Decía Bakunin que “para escapar de su miserable suerte, el pueblo tiene tres caminos: dos imaginarios y uno real. Los dos primeros son la taberna y la iglesia. El tercero es la revolución social”.
Decimos nosotros que:
para tratar de salir de su miserable situación, la persona tiene dos caminos: uno imaginario y uno real.
El imaginario es un escape fallido, que termina por hundirlo más en la miseria (adicciones, iglesias, religiones, excusas, mentiras, falsas identidades, etc.).
El real es construir Shalom.
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