmatizado
Conciencia del lugar y rol del arrepentido y del objeto expiatorio El chivo es cargado con aspectos propios (personales o grupales) rechazados; que pasan a percibirse como absolutamente ajenos
Objeto sin tachas previas Sujeto señalado para ser usado como chivo por deficiencias (reales o fantaseadas) o diferencias notorias con el estigmatizador
Objeto normativamente establecido Rol que se asigna de manera variable en las agrupaciones, aunque en ocasiones la asignación es persistente
El objeto carga con los pecados ajenos a él Demonización del sujeto
El objeto sirve como espejo de las conductas incorrectas del arrepentido El chivo sirve para ser perseguido o apartado con saña, sin provocar un movimiento hacia el sí mismo del estigmatizador
Fin constructivo, se busca el arrepentimiento y la modificación positiva de la conducta y actitudes Fin destructivo y de rechazar el conocimiento de los puntos oscuros propios del que estigmatiza
Moviliza a la piedad Moviliza a la agresividad
Señala un deseo voluntario por crecer Señala una disfunción enmascarada

No sé si hasta ahora lo que expreso tiene utilidad para usted, pero, como ya me he extendido más de lo que deseaba, le daré un bosquejo que nos servirá para comprender el origen de estos mecanismos de proyección.

Adam, el primer ser humano en Edén, era una entidad espiritual carente de pulsión negativa (ietzer hará), por lo cual, el deseo hacia lo negativo le era ajeno.
Adam era un ser desprovisto de libre albedrío total, pues estaba naturalmente equipado para hacer lo que era correcto: Adam tendía originalmente a lo bueno.
Por amor a la humanidad, el Eterno proveyó al Edén de dos caminos hacia lo negativo (que es imprescindible en un Cosmos equilibrado): el árbol del conocimiento del Bien y del Mal; y el Serpiente.
Es decir, como el impulso a lo negativo no podía surgir del deseo de Adam; tenía que provenir de la incitación de Serpiente.
Y además, como Adam era incapaz de discernimiento moral; para ello existía (en Edén) el árbol del conocimiento del Bien y del Mal (que al madurar Adam, le sería permitido probar de su fruto).
Al momento de seguir el juego de Serpiente y de ingerir del Árbol, ambos aspectos se interiorizaron en Adam, pasaron a formar parte de la naturaleza de la persona post-edénica (de nosotros). Y como Dios nos cerró el retorno a Edén, tenemos que aprender a convivir con nuestra naturaleza compleja.
En resumen, tras desoír la Voz del Eterno, Adam adquirió libertad personal para escoger entre hacer lo positivo o para andar por la vía negativa; y obtuvo la capacidad para reconocer lo bueno de lo que no lo es. Es decir, el conflicto moral se hizo parte de la humanidad.
En Adam (en nosotros) se integró Serpiente y el Árbol.
Esta integración en un ente único no afectó la cualidad del alma humana, pues tenemos que saber que el alma humana es pura, ajena al mal, por lo que es impermeable a la influencia negativa. Pero, al ser la persona también cuerpo, sentimientos, pensamientos, etc., lo negativo dificulta el mayor esplendor del alma. Es decir, el alma sufre indirectamente por lo perverso que la persona experimenta; el alma pura sufre por cada pecado que la persona comete: en definitiva, la persona sufre (aunque a veces parece que no se da cuenta) al hacer lo incorrecto.
¿Qué remedio encuentra entonces la persona para aligerar su pena?
Tenemos (al menos) dos caminos:

  1. Embotar los sentidos para ignorar el dolor del alma.
    Uno de los modos de provocar el embotamiento es por medio de proyectar lo negativo propio, y hacer que lo cargue alguien extraño y desconocido.
    No es solo ignorar lo perverso que hay en uno, sino alienarse de esto; convertirlo en algo que no es propio.
    De esta manera, se intenta (enfermizamente) volver a la situación (irrecuperable) del Adam edénico, inocente, ajeno al mal; pues, el mal es propiedad de Serpiente (del chivo expiatorio); y el reconocimiento del mal depende de algo externo.
    Su lema es: "Yo soy indiferente, el malo es el otro. Ese otro que notoriamente carga con padecimientos terribles".
     

  2. Expulsar voluntaria y activamente los aspectos negativos que reconocemos como propios, y luchar para que no regresen a afectarnos.
    Este es el camino del arrepentimiento, de la verdadera expiación, del chivo expiatorio como el que propone la Torá.
    Adam, Serpiente y Árbol se mantienen vinculados en la misma persona, cada uno ocupando un rol específico e indispensable para la salud anímica, emocional, social (íntegra) de la persona.
    No se abusa del prójimo, ya que es respetado en su humanidad.
    Objetos expiatorios, y vínculos humanos funcionan como espejos que reflejan activamente y conscientemente la interioridad.
    Su lema es: "Yo he pecado, lo reconozco, y quiero hacer todo lo posible para que no vuelva a ocurrir".

Lamentablemente, me parece que somos más (me incluyo, obviamente) los que habitualmente nos afanamos inconscientemente por regresar intempestivamente a Edén; que por construirnos a partir de lo que somos, para llegar a ser quien podemos ser...

Espero haber sido de provecho para usted, pero supongo que le quedarán dudas, pues me parece que me fui por las ramas, (además de haber simplificado bastante mi planteo), así que con gusto serán recibiré sus interrogantes y sugerencias.

Y recuerden que me agradaría recibir sus comentarios edificantes en la casilla de e-mail: comentario@serjudio.com?subject=rap1265

Iebarejejá H' - Dios te bendiga, y que sepamos construir Shalom

 Yehuda Ribco

 


Inicio | Ariba | Glosario | Fechas | Más Respuestas