
Charles Bukowski, todo un iconoclasta en la literatura estadounidense del siglo XX. Es probable que no sea un ejemplo a seguir, no obstante, aunque ahogado en un océano de oscuridad, tenía también sus momentos de lucidez que dejaban agrietar verdades en algunos de sus escritos, y es por esto que te traigo un poema que no es nada novedoso, ya que en varias ocasiones se ha escrito en FULVIDA sobre “la salvación”, aunque bien vale la penar leer, analizar, y por supuesto, decirme qué piensas al respecto.
NADIE SINO TÚ
Nadie puede salvarte sino tú mismo.
Te verás una y otra vez en situaciones casi imposibles.
Tratarán una y otra vez mediante subterfugios, engaños o por la fuerza que renuncies, que te des por vencido y/o mueras quietamente por dentro.
Nadie puede salvarte sino tú mismo y será muy fácil desfallecer, pero muy fácil, pero no lo hagas; no, no.
Solamente míralos.
Escúchalos.
¿Quieres ser así?
¿Un ser sin rostro, sin mente, sin corazón?
¿Quieres experimentar la muerte antes de la muerte?
Nadie puede salvarte sino tú mismo y mereces salvarte.
No es una guerra fácil de ganar, pero si algo merece la pena ganar es esto.
Piénsalo.
Piensa en salvarte.
Tu parte espiritual.
La parte de tus entrañas.
Tu parte mágica y ebria.
Sálvala.
No te unas a los muertos de espíritu.
Mantente con humor y gracia, y finalmente, si es necesario, apuesta tu vida en plena refriega, al diablo las probabilidades, al diablo el precio.
Nadie puede salvarte sino tú mismo.
¡Hazlo! ¡Hazlo!
Entonces sabrás exactamente de qué hablo.
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