A Dios no le cambia ni un poquito si usted Le ama o no,
pero cambia mucho si uno hace algo por el prójimo o no.
Amar a Dios es muy bueno,
porque quien Lo ama en verdad, crece en todos los aspectos.
Para amarLo verdaderamente es fundamental dedicarse a amar al prójimo desinteresadamente.
No bastan rezos, recitación de salmos, bailoteos místicos, parla metafísica, rituales y hebraísmos,
no bastan,
si se es indiferente a las necesidades del prójimo que podemos ayudar a resolver.
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