Responsable: Lic.  Prof. Yehuda Ribco (Elul 21, 5761 - 9/09/01)

Beshem H' El Olam


 Respuestas a Preguntas // Modos de conducirse

 Reglas de crecimiento

¿Me podría resumir la filosofía de vida que usted predica desde su bello sitio? Porque he visto cosas muy interesantes, y estoy con ánimos de ponerme manos a la obra, ha llegado la hora de cambiar mi forma de vida...

Deme una mano, por favor. Se lo agradezco.

Austria

Gracias por su interesante pedido que nos obliga a investigar en nosotros mismos.

La Torá, y el judaísmo nos brindan algunas reglas básicas para hacer de nuestras vidas un verdadero paraíso terrenal.
Pueden ser asumidas y aplicadas por cualquier persona, sin importar su credo, pues se basan en una síntesis de la profunda comprensión que de Su Obra tiene el Eterno.

He aquí las reglas más relucientes.

Usted es libre.
El hombre es un ser biológico, psicológico, social y espiritual.
Las tres primeras dimensiones restringen al Hombre, incluso lo anquilosan.
Pero, la dimensión espiritual está libre de influencias, es un reflejo del Todopoderoso.
Por lo tanto, el Hombre siempre es libre.
La cuestión es la posibilidad de manifestar esa condición.

Usted es responsable.
Por ser libre, por ser creado a imagen del Eterno, usted es responsable de su vida.
Diversos factores que lo limitan o asisten están fuera de su control, pero, el núcleo de sus decisiones están basadas en su libertad estructural-espiritual, por lo tanto, siempre usted es responable por su vida. Para bien o para mal.

¿El centro?
Usted no es el centro del Universo.
No es culpable de lo que acontece en el Mundo.
Pero, tampoco debe esperar pleitesía y alabanzas gratuitas.
Aprender a aceptar nuestra reducida existencia, es un paso enorme para acrecentarla.
La diversidad es un estímulo positivo, aliéntela.

Accione.
Por lo anteriormente enumerado, el Hombre tiene la capacidad de accionar, de ser responsables de la ejecución de nuestras libres decisiones.
Los animales no tiene más remedio que reaccionar a los estímulos de su ambiente, o a los internos, pero el ser humano tiene la capacidad de evaluar racionalmente, y tomar decisiones con una perspectiva proyectiva.
No aguarde a que otro haga SU labor.
No espere a que alguien más comience para que usted prosiga.
Si está en su agenda, acometa la labor con empeño e ímpetu.
El beneficiado, no es otro que usted.

Aquí y ahora.
Su vida se reduce a este instante.
El pasado sostiene el presente.
El futuro es una meta interesante para alcanzar.
Pero, si el fugaz momento se dedica a otros momentos... la vida se convierte en una sombra pasajera.
Ahora es el momento de convertirse en protagonista de su existir.

Objetivos definidos.
Para accionar, tal como el predicado anterior estipulaba, es necesario contar con un puerto de destino en mente. Pues de lo contrario seremos presa de la inconstancia del anhelo o del fugaz querer.
Si somos esclavos del deseo, estamos empeñando la libertad esencial de la persona.
Pero, si establecemos metas precisas, la mitad del camino ya ha sido allanada.
Cuando accionamos en concordancia a las metas propuestas, estamos trabajando a nuestro favor; y lo contrario, es lo contrario.

Priorizar.
Contamos con recursos limitados.
Evaluar lo que sirve a nuestra causa para destinarle mayor energía, es una estrategia que mueve al éxito.
Aunque, en ocasiones hay que saber echar para atrás la cuerda del arco, tensarla, para poder proyectarnos con mayor precisión y vigor.

Integridad.
El exitismo es idiotez.
El actuar sin considerar la adecuación de los medios es un sinónimo de bajeza en todos los órdenes.
El éxito verdadero se consigue cuando la mayoría gana.
Someter, vejar, mentir, falsear, etc. son sólo mojones del camino a la derrota. 

Ser parte.
El Cosmos se nos presenta como un caos organizado.
Cada elemento cumple con alguna función necesaria.
Por lo tanto, siguiendo el modelo de la naturaleza, saber dar parte a los otros, es un jalón hacia la consecución de los fines propuestos.

