Sentimiento de culpa

El EGO emplea trampas para mantener a la persona en estado de impotencia, sea ésta real o imaginaria, igualmente la persona se encuentra incapaz, débil, imposibilitada, a merced del EGO y por tanto actuará según sus principios y no de acuerdo al AMOR.

Un instrumento súper eficaz para inmovilizar a la persona, sumergirla en impotencia, llevarla a la destrucción (parcial o total, propia o ajena) es el sentimiento de culpa.
Recuerda algo que ya hemos enseñado en otras oportunidades, el sentimiento de culpa no es lo mismo que la culpa.
La culpa se siente cuando uno efectivamente ha hecho algo negativo y este sentimiento funciona como alarma, para corregirse, modificar la conducta, reparar los daños, etc.
En cambio, el sentimiento de culpa es producto del EGO que surge ante conductas que de por sí no ameritan ese sentimiento, o ante ninguna conducta ni omisión, sino como astuta trampa para dejar atrapada a la persona.
Con culpa uno puede realizar alguna tarea correctiva, constructiva.
Con sentimiento de culpa uno no puede hacer nada, porque nada ha hecho mal antes, porque no tiene nada realmente para reparar, porque no carga ninguna responsabilidad sobre aquello que se está acusando (o le acusan).

Hacer sentir culpa es un clásico en el arsenal de los  manipuladores. Como la víctima no ha hecho nada pero se le sumerge en sentimientos de culpa, se le somete a un adoctrinamiento culposo, finalmente la víctima será doblegada y asumirá una posición sumisa, esclavizada, a merced del manipulador.
Un ejemplo, la madre que le dice al hijo que debe comer, porque si no lo hace ella morirá, o sufrirá, o le pasará algo terrible.
En el mismo tenor, cuando los mayores espetan al niño: “deberías avergonzarte por lo que acabas de hacer”, aunque aquello fuera algo acorde a su edad, no tan vergonzante, o porque no hizo nada en realidad. Pero igual, el adulto ha puesto la semilla del sentimiento de culpa, de sentirse en falta, de estar mal, de haber “metido la pata”, y el niño no entendió bien cómo, ni cuándo, ni qué, pero seguramente que sí es culpable, si su mamá, papá, maestra, abuela, etc. se lo dicen con tanta convicción. Entonces, él asume culpas inexistentes y se va percibiendo como fallado, defectuoso, pecador, capaz de generar el caos con sus acciones y tan idiota que ni siquiera se da cuenta por sí mismo de lo que hizo mal.
Otro ejemplo clásico, el clérigo que siguiendo su doctrina religiosa acusa a todos de ser pecadores, de merecer el infierno, de cargar con la culpa de pecados “originales”, de ser inicuos por acciones normales y saludable, para terminar afirmando que la “salvación” solo se obtiene a través del ministerio religioso, de la fe en su deidad, de donar dinero a esa congregación, lo que fuera útil para el provecho del clérigo manipulador.
Otro ejemplo, el partido político que te hace sentir culpa por tener auto, casa, buena ropa, rica comida, hijos en colegio privado, etc.; te harán sentir culpa por disfrutar de lo que legal y lealmente has seguido. Su propuesta es una que te somete a sus vejaciones, el partido, el líder, la doctrina, esa es la que te salva… digamos, una religión laica, más del mismo EGO pero en ropas civiles.
O, tristemente, los que sufren desde niños violencia familiar, o en su casa la hay, pronto pueden ser esponjas de sentimientos de culpa. Aún cuando la violencia no iba dirigida directamente contra ellos, ni se les acusaba a ellos, ni se les pegaba, sino que eran testigos, por ejemplo, de uno de sus padres agrediendo al otro, o entre ambos (por supuesto que esto también es violencia contra el niño). Incluso así el niño pronto cargará con sentimientos de culpa, porque no supo defender a la víctima, por querer al agresor, por suponer que él desencadenó la golpiza, por lo que fuera.

Así como el manipulador emplea el sentimiento de culpa, también el manipulador interno lo hace.
El EGO ejerce similar presión sobre la persona, la somete a todo tipo de vejaciones y engaños para que admita ser culpable de esto y aquello, por tanto deberá atenerse a los mandatos del EGO, seguir en estado de impotencia, no librarse nunca, jamás alcanzar la felicidad. Porque, ¿con qué derecho será feliz, exitoso, amado aquel que es tan culpable?
Así, sin nadie que le recrimine, aquel que se siente culpable cuando fantaseó con una relación extramatrimonial, o aquel que se culpa amargamente cuando falleció un familiar de una enfermedad grave o por accidente y se cree culpable por no haber evitado eso, o quien rompió un noviazgo, o, encuentra tú las situaciones en las cuales nos auto acusamos amargamente de cuestiones por las cuales no hay culpa real.

No importa lo que hayas hecho,
o lo que no hayas hecho,
lo que importa es aquello que crees que hiciste,
cómo valoras su gravedad,
qué tanto crees que tiene relevancia y cuánto afecta.
Así pues, más que sopesar cuestiones prácticas,
es considerar acerca de creencias,
que en casos de sentimiento de culpa son, evidentemente, creencias erróneas.

