Las noticias que se han venido dando en torno a los ataques con misiles lanzados desde Gaza dejan en claro que toda esta situación que se está viviendo, es producto del financiamiento clandestino que regímenes como el de Irán, descaradamente apoyan y sustentan.
Recurriendo a las palabras del Primer Ministro israelí Netanyahu, “(…) aquéllos que lanzan misiles contra Israel son apoyados por Irán con armas, dinero y entrenamiento. Ellos constituyen un puesto de avanzada iraní en nuestras fronteras (…)”
Este mensaje que fue publicado por el Ministerio Israelí de Asuntos Exteriores, evidencia algo más que la declaración ella por el excelentísimo Primer Ministro. Este comentario demuestra cómo el ego de los iraníes y su afán de hacerse con el poder, puede llevar a los seres humanos a los más oscuros precipicios dentro del ser.
El comentario que el suscrito realiza, no lleva matices políticos puesto que, los comentarios políticos tienen su lugar en otras latitudes fuera de este sagrado hogar, si no que, por el contrario, lo que se busca es ejemplarizar con un hecho de la vida real, los peligros que van insertos en el ególatra o el auto ególatra.
La necesidad de auto-adorarse a llevado al ayatolá iraní a promover la destrucción de un país que nunca les ha hecho ningún daño ofensivo sino que, solo se ha defendido de sus enemigos. Es tanta la sed de poder, que a los dictadores en el Próximo Oriente, les vale un comino la vida humana porque para ellos lo único que importa es el dinero y el poder que les permiten ser adulados por sus homólogos y por el pueblo.
Justamente mientras escribo este comentario, los encabezados de ciertas agencias de noticias reconocidas por su simpatía con los que se oponen a la existencia de Israel, en sus leyendas mencionan “Gaddafi perseguido mientras los rebeldes toman Trípoli.”
Para aquellos que no están muy familiarizados con el tema de Libia y de Qaddafi, éste ha sido uno de los peores energúmenos que hayan pisado la faz de esta Tierra. Sus métodos crueles, financiamiento de ataques terroristas y promoción de doctrinas erradas y arrogantes como la infame “Isratina,” aunado al financiamiento de los regímenes en países del África Central y de su vecino, Sudán, sólo dejan en claro qué clase de basura humana este ser es.
La toma del poder en Libia se dio en 1969 mediante un golpe de Estado donde Qaddafi, con sólo veintiséis años de edad, se convirtió en uno de los líderes de los golpistas y desde esa temprana edad comenzó el reino de terror que ha llevado a más de cuarenta años de sufrimiento de los libios.
Lo que en círculos va en círculos regresa. Curiosamente los libios apoyaron las masacres de judíos que los Nazis realizaban en Europa y aplaudían los flagelos que sus conquistadores italianos ejercían contra los indefensos y bastaron unos cuantos años después de que Libia alcanzara la independencia, para que se diera un golpe de Estado que los sumiría en uno de los regímenes más dictatoriales y crueles en la historia.
Ahora el tu o lo corresponde a Qaddafi que se esconde como alimaña bajo la tierra mientras permite que su propio hijo sea detenido y probablemente torturado por los rebeldes. El tema da lugar a mucha polémica pero el tiempo de Qaddafi está contado. Lo mismo le sucedió a Saddam Hussein después de que cayó su régimen.
Por muchos años el inicuo Hussein aterrorizó a los iraquíes y llevó a cabo un verdadero reino de terror donde su método favorito de tortura era el llenar bañeras con ácido y lentamente ir sumergiendo a las víctimas en la solución acídica. Guardas que escaparon hacia otros países y fueron entrevistados por periodistas explicaban con lujo detalle los desgarradores cuadros que se veían cuando los gorilas de Hussein tomaban a los posibles detractores del régimen y los interrogaban.
Luego, no bastándole todo el daño causado, Hussein tuvo el cinismo y la maldad de lanzar misiles contra Israel durantela Guerradel Golfo Pérsico y se mofaba de lo que había hecho y se jactaba de su actuar. Pero como dice el dicho, lo que en círculos va, en círculos regresa.
Ahora bien, ¿cómo nos atañe a nosotros noájidas estos brevísimos relatos? Muy fácil; primero que todo nos atañe en cuanto al hecho que hemos sido permisivos y hemos dejado que energúmenos de esta calaña aterroricen a otros hermanos noájidas y nos escudamos en legislación internacional de juguete que sólo sirve para condenar a Israel pero no para detener a los verdaderos villanos. En segundo lugar y como dice el dicho, “echar para nuestro propio saco,” estos ejemplos repulsivos demuestran qué tanto puede el ego más que la razón.
En el caso de Saddam Hussein, uno de sus biógrafos mencionaba los complejos que tenía el dictador producto de una infancia llena de necesidades y el lugar donde nació. En efecto, el pueblo nativo de Hussein no fue Tikrit, sin embargo prefirió escoger este lugar porque “era mejor” llamarse oriundo de Tikrit que no de la tierra que lo vio nacer.
Se habla de que logró ascender hasta posiciones de mando por su crueldad e implacabilidad que eran mecanismos que utilizaba para desquitarse por la mofa a la que fue sujeto en sus años de niñez. He aquí una clara evidencia del ego que hizo que este ser recurriera al ego primitivo para saciarse.
Pero afortunadamente las cosas no tienen que ser oscuras ni crueles. Podemos ser personas de bien y podemos llevar nuestra vida por un buen camino, por eso existen las Siete Leyes Universales, para que las sigamos y alcancemos la paz y la armonía.
En este sagrado hogar hay personas que sin ningún afán de lucro, desinteresadamente brindan consejos y buscan ayudar a los que quieran ayudarse. Les dejo que con una pequeña frase para que la repitan y se la graven en la memoria:
“Tus problemas van de salida cuando comienzas a vivir a FULVIDA.”
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