Compartir.
Recibir para compartir es una política favorable.
Cuanto más jerarquizamos al otro, en todos los planos, mayor jerarquía obtenemos.
Oír al otro, darle una mano, hacerlo partícipe, comprenderlo, respetarlo, apoyarlo, amarlo... son acciones que benefician al otro, y a uno mismo. 

Preparación.
Para cualquier empresa en la que uno esté embarcado, como la vida por ejemplo, es necesario pertrecharse con los elementos apropiados e indispensables.
Evalúe lo que necesita y es útil en el trayecto hacia su superación: estudios, ejercicios, utensilios, meditación, oración, etc.
Pero, recuerde que viajar con una mochila cargada de enseres baldíos, retrasa la marcha, entorpece sus esfuerzos, y agota su vitalidad.

Goce.
Darse tiempo para el esparcimiento, para el ejercicio, el relax, la conversación amena, el goce en todas las ocasiones apropiadas es un aliado indispensable para el fortalecimiento de la persona.
Tómese el tiempo necesario para usted, y para los suyos.
El descanso que habilita otros espacios, otras dimensiones que no se transitan en el trajinar de lo cotidiano, es el verdadero descanso.

Acéptese.
Si usted cuenta con una imagen distorsionada de sí mismo, estará siempre en el lado incorrecto.
Acepte sus limitaciones.
Acepte sus dones.
Y trabaje con esmero para superar lo salvable, y para fortalecer lo que puede ser reforzado.

Humor jovial.
En ocasiones es correcta la faz circunspecta, pues hay un tiempo para la amargura del espíritu.
Pero, que el dolor no transforme el rostro en una mueca perpetua, es una premisa indispensable para el buen vivir.
Aprender a reírse, incluso o especialmente de uno mismo, sanamente sirve como alas para las labores que se deben acometer.

Agradezca.
Por todo que aflore un "gracias".
Agradecer es una de las virtudes que armoniza el Cosmos, e integra al que agradece con su medio.
Un espíritu agradecido es un recipiente que no se colma de dicha.

Sea tenaz.
La reiteración de una conducta, la transforma en un hábito, en una parte integral de la vida.
Si es una conducta perjudicial, el hábito negativo se instalará.
Pero, si es favorable, su tenacidad es un aliciente para el crecimiento.
Sea tenaz en la desazón.
Y, principalmente no olvide ser tenaz cuando la comodidad gobierna plácidamente su día.

Ante el yerro.
Todos cometemos errores, eso es parte del ser humano.
Reconocerlo es avanzar.
Temer al error, convierte al temeroso en una estatua de corto alcance.
Disculparse con sinceridad ante la persona que hemos lesionado es fundamental para encarar la vida con una perspectiva de crecimiento.
Y, siempre el más perjudicado por nuestros errores o pecados somos nosotros mismos. Así pues, pida perdón al otro, y aprenda a pedirse perdón.
Disculpe con honestidad al que de corazón le pide su dispensa.
Promueva la reparación u enmienda.
Y si es necesario recordar el daño provocado, no guarde rencor ni añore venganza... eso sólo es veneno que lo corroe y mata.

Confíe.
Confíe en sí mismo.
En el otro.
Y si es creyente, en Dios.
Sabemos que hay personas que no son dignas de confianza, pero, si ponemos un muro suspicaz de modo constante, lo que conseguimos es apartarnos nosotros de las personas, ocasiones y tiempos favorables.

Apártese del mal y haga el bien.
Cuando ha reconocido lo que es perjudicial, apártese de inmediato.
Aléjese de lo incorrecto y acérquese -haga- lo que es correcto.
Hacer lo bueno, es un imán para más bien-estar.

 

A las órdenes, y ojalá sepamos aplicar estos consejos para una mejor existencia compartida.
Shalom, Iebarejejá H' - Dios te bendiga.

Yehuda Ribco

Si les quedan interrogantes, comentarios o sugerencias, háganlas llegar que son siempre muy bienvenidas.


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