Allí opera el EGO, en envenenar las creencias, en dejar un rastro casi invisible pero tóxico.

Al sentimiento de culpa inicial se le van sumando otros, por otras acciones inexistentes, pero también por el desagrado de estar sintiendo culpa y no poder hacer nada para resolverlo.
Como una trampa que se va estrechando, como un nudo sobre el cuello que se va apretando, al sentimiento de culpa se le añade más sentimiento de culpa.

Al mismo tiempo, es enorme el gasto energético dedicado a defenderse del sentimiento y (paradojalmente) para sostenerlo vigente. La persona consume de sus recursos valiosos en contiendas internas que no llevan a ningún lado. Lo que la va sometiendo no solamente a una sensación de impotencia, sino a un estado real de falta de poder.
Por lo cual, la persona intenta sobreponerse, y hará más gastos inútiles, lo que le dejará aún más debilitada.
O por el contrario, se deja caer y se hunde en sentimientos nocivos, terribles, dolorosos, autodestructivos.

La mirada está puesta en el pasado, más bien aferrada al pasado.
Lo que impide vivir plenamente el aquí y ahora, que es nuestro único tiempo y realidad.
Lo que obstaculiza o imposibilita planear y llevar adelante obras que nos beneficien hacia el futuro. De hecho, el futuro se prevé como igualmente espantoso, una copia idéntica a errores y malestares ya vividos, o como algo que provoca ansiedad y anhelos de evitación, pues se tiene mucha ansiedad de los desastres y malestares que sobrevendrán.

Entonces, la persona no encuentra caminos para salir, para vivir.
Se cree incapaz de amar o ser amada; trabajar o recibir elogios; estudiar o progresar; ser respetada y cuidada; etc.
Se representa con los peores colores, asume todos los males como castigos necesarios, e incluso llega a propinarse auto-castigos, de manera consciente o no. Así se hace cortes, tiene accidentes, se tropieza, se confunde, pierde cosas, sufre de dolores en el pecho, tiene jaquecas tremendas, padece malestares estomacales, duerme mal, tiene pesadillas, consume drogas, se junta con personas poco “recomendables”, vive sesiones de sexo alocado y peligroso, lo que fuera que le haga sentir culpable, miserable, fracasado, impotente, enfermo, incapaz.
El castigarse a sí mismo puede ser debido a (al menos) dos factores: se desea el castigo como una manera masoquista de tratar de resolver los malestares que le causa el sentimiento de culpa; o, se autocastiga para de esa forma tener algún control sobre la tortura, pues seguramente el castigo social, divino, del destino, el que fuera, sería muchísimo peor que el que se está provocando. Cuando en verdad, su vida es una sucesión de momentos escalofriantes, llenos de pesadillas, faltos de respeto, sin dignidad, sin gozo, sin felicidad. No por lo que otros acusen, sino por la propia auto flagelación, la auto condena, esa especia de odio y rencor que se siente por sí mismo.
Sin duda, es algo muy doloroso y por supuesto causante de impotencia, cada vez mayor.

Partamos de una realidad: cometer es parte de nuestra naturaleza.
Pero para los que sufren de sentimientos de culpa, los errores se convierten en tremendas demostraciones de su maldad, de su falla, de su enfermedad, de su estupidez, de lo que fuera que quisieran adjetivarse negativamente.
Sea porque usan una máscara de fracaso, o una máscara de híper perfección y triunfalismo, con ambas el resultado es similar: los errores ínfimos se transforman en catástrofes. Como si a través de la lente del EGO los errores no fueran parte de nuestra realidad, o como si esos errores inexistentes fueran reales.
Tienen cierta incapacidad para ver gamas de grises, sino más bien extremos donde solo hay blancos o negros. Está bien o está mal. Uno es pecador o es “salvo”. Sin gradaciones, sin atenuante.
Entonces, si, por ejemplo, en la adolescencia actúo de manera “rebelde”, digamos, como la típica imagen del adolescente; entonces cada acto, cada palabra, cada sentimiento, luego es sobrevalorado y dimensionado de tal forma que demuestra que uno está loco, se merece lo peor, no tiene remedio, no se merece cariño, nadie lo podría apreciar, etc.
Si cometió errores, se hicieron “locuras de joven”, se traspasó algún límite, en vez de reconocer que es algo natural y que quedó en el pasado (o que incluso ni siquiera existió tal hecho hecho, palabra, sentimiento), se vive aferrado al recuerdo, se lo tiene presente, se impide la vida en el aquí y ahora en base a acusaciones de cosas olvidadas y extintas hace décadas.
Se siguen castigando, siguen fracasando, siguen en relaciones enfermizas, sigan en dependencia, sigan agrediéndose, siguen y siguen en el círculo cada vez más estrecho y más polarizado del cual pareciera que no quieren salir.

