Quizás no fui claro en la
respuesta anterior, por lo que
trataré de sintetizar:
-
En la actualidad y en la
diáspora el único diezmo que se quita es destinado exclusivamente y
directamente para los menesterosos, y estudiosos de Torá
(cumplidores de los preceptos, judíos atentos, etc.) de escasos
recursos, y para nadie más. -
La quita y entrega del
diezmo se puede hacer en cualquier momento, pero conviene hacerlo una
vez por año al menos. En épocas en que el Pueblo se hallaba en la
Tierra, se sacaba el obligatorio diezmo para pobres cada tres años.
-
En la Tierra de Israel,
actualmente, se quita un diezmo de lo cosechado en los campos (y sólo de
esto), que era antaño destinado a los levitas, y sólo a estos
descendientes de la tribu de Leví.
-
El Templo de Ierushalaim
no tiene real relación con este mandamiento, sino solamente secundaria,
y para diezmos que nada tienen que ver con dinero, sino con el «segundo
diezmo de las cosechas», y temas de pureza ritual de los levitas.
-
Lo que personas no judías
(seudojudíos mesiánicos, otros cristianos, etc.) hagan o dejen de hacer
para recaudar fondos para sus empresas, si lo llaman «diezmo», pues, no
tiene nada que ver con la Torá. El diezmo (cualquiera de los que ya
nombre en el texto anterior) es obligación exclusiva de los
judíos, tal como dice la Torá expresamente.
Tal como dice: «Porque tú eres un pueblo santo para el Eterno tu
Elokim; Hashem te ha escogido de entre todos los pueblos que hay sobre
la faz de la tierra, para que le seas un pueblo especial…Al final de
cada tres años, sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año y
lo guardarás en tus ciudades. Entonces vendrán el levita que no tiene
parte ni heredad contigo, el forastero, el huérfano y la viuda que haya
en tus ciudades. Ellos comerán y se saciarán, para que el Eterno tu
Elokim te bendiga en toda obra que hagas con tus manos.»
(Devarim / Deuteronomio 14:2 ,28-29)
En realidad, y más allá de esta explícita mención, ese mandato es, tal
como el resto de las otras 612 mitzvot
-mandamientos-, exclusivo y privativo (como obligación) para el
pueblo de Israel, y no para los gentiles.
-
Si alguien promueve
diezmos inexistentes, es leal que no me debe pedir a mí razones para
avalar esta práctica bizarra, pues en todo caso deberían darle razones
los que lo promueven, indicándole dónde específicamente se
menciona algo como un diezmo para ministros, párrocos, congregaciones,
etc.
-
Que el precepto de
respetar a los padres «tiene que ver con dinero» es una completa y
burda aberración. El respeto hacia nuestros padres se debe hacer con
todo: pensamientos, sentimientos y acciones, sea que involucre lo
económico o no.
Además, ¿qué tiene que ver el precepto de respetar a los padres con dar
diezmo a una secta religiosa? No veo relación, quizás estoy lento de
entendimiento hoy…
-
Que un supuesto
mandamiento referente al diezmo de dinero (inexistente por cierto) haya
sido decreto por el rey Shelomó / Salomón, es más burdo que lo anterior.
Los preceptos surgen exclusivamente de la Torá (Escrita u Oral), y hasta
donde yo sé en ninguna de esas fuentes se prescribe el diezmo de dinero
destinado a sectas ¡que hacen cualquier cosa menos honrar al Eterno!
Dice el rey sabio: «Honra al Eterno con tus riquezas y con las
primicias de todos tus frutos.» (Mishlei / Proverbios 3:9 ), lo que
significa que el rey aconseja que el judío acate el mandamiento de dar
tzedaká («con tus riquezas») y de separar los diezmos de las
cosechas destinadas a los levitas («primicias…») ¡Que acate lo
ordenado en la Torá!
-
¿Exigir la entrega de
diezmos cada quincena?
Interesante, ¿es para pagar sueldos?
-
Contribuir económicamente
(en realidad, de cualquier modo) con los que difunden el paganismo es un
pecado, por lo que no encontrará una sola letra en la Torá avalando está
práctica, ni queda amparada bajo el título de tzedaká, pues, ¡no
lo es!
Si le parece este texto
apologético, o incluso tajante; lo siento, pero no puedo soportar que los
falsos roben nuestras sacras tradiciones, las modifiquen a placer, y timen
a personas de buena fe… y todavía nos echen el fardo a nosotros (o a
Dios, ¡que es peor aun!)
¡La injusticia, me exaspera!
Lo siento…
Quedo a las órdenes.
Iebarejejá H’ – Dios te bendiga, y que sepamos construir Shalom
Yehuda Ribco
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