Es que así opera el EGO, y logra perfectamente su cometido con la manipulación a través del sentimiento de culpa.
¿O no?
Supongo que tú puedes hacer una lectura meramente teórica del asunto, pero si te atreves a indagar en ti mismo descubrirás que a ti te pasa. Tal vez no en grados “patológicos”, quizás no a un punto en el cual estés encerrado en tu cuarto y apenas tengas una vida fuera de él, o quizás sí.
Pero a todos nos ha pasado de sentirnos culpables y no saber qué hacer para librarnos.

Como los errores son normales, son esperables, podemos aprender a disminuirlos, a reducir los impactos negativos, a corregir aquello que puede ser arreglado, pero es un hecho, solamente controlamos una escasa porción de la realidad, de la interna y de la circundante. Por tanto, estamos sometidos a probabilidad de error a menudo.

Veamos algunas pocas ideas para tratar de salir del pozo del sentimiento de culpa, que tal vez no resulte fácil pero es posible:

  1. Reconoce que cometer errores es normal.
  2. Comete algún errorcito adrede de vez en cuando, nada que sea lesivo ni cause daños a nadie. Por ejemplo, olvídate de ver tu programa favorito en TV; que se te queme una milanesa; que te olvides el cumpleaños de tu suegra (¡esto nunca jamás te ocurra, ella no te lo perdonará!), algo, pequeñito, que no cause dolor a nadie, solamente un malestar molesto a ti. Y reconoce tu error, admítelo y PERDÓNATE. He visto que la gente tiene una enrome dificultad en perdonarSE. Aprende a no ser así.
  3. Aprende acerca de la TESHUVÁ (proceso de auténtico arrepentimiento) y ponla en práctica lo más rápido que puedas.
  4. Discierne entre lo que realmente es tu culpa y lo que no. Si no puedes hacerlo, porque te sientes culpable de todo, entonces pide ayuda profesional para poder ir investigando con asesoría acerca de lo que has hecho, las implicancias, etc.
  5. Entrénate en ser un cuestionador, alguien que no teme preguntar para tratar de encontrar la verdad de las cosas. No te quedes con impresiones, no repitas lemas, no seas dogmático, no te pienses que sabes todo (o no sirves para nada), no te fanatices. Pregunta, aprende a hacerlo. Verás que las cosas no son tan simples como parecen, ni tan complejas como parecen. Descubrirás diferentes facetas y tonalidades y no solamente el monolito de blanco o negro que asumes como real.
  6. Estudia lo que enseñamos sobre el EGO y coteja cómo se manifiesta en tu vida. Tienes una gran tarea por hacer con esto.
  7. Asume que puedes controlar lo que está bajo tu dominio, el resto no puedes ni debes controlarlo. Por tanto, lo que pasa no siempre es por ti o fue tu error o culpa. Si estabas en el trabajo cuando tu hijo tuvo un accidente en la escuela, ¡no es tu culpa! Tú debías trabajar, él debía estar en la escuela. Y si hubieras estado con él, no sabes que otra cosa hubiera sucedido. Controlas lo que está bajo tu dominio, el resto déjalo fluir.
  8. Reconoce qué es de cada quien y permite que así sea.
  9. Goza del aquí y ahora en tanto no desperdicias tu futuro.
  10. Deja de torturarte con palabras, acciones, recuerdos, relaciones que te mantengan en tu celdita mental.
  11. Ayuda generosamente y sin esperar nada a cambio a alguna persona que esté en situación de necesidad (material, emocional, espiritual, social, etc.). Si no puedes con una persona, hazlo con animales, en una protectora de mascotas por ejemplo. Pero no te quedes en la inmovilidad ni en el egoísmo, sino que sé altruista.
  12. Usa la Comunicación Auténtica siempre.
  13. Haz ejercicios físicos acorde a tu condición sanitaria.
  14. Dedica tiempos para actividades de ocio que sean en compañía, con presencia real pero también vale virtual.
  15. Vive cada instante de tal forma para que no tengas nada por reprocharte. ¿Cómo? Construyendo shalom, actuando con bondad Y justicia Y lealtad. Pero, si no pudiste hacerlo, entonces relee desde el primer ítem de esta lista.

El EGO puede ser tu mejor amigo o tu peor enemigo, ponte en campaña para lograr que tu energía esté enfocada en construir shalom.

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weitzmann2Yehuda Ribco Recent comment authors
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weitzmann2
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Increíble post, es increíble acabo de escribir algo del tema en una especie de diario que llevo… estaba pensado en el slogan tan conocido y repetido hasta el hartazgo «Todos somos imperfectos… todos somos pecadores»… creo que está frase tan repetida se ha incrustado en las personas muy profundo. Y creo que esto lleva a las personas caer en un cansancio y apatía de no moverse… total se dice ¿para qué? si haga lo que haga siempre seré imperfecto y pecador. Y ese dios proclamado por las religiones no es más que un ser con un dedo acusador que nos… Read more »

weitzmann2
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Si sr. Ribco… sería un placer… siempre bajo su supervisión claro… es su página y usted deberá decidir cual es acorde al espíritu de su pagina…

weitzmann2
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Muy bien gracias sr. Ribco

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